lunes, 31 de julio de 2017

Todo comenzó leyendo historietas: Chilean comic mission SDCC 2017

Comitiva chilena en SDCC 2017. De izquierda a derecha: Abel Elizondo,
Alan Robinson, Fyto Manga, Francisca Cárcamo, Germán Adriazola
y Matthew Kolkin. Foto gentileza de Alejandra Sone, ProChile.
Entre los días 20 y 23 de julio recién pasados, una comitiva chilena fue parte de la San Diego Comic Con 2017, en EE.UU, uno de los eventos de cultura y artes populares más grandes del mundo. Esta comitiva de artistas y editores de la historieta nacional, fue conformadas gracias a ProChile por: Fyto Manga, Abel Elizondo, Germán Adriazola, Alan Robinson y Francisca Cárcamo. Cada uno de ellos lleva varios años trabajando en torno a la historieta, ya sea en la micro industria chilena, o bien para el extranjero.
Pero ¿qué llevó a estos adultos, que alguna vez fueron niños y adolescentes, a tomar este camino en sus vidas? Gran parte de esas respuestas se pueden encontrar en sus primeras lecturas, las cuales fueron descubiertas como guías para lo que hoy son. Te invitamos a descubrir sus primeras influencias.
Las revistas de historietas en la casa de la abuela - Fyto Manga
Foto de
Alejandra Sone
Siendo muy pequeño, con 8 o 9 años, descubrí unas revistas de historietas en un vieja habitación de la casa de mi abuela paterna en Vallenar. Gracias a estas publicaciones descubrí un mundo maravilloso. Se trataban de muchas revistas de historieta chilena de la década de los sesenta, que habían permanecido ahí durante muchos años, hasta que yo las redescubrí. Mi imaginación voló alto en esa época con la lectura de ese material. Pude deleitarme con los Condorito clásicos, con los Mampatos aventureros, con las publicaciones de Zig -Zag, como Dr. Mortis o Agente 007, Guerra o El Intocable.
Así fue como conocí el trabajo de varios autores, como el Themo Lobos, Mario Igor o Julio Berríos. Pero fue con Máximo Carvajal que la cosa cambió. Admiré su obra. Nunca imagine que años después yo sería su discípulo.

Un mundo paralelo que habita en el papel - Abel Elizondo
Foto de
Alejandra Sone

Antes de comenzar a leer historietas, me comunicaba con mi madre a través del dibujo. En mi curso durante la enseñanza básica, me comenzaron a reconocer porque dibujaba a mis compañeros e inventaba pequeñas historias con ellos. Mi encuentro con la historieta fue con Condorito y miraba con extrañeza a los grandes dibujantes de Mampato. Luego cayó en mis manos la revista Memín y un ejemplar de Conan. Lo que me envolvió finalmente fue la revista Cucalón, de ahí salté a seguir las publicaciones de Milo Manara en mis primeras masturbaciones adolescentes. De ahí vino toda  la avalancha de saldos de las revistas Zona 84, Alacrán, Fierro, Bandido, Matucana  y un largo etc.
Creo que mi placer por ver películas se mezcló con el dibujo, y quise ser parte de ello. Mi gran lucha fue no tener un maestro y por ende formarme solo. Me dejé vencer muchas veces,  por el miedo tercermundista que uno encarna: ser sudaca, pobre o cualquier estúpida excusa que no te deja concretar tus sueños. Pero poco a poco superé esa condición y comencé a  concretar mis proyectos, lo cual se ha vuelto una premisa.
El cómic para mi es un portal de viaje hacia un mundo que habita en el papel, y cuyo acceso es muy rápido. Hay algo pretencioso y poderoso en inventar una dimensión paralela por medio del dibujo, y cuando echas a andar la secuencia de viñetas, es imparable.

Ogú se transformó en mi compañero de aventuras - Germán Adriazola
Foto de
Alejandra Sone
No me gustaba leer, hacerlo era una tortura para mí. Mis padres tenían una librería y cada vez que iba al local me llenaban de libros para que los leyera; pero yo solo quería juguetes.
Un día, mi abuela me tenía un ejemplar de Pocas Pecas y uno de Mampato... fue en ese momento en el que todo cambió. La magia de los dibujos y su genialidad fue amor a primera vista. ¡Solo quería leer, leer y leer más! Mampato fue mi favorita, la esperaba todas las semanas; Ogú se transformó en mi compañero de aventuras y el cinturón de Mampato en mi pedido para que el viejo Pascuero me lo regalara. Sin más, pienso que si no fuera por la genialidad de Oskar (creador junto a Eduardo Armstrong de la revista Mampato), no sería un lector en la actualidad. Lo más importante, es que pude decírselo alguna vez en persona en su estudio.


