lunes, 28 de agosto de 2017

Reseña del libro: "Es tu turno, Adrián"

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EL TURNO DE LA EMOCIÓN
Este libro me ha sorprendido, su propuesta gráfica es arriesgada e interesante, su historia está contada desde la melancolía, la imaginación, la soledad, como un grito silencioso, como los que quiere dar Adrián cuando le piden leer en clases. Ojalá hubiesen más proyectos como los que nos entregan la ilustradora Kristin Lidström y la escritora Helena Öberg, ojalá sean más y muchos más a los que se arriesguen. Desde hace un tiempo que al mirar las estanterías de las librerías veo mucho de lo mismo, desde los títulos de las publicaciones hasta las portadas, todas inundadas de belleza o preciosismo, son todos lindos y atractivos, con mucho colorido, personajes simpáticos. Pero a veces y muchas veces, se quedan en eso nada más y no digo que sea algo erróneo  sino que a veces quiero algo distinto, que me sorprenda  y este libro es así.
  Primero llama la atención su título, Es tu turno, Adrián, generalmente leemos en libros para niños nombres como El mundo de Adrián o Adrián y Niebla, pero en esta ocasión el título está inteligentemente puesto, porque efectivamente cuando llega el  turno de Adrián, se desencadena en la historia el caos o finalmente la felicidad. Segundo, su portada; es un niño mirando puesto de revés y una perrita, que nos hace percibir que no fue un error de impresión, con una gráfica colorida de trazos fuertes, de trazos nerviosos, y colores que rondan la desaturación y el contraste. No es usual ver portadas donde el protagonista es de difícil reconocimiento, no estamos acostumbrados a ver las cosas al revés. Siguiendo con el juego del contraste  al abrir sus guardas pasamos a ver qué están casi todas las ilustraciones en grafitos sobre papel, con tipografía imprenta manuscrita y con dibujos llenos de detalles, como si fuesen bocetos de un cómic sin entintar, casi sin texto, con muy pocos globos de diálogo que van intercalados con dobles páginas de vigorosas ilustraciones a todo color con mezcla de técnicas desde el lápiz de color, lo digital y plumones.
Interior de Es tu turno, Adrián, material promocional de editorial Ekaré.
  ¿De qué se trata esto? me pregunté cuando lo abrí. Ahí parte el encanto y la bienvenida al alma de Adrián a tan disonante mundo como la primera impresión de esta publicación, pero que a medida que avanza en la historia, se vuelve todo muy coherente, realista y mágico al mismo tiempo, cómo es la vida. Este libro se trata de cómo viven algunos niños cierta etapa escolar.
  Adrián es un niño tímido, soporta el mundo del colegio plagado de preadolescentes sarcásticos acudiendo solamente al recurso de su imaginación. Sueña con estar en un circo, y su diversión solitaria es dar vueltas en el aire, hacer volteretas y ver el mundo al revés, porque también es un poco así su mundo familiar, su madre trabaja de día y su padre de noche, es solitario y no logra hacer amigos, y su mayor temor es cuando le piden leer en voz alta en clases, tanto que  le retumba el corazón de vergüenza y no logra articular palabra. Así transcurren sus días, acosado por el bullying hasta que llega Niebla una perrita solitaria. Ahí todo cambia y Adrián ya no se siente más solo, pero no es el final de la historia, de pronto da un vuelco drástico y luego culmina con un final esperanzador, no solo para el protagonista, sino que para un nuevo personaje, que tiene otra historia de soledad.
Interior de Es tu turno, Adrián, material promocional de editorial Ekaré.
  La narración esta realizada en primera persona, sin embargo no todo los detalles los entendemos por escrito, si no que tenemos que dedicarnos a leer las imágenes, que la ilustradora nos presenta con detalles en cada viñeta que relatan acerca del ambiente escolar y del contexto psicológico que vive Adrián y al momento de sus emociones se observan  imágenes a todo color con trazos orgánicos, espontáneos y más minimalistas, que se desvinculan de lo minucioso y detallista anterior. Es un tipo de ilustración que apela a nuestro criterio de discriminar la observación de las imágenes por su relevancia en las emociones que presenta. Está narrado en tres capítulos que dan a entender los cambios en la vida del protagonista hacia una transformación esperanzadora.
  “Es tu turno Adrián” es una breve novela gráfica para todo tipo de público excepto para niños muy pequeños, quizás con un mediador de por medio y puede ser también una introducción a novelas más largas. Los temas que se abordan en esta publicación están más que vistos en la literatura infantil y juvenil; como es la melancolía, la soledad, los personajes solitarios del mundo, la amistad, el bullying. Sin embargo estas dos autoras presentan una forma que se percibe mucho más profunda que un texto que sea de tipo  moralista. Es así como todos los personajes se nos clavan en el alma en su soledad en su  desarraigo y en la esperanza que tiene cada uno de una compañía; una presencia de un otro similar. Para no sentirse tan solo. Para estar más feliz.
Es una edición de tapa dura, impreso sobre páginas con acabado mate.  Originario de Suecia  fue editado en español por ediciones Ekaré. En el 2015 Es tu turno Adrián obtuvo la nominación al August Prize.

