lunes, 31 de julio de 2017

Todo comenzó leyendo historietas: Chilean comic mission SDCC 2017

Comitiva chilena en SDCC 2017. De izquierda a derecha: Abel Elizondo,
Alan Robinson, Fyto Manga, Francisca Cárcamo, Germán Adriazola
y Matthew Kolkin. Foto gentileza de Alejandra Sone, ProChile.
Entre los días 20 y 23 de julio recién pasados, una comitiva chilena fue parte de la San Diego Comic Con 2017, en EE.UU, uno de los eventos de cultura y artes populares más grandes del mundo. Esta comitiva de artistas y editores de la historieta nacional, fue conformadas gracias a ProChile por: Fyto Manga, Abel Elizondo, Germán Adriazola, Alan Robinson y Francisca Cárcamo. Cada uno de ellos lleva varios años trabajando en torno a la historieta, ya sea en la micro industria chilena, o bien para el extranjero.
Pero ¿qué llevó a estos adultos, que alguna vez fueron niños y adolescentes, a tomar este camino en sus vidas? Gran parte de esas respuestas se pueden encontrar en sus primeras lecturas, las cuales fueron descubiertas como guías para lo que hoy son. Te invitamos a descubrir sus primeras influencias.
Las revistas de historietas en la casa de la abuela - Fyto Manga
Foto de
Alejandra Sone
Siendo muy pequeño, con 8 o 9 años, descubrí unas revistas de historietas en un vieja habitación de la casa de mi abuela paterna en Vallenar. Gracias a estas publicaciones descubrí un mundo maravilloso. Se trataban de muchas revistas de historieta chilena de la década de los sesenta, que habían permanecido ahí durante muchos años, hasta que yo las redescubrí. Mi imaginación voló alto en esa época con la lectura de ese material. Pude deleitarme con los Condorito clásicos, con los Mampatos aventureros, con las publicaciones de Zig -Zag, como Dr. Mortis o Agente 007, Guerra o El Intocable.
Así fue como conocí el trabajo de varios autores, como el Themo Lobos, Mario Igor o Julio Berríos. Pero fue con Máximo Carvajal que la cosa cambió. Admiré su obra. Nunca imagine que años después yo sería su discípulo.

Un mundo paralelo que habita en el papel - Abel Elizondo
Foto de
Alejandra Sone

Antes de comenzar a leer historietas, me comunicaba con mi madre a través del dibujo. En mi curso durante la enseñanza básica, me comenzaron a reconocer porque dibujaba a mis compañeros e inventaba pequeñas historias con ellos. Mi encuentro con la historieta fue con Condorito y miraba con extrañeza a los grandes dibujantes de Mampato. Luego cayó en mis manos la revista Memín y un ejemplar de Conan. Lo que me envolvió finalmente fue la revista Cucalón, de ahí salté a seguir las publicaciones de Milo Manara en mis primeras masturbaciones adolescentes. De ahí vino toda  la avalancha de saldos de las revistas Zona 84, Alacrán, Fierro, Bandido, Matucana  y un largo etc.
Creo que mi placer por ver películas se mezcló con el dibujo, y quise ser parte de ello. Mi gran lucha fue no tener un maestro y por ende formarme solo. Me dejé vencer muchas veces,  por el miedo tercermundista que uno encarna: ser sudaca, pobre o cualquier estúpida excusa que no te deja concretar tus sueños. Pero poco a poco superé esa condición y comencé a  concretar mis proyectos, lo cual se ha vuelto una premisa.
El cómic para mi es un portal de viaje hacia un mundo que habita en el papel, y cuyo acceso es muy rápido. Hay algo pretencioso y poderoso en inventar una dimensión paralela por medio del dibujo, y cuando echas a andar la secuencia de viñetas, es imparable.