Las historietas han estado presentes en mi vida - Alan Robinson
Foto de
Alejandra Sone
Desde que tengo memoria, las historietas han estado presentes en mi vida, y han tenido una estrecha relación con mi lectura y mis procesos de aprendizaje. Y lo digo literalmente, pues uno de mis primeros recuerdos es estar leyendo una revista de Los Pitufos, cuando tenía alrededor de tres años. 
Luego vinieron algunas cosas como la adaptación en comic de la serie Marco, Érase una vez el Hombre, y después recuerdo las revistas de Spiderman y Batman. Siempre leí comic, y siempre me encantaron por su arte.
No se qué vino primero, si mi pasión por los cómic o mi amor por el dibujo, pero siempre han estado relacionados, hasta que a los 14 años, y de forma consciente, tomé la decisión de ser dibujante de historietas por el resto de mi vida. De ahí en adelante, estudié Diseño Gráfico, pero nunca perdiendo mi norte final. A principios de siglo comencé a mostrar mi trabajo, hasta que en el año 2003, publiqué por primera vez en Estados Unidos, hecho que me unió a la historieta para siempre. Lo que vino después, es otra historia...

Es algo que heredé de mi abuelo - Francisca Cárcamo
Foto de
Alejandra Sone
Mi abuelo dibujaba. Por pasatiempo, pero dibujaba mucho y muy bien, tal vez mucho mejor de lo que yo alguna vez lograré dibujar en mi vida. Él tenía colecciones de Condorito y de la revista Topaze, con las que aprendí a leer. Cuando él murió, ese gusto comenzó a ser nutrido por mi madre, sobre todo con las historietas de Mafalda y Patorizú de Argentina, así como de las revistas que en esos años eran de alguna serie animada como Heidi, Los Pitufos La pequeña Lulú. Con los años fui descubriendo revistas antiguas de historietas de Disney y Súper Ratón que eran de mi mamá cuando niña. Ya de grande, encontré las revistas El Pingüino que eran de mi abuelo. Yo era una vieja chica que leía enciclopedias y literatura, pero nunca, ni de niña ni ahora adulta, me he sentido mejor que leyendo historietas.
He dibujado y he creado historias desde muy chica, pero me declaro también una apasionada lectora. Es una de las cosas que más me gusta hacer en esta vida. No podría vivir sin ello. A las historietas les debo hasta el día de hoy esa pasión por el mundo del libro, que con los años se ha hecho más extensiva.

La lectura puede influir enormemente en nuestras vidas. En este caso, influyó en todos los que formamos parte de esta comitiva. Leer historietas se transformó en algo que nos entregaba más que felicidad, también formó el camino de nuestras vidas.
Esta misión a la SDCC fue realizada gracias a ProChile, y esperamos que la presencia de Chile en este evento tenga una larga vida.
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Chilean comic mission SDCC 2017 fue conformada por Fyto Manga, Abel Elizondo, Germán Adriazola, Alan Robinson y Francisca Cárcamo durante el mes de julio de 2017.




lunes, 17 de julio de 2017

Historieta chilena para el mundo

Hace casi un mes, supe que había sido seleccionada para integrar parte de la comitiva chilena, que llevará a cabo la misión comercial de historieta en la Comic Con de San Diego 2017. Justo antes de eso, me habían mencionado la posibilidad de llevar material chileno a Estados Unidos, así que comencé a idear qué cosas podía hacer.
  La tarea de traducción nunca es fácil, sobre todo cuando gran parte del material que he realizado como autora y he trabajado como editora, no solo tiene la barrera del idioma, si no que además contiene parte de nuestra idiosincrasia y un montón de lugares y términos que son imposibles de traducir. A excepción de Escalas, de Claudio Rocco y publicado por Pánico Ediciones el año 2015, no contaba con historias universales que cualquiera pudiese entender y disfrutar.