  Podría seguir hablando de lo que sigo encontrando cada vez que vuelvo a este libro, pero quiero que lean la historia y sobre todo que se detengan a leer como cada imagen nos traslada a un lugar que puede ser cualquiera que conozcamos, y observar, sentir las emociones y sentimientos de quienes lo pueblan. Este libro emociona.

Título: Es tu turno, Adrián
Autores (texto e ilustración): Helena Öberg y Kristin Lidström
Formato: Cartoné, 68 pp, 16,5x 22,5 cm.
Editorial Ekaré, 2017
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

martes, 22 de agosto de 2017

Los libros como legado


Dedicado a la memoria del tata Aliro

La idea primigenia de este texto iba por otro camino. Sin evitar la polémica, la pregunta inicial sobre las primeras lecturas se internaba en un escabroso terreno, difícil de responder sin mencionar intereses comerciales y libros que se venden en grandes cantidades, porque hay niños y jóvenes obligados a leerlos. Sin embargo, la reciente muerte de mi abuelo lo cambió todo.
  Viví mi infancia en la era preinternet, lo que para los niños de hoy debe ser como la Edad Media. Para realizar los trabajos encargados por los profesores, debíamos peregrinar por varias bibliotecas, acudir a familiares y vecinos en búsqueda de información, o coleccionar facsímiles educativos que se distribuían en los diarios. En ese contexto fue que, nuestro abuelo nos regaló a mi hermana y a mí, una colección de libros azules llamada Lectum Juvenil. El vendedor la presentó como una enciclopedia, pero era mucho más que eso: cada uno de sus tomos contenía secciones sobre botánica, zoología, geografía, relatos tradicionales, hechos históricos y más. Nunca nos dijeron que la leyéramos; nunca nos dijeron que la usáramos para hacer tareas. Solo la dejaron a nuestro alcance y eso fue suficiente para despertar nuestra curiosidad, para estimularnos a recorrer ávidamente sus páginas leyendo, disfrutando cada ilustración, cada dato extraño: ¿El mar muerto no es un mar ni está muerto? ¿Las cebras son blancas con rayas negras o al revés? ¿Por qué las sirenas y los dragones aparecen en mitos de diversas partes del mundo? ¿Qué idioma hablan en Katmandú? ¿Existió el Rey Arturo?
  Así fue como conocí relatos tradicionales africanos y leí por primera vez sobre Baba-Yaga, los episodios menos conocidos de Las mil y una noches y supe dónde quedaba la Troya histórica. Mientras mi abuelo leía sobre la Guerra del Pacífico o mi padre devoraba novelas de espionaje, con mi hermana tuvimos acceso a estos volúmenes que podíamos leer en desorden o volver a revisar cuántas veces quisiéramos. Ahí estaban los libros, ahí estaban los lectores. Si lo leído nos provocaba más preguntas, teníamos a quién preguntarle, un adulto que muchas veces no tenía la respuesta pero nos podía indicar dónde encontrarla. Así, y quizás sin proponérselo explícitamente, en mi familia se creó un ambiente que promovió el interés por leer más historias y conocer más sobre el mundo, disfrutar más relatos, apreciar nuevas ilustraciones y formas de representar la realidad o mundos imaginarios.