Ogú se transformó en mi compañero de aventuras - Germán Adriazola
Foto de
Alejandra Sone
No me gustaba leer, hacerlo era una tortura para mí. Mis padres tenían una librería y cada vez que iba al local me llenaban de libros para que los leyera; pero yo solo quería juguetes.
Un día, mi abuela me tenía un ejemplar de Pocas Pecas y uno de Mampato... fue en ese momento en el que todo cambió. La magia de los dibujos y su genialidad fue amor a primera vista. ¡Solo quería leer, leer y leer más! Mampato fue mi favorita, la esperaba todas las semanas; Ogú se transformó en mi compañero de aventuras y el cinturón de Mampato en mi pedido para que el viejo Pascuero me lo regalara. Sin más, pienso que si no fuera por la genialidad de Oskar (creador junto a Eduardo Armstrong de la revista Mampato), no sería un lector en la actualidad. Lo más importante, es que pude decírselo alguna vez en persona en su estudio.


Las historietas han estado presentes en mi vida - Alan Robinson
Foto de
Alejandra Sone
Desde que tengo memoria, las historietas han estado presentes en mi vida, y han tenido una estrecha relación con mi lectura y mis procesos de aprendizaje. Y lo digo literalmente, pues uno de mis primeros recuerdos es estar leyendo una revista de Los Pitufos, cuando tenía alrededor de tres años. 
Luego vinieron algunas cosas como la adaptación en comic de la serie Marco, Érase una vez el Hombre, y después recuerdo las revistas de Spiderman y Batman. Siempre leí comic, y siempre me encantaron por su arte.
No se qué vino primero, si mi pasión por los cómic o mi amor por el dibujo, pero siempre han estado relacionados, hasta que a los 14 años, y de forma consciente, tomé la decisión de ser dibujante de historietas por el resto de mi vida. De ahí en adelante, estudié Diseño Gráfico, pero nunca perdiendo mi norte final. A principios de siglo comencé a mostrar mi trabajo, hasta que en el año 2003, publiqué por primera vez en Estados Unidos, hecho que me unió a la historieta para siempre. Lo que vino después, es otra historia...

Es algo que heredé de mi abuelo - Francisca Cárcamo
Foto de
Alejandra Sone
Mi abuelo dibujaba. Por pasatiempo, pero dibujaba mucho y muy bien, tal vez mucho mejor de lo que yo alguna vez lograré dibujar en mi vida. Él tenía colecciones de Condorito y de la revista Topaze, con las que aprendí a leer. Cuando él murió, ese gusto comenzó a ser nutrido por mi madre, sobre todo con las historietas de Mafalda y Patorizú de Argentina, así como de las revistas que en esos años eran de alguna serie animada como Heidi, Los Pitufos La pequeña Lulú. Con los años fui descubriendo revistas antiguas de historietas de Disney y Súper Ratón que eran de mi mamá cuando niña. Ya de grande, encontré las revistas El Pingüino que eran de mi abuelo. Yo era una vieja chica que leía enciclopedias y literatura, pero nunca, ni de niña ni ahora adulta, me he sentido mejor que leyendo historietas.
He dibujado y he creado historias desde muy chica, pero me declaro también una apasionada lectora. Es una de las cosas que más me gusta hacer en esta vida. No podría vivir sin ello. A las historietas les debo hasta el día de hoy esa pasión por el mundo del libro, que con los años se ha hecho más extensiva.

La lectura puede influir enormemente en nuestras vidas. En este caso, influyó en todos los que formamos parte de esta comitiva. Leer historietas se transformó en algo que nos entregaba más que felicidad, también formó el camino de nuestras vidas.
Esta misión a la SDCC fue realizada gracias a ProChile, y esperamos que la presencia de Chile en este evento tenga una larga vida.
___________________________________________________________

Chilean comic mission SDCC 2017 fue conformada por Fyto Manga, Abel Elizondo, Germán Adriazola, Alan Robinson y Francisca Cárcamo durante el mes de julio de 2017.




1 comentario: