viernes, 13 de octubre de 2017

Reseña del libro: "Una niña hecha de libros"


El reconocido ilustrador y autor de libros para niños y niñas Oliver Jeffers, se une al diseñador Sam Winston, para llevarnos a través de una historia con miles de historias dentro de sus breves páginas. Se trata de Una niña hecha de libros y podríamos decir que éste libro álbum, está realizado por un ilustrador, un diseñador y mas de 20 escritores.
La narración está realizada a partir de un monólogo de una niña que llega desde un océano de palabras hacia una ciudad, e invita a un niño a acompañarla a través de las historias. Al pasar las páginas podemos ver que lo que ella cuenta a su amigo mientras recorren el mundo, está relacionado con fragmentos de una historia de los libros clásicos, citas de Rapunzel, La isla del tesoro, Pinocho, canciones de cuna y más. Las citas funcionan como una meta relato, es decir el texto habla más allá de la propia historia, escapándose a otro contexto y haciendo referencia a otros autores. Se produce entonces la dinámica que al tener un niño o niña este libro en sus manos, de estar también siendo cautivados por los personajes y las palabras de siglos, de maravillosa literatura, esa inolvidable que leyeron nuestros padres y abuelos, esas historias que también fueron parte de nuestra infancia. A partir de estos textos los protagonistas viajan por ese mundo lleno de bosques encantados, lugares misteriosos, montañas empinadas y nubes acogedoras de sueños. La niña no llega al azar, sino que con la misión de preguntarnos y pedirnos que no la olvidemos porque el mundo actual da prioridad a otras cosas y a la inmediatez. El humor y la ironía están presentes en el texto de un diario simbolizado como las cosas serias e importantes, aludiendo a las empresas e instituciones . En la dedicatoria que comienza el libro, Jeffers cita a M. Rukeyser: “no estamos hechos de átomos, sino de historias”, y es una excelente adelanto de lo que nos damos cuenta en este libro, esas historias clásicas son parte nuestra, tanto como de nuestras células.
Interior del libro Una niña hecha de libros, FCE 2017.
Reconocemos el estilo de Jeffers: en su estilo minimalista, con trazos de dibujo en tinta e incorporación de elementos en fotografía, como hojas amarillas por el tiempo y libros viejos de empaste de un color de tapas duras y letras con folia dorada, similar a lo que había realizado en su anterior trabajo El increíble niño come libros. Pero en esta ocasión recurre a las herramientas digitales para unir su gráfica junto a la expertíz del diseño tipográfico de Winston, que se incorpora muy bien a los trazos ordenados de Jeffers. Winston con maestría utiliza las letras imprenta y trozos de texto como si fuera una línea de dibujo, y podemos apreciar que con ellas se pueden crear desde océanos hasta monstruos.
Es interesante como estos dos artistas nos acercan a la literatura y a los libros con gran masas de texto, a partir de un libro álbum, un tipo de formato que es muy popular pero muy criticado por algunos por su forma de contar una historia, ya que esta relacionado con la unión de dos códigos como es la palabra y la imagen para ser comprendida, y no por el canon establecido de solo palabras, por lo que creen muchos que la literatura está de baja popularidad entre los niños, porque se piensa que al ser seducidos por la imagen se quedan en este recurso y les da pereza leer más. Pienso que de cierta forma este homenaje es para invitarnos a reflexionar que esos libros de muchas páginas, detalladas escenas y profundos personajes no deben ser olvidada porque es la base y lo principal de nuestras propias infancias que nos estimulan la imaginación de mundos fantásticos.

El juego tipográfico de Winston también nos permite un acercamiento lúdico porque para leer los textos podemos hacerlo ladeando la cabeza o girando el objeto. Cada fragmento calza perfecto con la acción de los protagonistas, tanto en su forma que delicadamente está calculada por el diseño de los bloques de textos, como su contenido y nos deja la inquietud y el deseo de ir corriendo a la biblioteca abrir uno de esos ejemplares y continuar leyendo esas aventuras, como la búsqueda de un tesoro, de irnos volando con Wendy en Peter Pan o encontrarnos con los curiosos habitantes de un país maravilloso.
El formato de libro de tapa dura con páginas en papel hilado y con una cromática minimalista con preferencia por el negro, es otro homenaje. Jeffers usa tinta con tintero para sus dibujos, elemento esencial de los antiguos escritores para dejar impresas las invenciones de esos relatos que viven siempre en mundo de la literatura infantil.

Es un homenaje a los clásicos, a las palabras, a las letras.  Este libro nos invita a dejarnos llevar de viaje por la literatura resignificada en una niña que está hecha, no solo de palabras, sino de la imaginación de cientos de autores, que crearon historias para que los de este mundo no agoten nunca su posibilidad de imaginar.

Título: Una niña hecha de libros
Autores (texto e ilustración): Oliver Jeffers y Sam Winston
Formato: Cartoné, 40 pp, 25 x 26cm.
Fondo de Cultura Económica, 2017
___________________________________________________________
July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

No hay comentarios:

Publicar un comentario