  Antes del funeral, mientras reviso documentos que mi abuelo tenía guardados en un baúl, encuentro la factura de estos libros que compró hace treinta años atrás. El monto que allí aparece no refleja para nada el valor que estos tuvieron (y todavía tienen) no solo en mi formación lectora, sino en el fomento de la curiosidad por el conocimiento, del aprendizaje y la apreciación de la cultura como una necesidad y no como una imposición.
  Tal vez de regreso a la idea original de este texto, más que denunciar lo que ya es conocido sobre el negocio de las lecturas obligatorias, se requiere revisar las raíces del problema, que no están necesariamente en el sistema educativo, sino en espacios más íntimos y cercanos a los jóvenes lectores. Entonces miro con humildad, nostalgia e infinito cariño hacia el pasado y descubro que muchos de los postulados sobre animación a la lectura y fomento lector que he leído o escuchado en charlas y seminarios promueven lo que viví en la infancia:
-Acceso al libro, es decir, la posibilidad de acudir las veces que se requiera a la lectura de diversas fuentes y tipos de textos.
-Posibilidades de elegir lo que se lee, no en un orden preestablecido, no por géneros canónicos, sino según itinerarios diversos regidos por la curiosidad. Recuerdo haber hojeado más de una vez un diccionario enciclopédico solo interesado por las ilustraciones que acompañaban a algunos términos.
-Acompañamiento y mediación cuando se requiere abordar temas complejos o resolver dudas.
-Establecer relaciones intertextuales, o sea, vincular un libro con otros libros, historias con la Historia, imágenes con referentes previos o posteriores.
  En síntesis, y siguiendo la línea autobiográfica de esta reflexión, el lector que soy en la actualidad, los intereses que me motivan, las imágenes que me persiguen y los relatos que se cuelan en mis relatos provienen de un momento en que abrí la biblioteca de la casa, saqué un tomo del Lectum Juvenil por primera vez y tracé rumbo hacia mis lecturas.
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Sebastián Garrido Torres es profesor, codirector y editor de Editorial Piedrangular, docente y director del Diplomado en literatura infantil y juvenil contemporánea de la Universidad Finis Terrae, con experiencia en edición de LIJ en empresas transnacionales y nacionales independientes. Realiza capacitaciones de animación a la lectura a través de la Corporación Cultural Creamundos. Autor de “Curatoría de espantos” (2015).     


lunes, 14 de agosto de 2017

Reseña del libro: "Mi amigo libro"