Es por eso que, hice una rápida selección de autores, en los que me incluí. El resultado de esos trabajos son:

DE PASO, canciones chilenas - Nicol Caro
En esta plaquette, podemos encontrar doce páginas, en la que cada una se podrá encontrar un extracto de una canción chilena. La selección, aunque se realizó por gusto personal de la autora y de forma inconsciente, logra agrupar a un grupo de músicos chilenos destacados. Cada extracto está inserto en una representación libre e ilustrada por parte de la autora, la cual evoca su propia catarsis.




BESTIAS Y GIGANTES - Jorge Quien
Jorge Opazo, autor chileno-argentino, muestra en esta plaquette dos historias: Nudos, astillas y gusanos (2009) y La noche de los gigantes (2007), ambas de gran profundidad y trabajo autoral. La segunda incluso está inspirada en Popol Vuh, el libro sagrado de la cultura Maya. El trazo de Jorge es inconfundible, y aunque hace poco me pude acercar como editora, he seguido su trabajo realizado en los últimos años. Sus publicaciones siempre han sido destacadas y han marcado la diferencia.




EL BOTÓN - Claudio Rocco
Con Claudio comencé a trabajar como editora a fines del 2014, cuando me mostró por primera vez Escalas, historieta que no ha hecho más que traer buenos momentos a Pánico Ediciones. El año pasado publicó junto a la editorial 4 Esquinas, el cual ha sido señalado como uno de los mejores libros de historietas publicado en el 2016. El arte secuencial es su especialidad, se nota que Claudio viene del mundo de la animación, y con El Botón, reafirma esa capacidad magnífica: contar una historia sin textos.




ENTRE NUESTROS PLANETAS - Francisca Cárcamo
Pudor. Eso me da esta publicación, ya que desde el año 2014, en Chile en viñetas para niños, que no realizaba ninguna publicación en formato de historieta como autora. Busqué situar en otro escenario una problemática frecuente: cuando una pareja se distancia. A pesar de los años y del amor, el mundo va girando a una velocidad inalcanzable, y quise plasmar, junto a muchas metáforas, algo cotidiano pero profundamente doloroso.





El desafío de la traducción
No es fácil traducir historietas como estas, sobre todo cuando su contenido poético y metafórico envuelve su totalidad. Es por eso que quiero destacar la traducción realizada por Laura Marinho en la versión inglés, la cual se encuentra en formato digital para todos ustedes y además viaja en formato de plaquette para la Comic Con de San Diego 2017, a desarrollarse entre los días 20 a 23 de julio del presente.

Aquí les dejo el link a las versiones en español y en inglés, para su disfrute :D

VERSIÓN EN ESPAÑOL
ENGLISH VERSION

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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei

lunes, 10 de julio de 2017

Reseña del libro: "¡Mira al cielo!"

