lunes, 10 de julio de 2017

Reseña del libro: "¡Mira al cielo!"

Un paseo por el universo.
Es sabido que el universo de estrellas y planetas es un tema fascinante para niños y adultos. Si alzamos la mirada hacia el cielo, nos podemos preguntar muchas cosas. Y lo han hecho así cientos de generaciones, desde los antiguos sabios, hasta los científicos de hoy. En este libro encontraremos respuestas que nos animan a detenernos y contemplar ese gran espacio que parece envolvernos, aunque sea en el infinito.
  Este libro nos invita, al momento de abrirlo, a ser nosotros los observadores, entregando en sus hojas de guarda, recomendaciones para armar una sesión de observación del cielo a campo abierto: que tipo de manta llevar, como hacer uso de un mapa con una linterna con filtro rojo y otros consejos que nos animan a salir de casa.
  El escritor José Ramón Alonso, es un científico que ha escrito libros para adultos y niños, y junto a las ilustraciones de Beatriz Barbero-Gil, pareciera que fuese él quien aparece en las guardas, como un profesor dando una clase magistral sobre el espacio sideral. Y habla directamente al lector, haciéndole preguntas y animándolo a experimentar de la teoría que se presenta.
  Desde la historia del primer telescopio, hasta los satélites artificiales, podemos aprender en este texto. Nos informa de todos los elementos que componen la Vía Láctea, sobre los cuerpos celestes, la interacción de los humanos con el espacio, la Tierra, la Luna, los viajes espaciales, y un esbozo sobre temas no científicos, como los extraterrestres y la astrología.
Interior de "¡Mira al cielo!", material promocional de editorial Juventud.
  Está diseñado utilizando diferentes niveles de jerarquías para la presentación de la información, y narrado hacia el lector niño con apoyo de ilustraciones que muestran personajes-niños, que van haciendo preguntas o informando de otros datos anecdóticos. A veces, apela a quien lee a detenerse  y preguntarse algunas cosas más, también en la mitad del libro nos propone un experimento para entender que es el día y la noche, y de que forma se generan los eclipses. O sea,  nos anima nuevamente a salir de la lectura e interactuar con nuestra realidad, experimentar y comprobar, como hacen los científicos.
  Los personajes ilustrados, en su mayoría niñas y niños, genera un acercamiento e identificación con el lector final. Las ilustraciones de un estilo naif y de técnica digital, acompañan con una paleta armónica, en contraste con los tonos oscuros de la noche. Los personajes son graciosos y amables, de líneas simples y curvas que suavizan la información que podría ser difícil de captar, con nombres en inglés, o conceptos complejos. La técnica  digital se vincula a la información científica sin llegar a la seriedad o a un vincularse con algo muy tecnologizado.
  El diseño jerarquiza la información con diferentes tipografías, ya sea en colores intensos o claros, entregándoles gestualidad a los estilos aplicados con el uso de itálica, o el uso de bloques de textos para la presentación de datos duros. Las acotaciones anecdóticas o la interacción con el lector, se realizan en forma de pregunta. El recurso gráfico de la variación de las fuentes, permite y aporta a que la información  tenga un ritmo y se aprecie más liviana y sin cansar. A excepción de algunos párrafos que se pierden sobre los fondos oscuros, y en los cuales predominan las ilustraciones; ese estilo no está bien logrado y se pierden las letras. Su formato es mediano y con encuadernación de tapa dura es adecuado para ser transportado y el papel mate nos permite apreciar mejor las imágenes.
Interior de "¡Mira al cielo!", material promocional de editorial Juventud.
  ¡Mira al cielo!, es un libro que atrae la mirada por su gráfica, con el tema y la presentación ordenada de los diferentes temas que aborda con respecto al universo, que hemos podido conocer a través de la ciencia. La información es clara, entretenida y de fácil memorización gracias al diseño y creo que cumple con la función de entregarla de forma didáctica, las explicaciones son muy exactas y se agarran de la lógica de la experimentación y comprobación científica. Es interesante para niños y niñas que les guste el tema del universo, la Vía Láctea o los planetas, o puede abrir el interés para aquellos adultos que no conozcan mucho del tema, gracias a sus invitaciones a interactuar contemplando el cielo con el experimento.
  Sin embargo, creo que para niñas y niños que ya cuenten con un interés más desarrollado del mundo científico o lo exploratorio no es suficiente, y podría haber sido una propuesta más arriesgada. De pronto mi percepción fue estar leyendo un libro para el colegio, pero no para estimular una búsqueda, formular las propias preguntas. Me faltó dentro del texto este tipo de diálogo. Conozco personas que se dedican a la ciencia, y generalmente lo cuestionan todo, son curiosos, van más allá de una sola respuesta, no solo en su ámbito de trabajo, sino en al forma de vivir y que se manifestó desde su infancia.
  Si bien es cierto el libro le formula preguntas a los niños, creo que otorga muchas respuestas, y no nos deja espacio para que una niña o niño curioso quisiera ir en búsqueda de más dudas para descifrar y despertar su interés de dedicarse posteriormente a la ciencia. El libro está muy lleno, me faltó ese lugar de silencio, que es el cosmos sin palabras, por ejemplo como una doble página solo para la ilustración de alguna parte del universo. Porque eso nos pasa al verlo en documentales o en un viejo atlas, o si salimos a una noche a campo abierto y miramos al cielo contemplando ese infinito, nos quedamos en silencio. Y ahí en ese silencio surgen las mejores preguntas. Quizás a este libro le falta misterio, ese misterio para resolver los que tienen  personalidades curiosas. Por lo tanto pienso  que este libro no tiene la intención de animarnos a ser los exploradores e ir más allá, ya que al final de sus páginas, nos recuerda que la tierra es el lugar del que debemos hacernos responsables primero, o sea, el trabajo que hacer está en casa primero.
¡Mira al cielo! Es un libro muy atractivo para leer, mirar y divertirse aprendiendo de la estrellas, planetas, los logros de la astronomía y la ciencia . Un paseo por el universo de ida y de vuelta.


Título: ¡Mira al cielo!
Autores (texto e ilustración): José Ramón Alonso y Beatriz Barbero-Gil
Formato: Cartoné, 48 pp, 21,5 x 28,5 cm
Editorial Juventud, 2017.
Puedes ver un adelanto del libro aquí.
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

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