Quienes gustamos de los libros, lo expresamos de varias maneras. Primero, hablamos sobre libros, escribimos de ellos, tenemos varios en casa. Algunos los llevan consigo a todos lados, y así se pueden ver subrayados, con las hojas dobladas para marcar una hoja, doblados en la mitad para meterlos en bolsillos o mochilas, manchados con café y otros alimentos. Esto manifiesta la evidencia del paso del tiempo y la historia de ese libro junto a su dueño. Otros los cuidan al máximo, solo les leen en casa, usan marca páginas y no la boleta del supermercado, y generalmente exceptuando a algunas personas, no los prestan porque pueden estropearse, o peor, no volver nunca a sus dueños. Los niños en su mayoría son de los primer tipo, y se pueden sumar a la primera descripción, muchos rayones, mordeduras, páginas rotas, manchas de comida, etcétera. Pero la buena noticia es que siempre hay un recurso para mantener en buena forma nuestros libros, y la publicación a la que se refiere esta reseña, nos muestra a través de una historia como podemos hacerlo.
Lo primero que nos llama la atención de Mi amigo libro (originalmente llamado Jacket y que se refiere a la camisa de los libros), que es la misma sobrecubierta que tiene unos orificios para que el libro pueda mostrar que tiene ojos. Al sumergirnos en la historia ya sabremos porque este libro nos está mirando.
En el relato el protagonista es Libro, de aspecto simple pero de tapas resistentes y que alberga el deseo de querer ser amado. Intenta lograrlo, haciendo lo posible para ser el preferido entre muchos otros ejemplares, de tapas coloridas o publicaciones destacadas con premios y que son llevados por los niños en la librería donde habita. Luego de pasar un tiempo con ese afán es elegido por una niña que lo hace su amigo y lo lleva siempre con ella. Al fin Libro siente que ha cumplido su sueño, hasta que se da cuenta que la niña tiene otro mejor amigo, un perro muy desordenado, juguetón y torpe, un caos total, pero cariñoso y suave, entregándole a la pequeña días llenos de aventuras. Y ahí comienzan los problemas para Libro, porque se siente abandonado por su dueña cuando es distraída por el perro Natillas y sus travesuras.
La historia es sencilla, y al dar vuelta las primeras páginas se predice el final, pero es ahí que con sorpresa notamos que estamos ante un libro distinto, que implicará la realización de una acción para terminar la historia, que en realidad no termina, porque nos invita a seguir con otro libro. Es un libro que invita a los niños a ver de otra manera los libros, les invita a cuidarlos, a mantenerlos en el tiempo, a quererlos.
Interior libro "Mi amigo Libro" - Blackiebooks
La escritora Kirsten Hall, cuenta en una entrevista, que un día comprando en una feria, su hijo le pregunta que si había que mantener o no la camisa de un libro nuevo, y frente a elaborar una respuesta, se le ocurrió hablarle a su editora, la idea de Mi amigo Libro. Luego le propusieron a la ilustradora Dasha Tolstikova, para la cual este es su primer libro, que con imágenes muy espontáneas narrara las emociones de los protagonistas, la niña, el perro y Libro.
Las ilustraciones realizadas con acuarelas y lápices de colores, evocan a los dibujos infantiles, con una pintura irregular y colores en bloque, entregándole énfasis a las acciones mas que a los entornos, con desordenados trazos y contraste cromático, los cuales le dan energía y encanto a un sencillo relato. A veces pareciera que la niña es la que dibuja  la historia de su amigo Libro, pero no es una propuesta simplista, sino que Tolstikova utiliza diversos recursos de los libros álbum, desde la doble página, la secuencia sin viñetas y gráficos explicativos. El uso del color está ligado a las emociones, así como los trazos a las personalidad de cada personaje. Un ejemplo es como las líneas y el delineado para representar a Libro son rectas y ordenadas, y para Natillas es un caos de rayas de lápices grises, que simula el movimiento lúdico y constante del cachorro.
Junto a todo lo anterior, la gráfica de su portada y la intención que esconde su sobrecubierta, nos entrega una propuesta distinta a la mayoría de los libros de tapa dura para niños. Y siendo contingente con el conflicto actual de los libros de papel v/s libros digitales, nos refuerza el encanto y cercanía de lo que significa que continúen los libros de siempre.
¿Un libro puede ser el mejor amigo de una niña o niño? Claro que si, porque en su interior  podemos encontrar emociones, aventuras, podemos compartirlos, leerlos en todo horario, en cualquier estación del año, los podemos llevar de viaje o dejarlos en la mesa del velador, podemos encontrar, conocimiento, desafíos, plantearnos preguntas, nos hacen resurgir sentimientos que podemos revivir cada vez que los leemos, abrimos u hojeamos. Además cada vez que volteamos las páginas tienen un sonido que calma, es como un silencio, una pausa, tan necesaria en estos días. Esto, si bien es cierto, no lo cuenta esta historia, pero es la esencia de la misma, al otorgarle la característica de que un libro tiene sentimientos y emociones.
Por lo mismo el año el año 2014, fue considerado por el New York Times como el mejor libro ilustrado del año.

Título: Mi amigo Libro
Autores (texto e ilustración): Kristen Hall y Dasha Tolstikova
Formato: Cartoné, 48 pp, 20,5x 25 cm.
Editorial Blackiebooks, 2016.
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/