Un paseo por el universo.
Es sabido que el universo de estrellas y planetas es un tema fascinante para niños y adultos. Si alzamos la mirada hacia el cielo, nos podemos preguntar muchas cosas. Y lo han hecho así cientos de generaciones, desde los antiguos sabios, hasta los científicos de hoy. En este libro encontraremos respuestas que nos animan a detenernos y contemplar ese gran espacio que parece envolvernos, aunque sea en el infinito.
  Este libro nos invita, al momento de abrirlo, a ser nosotros los observadores, entregando en sus hojas de guarda, recomendaciones para armar una sesión de observación del cielo a campo abierto: que tipo de manta llevar, como hacer uso de un mapa con una linterna con filtro rojo y otros consejos que nos animan a salir de casa.
  El escritor José Ramón Alonso, es un científico que ha escrito libros para adultos y niños, y junto a las ilustraciones de Beatriz Barbero-Gil, pareciera que fuese él quien aparece en las guardas, como un profesor dando una clase magistral sobre el espacio sideral. Y habla directamente al lector, haciéndole preguntas y animándolo a experimentar de la teoría que se presenta.
  Desde la historia del primer telescopio, hasta los satélites artificiales, podemos aprender en este texto. Nos informa de todos los elementos que componen la Vía Láctea, sobre los cuerpos celestes, la interacción de los humanos con el espacio, la Tierra, la Luna, los viajes espaciales, y un esbozo sobre temas no científicos, como los extraterrestres y la astrología.
Interior de "¡Mira al cielo!", material promocional de editorial Juventud.
  Está diseñado utilizando diferentes niveles de jerarquías para la presentación de la información, y narrado hacia el lector niño con apoyo de ilustraciones que muestran personajes-niños, que van haciendo preguntas o informando de otros datos anecdóticos. A veces, apela a quien lee a detenerse  y preguntarse algunas cosas más, también en la mitad del libro nos propone un experimento para entender que es el día y la noche, y de que forma se generan los eclipses. O sea,  nos anima nuevamente a salir de la lectura e interactuar con nuestra realidad, experimentar y comprobar, como hacen los científicos.
  Los personajes ilustrados, en su mayoría niñas y niños, genera un acercamiento e identificación con el lector final. Las ilustraciones de un estilo naif y de técnica digital, acompañan con una paleta armónica, en contraste con los tonos oscuros de la noche. Los personajes son graciosos y amables, de líneas simples y curvas que suavizan la información que podría ser difícil de captar, con nombres en inglés, o conceptos complejos. La técnica  digital se vincula a la información científica sin llegar a la seriedad o a un vincularse con algo muy tecnologizado.
  El diseño jerarquiza la información con diferentes tipografías, ya sea en colores intensos o claros, entregándoles gestualidad a los estilos aplicados con el uso de itálica, o el uso de bloques de textos para la presentación de datos duros. Las acotaciones anecdóticas o la interacción con el lector, se realizan en forma de pregunta. El recurso gráfico de la variación de las fuentes, permite y aporta a que la información  tenga un ritmo y se aprecie más liviana y sin cansar. A excepción de algunos párrafos que se pierden sobre los fondos oscuros, y en los cuales predominan las ilustraciones; ese estilo no está bien logrado y se pierden las letras. Su formato es mediano y con encuadernación de tapa dura es adecuado para ser transportado y el papel mate nos permite apreciar mejor las imágenes.
Interior de "¡Mira al cielo!", material promocional de editorial Juventud.
  ¡Mira al cielo!, es un libro que atrae la mirada por su gráfica, con el tema y la presentación ordenada de los diferentes temas que aborda con respecto al universo, que hemos podido conocer a través de la ciencia. La información es clara, entretenida y de fácil memorización gracias al diseño y creo que cumple con la función de entregarla de forma didáctica, las explicaciones son muy exactas y se agarran de la lógica de la experimentación y comprobación científica. Es interesante para niños y niñas que les guste el tema del universo, la Vía Láctea o los planetas, o puede abrir el interés para aquellos adultos que no conozcan mucho del tema, gracias a sus invitaciones a interactuar contemplando el cielo con el experimento.
  Sin embargo, creo que para niñas y niños que ya cuenten con un interés más desarrollado del mundo científico o lo exploratorio no es suficiente, y podría haber sido una propuesta más arriesgada. De pronto mi percepción fue estar leyendo un libro para el colegio, pero no para estimular una búsqueda, formular las propias preguntas. Me faltó dentro del texto este tipo de diálogo. Conozco personas que se dedican a la ciencia, y generalmente lo cuestionan todo, son curiosos, van más allá de una sola respuesta, no solo en su ámbito de trabajo, sino en al forma de vivir y que se manifestó desde su infancia.
  Si bien es cierto el libro le formula preguntas a los niños, creo que otorga muchas respuestas, y no nos deja espacio para que una niña o niño curioso quisiera ir en búsqueda de más dudas para descifrar y despertar su interés de dedicarse posteriormente a la ciencia. El libro está muy lleno, me faltó ese lugar de silencio, que es el cosmos sin palabras, por ejemplo como una doble página solo para la ilustración de alguna parte del universo. Porque eso nos pasa al verlo en documentales o en un viejo atlas, o si salimos a una noche a campo abierto y miramos al cielo contemplando ese infinito, nos quedamos en silencio. Y ahí en ese silencio surgen las mejores preguntas. Quizás a este libro le falta misterio, ese misterio para resolver los que tienen  personalidades curiosas. Por lo tanto pienso  que este libro no tiene la intención de animarnos a ser los exploradores e ir más allá, ya que al final de sus páginas, nos recuerda que la tierra es el lugar del que debemos hacernos responsables primero, o sea, el trabajo que hacer está en casa primero.
¡Mira al cielo! Es un libro muy atractivo para leer, mirar y divertirse aprendiendo de la estrellas, planetas, los logros de la astronomía y la ciencia . Un paseo por el universo de ida y de vuelta.


Título: ¡Mira al cielo!
Autores (texto e ilustración): José Ramón Alonso y Beatriz Barbero-Gil
Formato: Cartoné, 48 pp, 21,5 x 28,5 cm
Editorial Juventud, 2017.
Puedes ver un adelanto del libro aquí.
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

lunes, 3 de julio de 2017

Una forma de estudiar la historia del libro con niñas y niños

Muchas niñas y niños lectores me han expuesto de forma pública y muy curiosa, una serie de dudas e inquietudes relacionadas al mundo del libro: desde aquellos que sueñan con ser autores hasta los que están intrigados con temáticas relacionadas a la materialidad, origen y tipos de libros. Esa maravillosa inocencia le hace pensar que yo, al trabajar con libros todo el tiempo, soy capaz de responder a tantas preguntas. 
  Tal vez, fue esa la mayor motivación que he tenido para comenzar a realizar mi tesis de Magíster en Edición, el cual consta de la realización de un libro, para niñas y niños entre 6 y 10 años, sobre el mundo del libro. Y aunque la mayor parte del contenido se centra en los procesos que se encuentran presentes en la actualidad sobre la creación y dónde encontrarlos, el proyecto comienza con un hermoso capítulo dedicado a la historia del libro. Fue gracias a las asignaturas dedicadas a la Historia de la lectura y Tecnología de la lectura, que entendí que la historia del libro no puede revisarse separada a la historia de la escritura y la lectura. Y aunque los procesos de masificación de la lectura y la escritura no fueron paralelos, se puede entender que hubieron varios procesos, invenciones y difusiones que fueron dando pie a mejoras, y una evolución tecnológica que nos permite contar hoy con los formatos de publicación y lectura que conocemos. Como menciona el historiador francés Roger Chartier en su libro La historia o la lectura del tiempo:

«La invención de la escritura en el mundo de la oralidad, la aparición del códex en el mundo de los rollos o la difusión de la imprenta en el mundo del manuscrito obligaron a comparables, si no idénticas, reorganizaciones de las prácticas culturales. Recordarlo no significa que la historia se repita, sino remarcar que ésta puede procurar conocimientos y ayudar a la comprensión crítica de las innovaciones del presente, las cuales, a su vez, nos seducen e inquietan».

  La historia del libro, no es solo la historia de una tecnología, si no de como nuestra cultura, la forma de pensar y comunicarse, las cuales han cambiado a lo largo de los siglos. Estos cambios han tenido una manifestación visible y concreta, al separarla en grandes cuatro momentos y agruparlos en los siguientes:

Pintura rupestre o Prehistoria
  El lenguaje oral no fue suficiente para aquellos hombres y mujeres de la prehistoria. Y aunque la cultura oral contaba (y sigue contando) con una notable riqueza, comenzó a existir la necesidad de crear registros. Los primeros intentos por dejar ese registro a través de la pintura, marcas y señales escritas, comenzó hace milenios atrás. Como menciona Nicholas Carr en su libro Superficiales:


«Nuestros cuerpos y cerebros han evolucionado para hablar y escuchar palabras. Un niño aprende a hablar sin instrucción, como un polluelo aprende a volar. Como la lectura y la escritura se han vuelto tan consustanciales a nuestra identidad y nuestra cultura, es fácil suponer que también son talentos innatos. Pero no es así. Leer y escribir son actos contra natura, sólo posibles por el desarrollo a propósito del alfabeto y de muchas otras tecnologías. Nuestras mentes tienen que aprender a traducir los caracteres simbólicos que vemos al lenguaje que entendemos. Lectura y escritura requieren educación y práctica, una conformación deliberada del cerebro».


Creación de la escritura:
  Podría decirse que durante la creación de la escritura, el ser humano pensó por primera vez en la necesidad no cubierta de contar con objetos donde escribir y que fueran transportables. Las tablillas de arcilla en Sumeria y los papiros en Egipto, dieron origen a los primeros objetos más cercanos y similares al libro que conocemos hoy en día. El pergamino dio origen al códice, y aunque las formas de plasmar el contenido ha ido cambiando con los siglos, la ergonomía pensada para ser objetos de lecturas, poco ha variado. Como lo menciona Marty Lyons en el libro Historia de la lectura y de la escritura en el mundo occidental:

«Los antropólogos han planteado que el dominio de la tecnología de la escritura diferenció a las grandes civilizaciones del resto y permitió que se desarrollaran nuevas formas de pensamiento racional. También sugieren la existencia de claras dicotomías entre las culturas orales y las culturas letradas al señalar que la memoria y la conciencia funcionan de manera muy diferentes en unas y otras».

Creación de la imprenta:
  Sin lugar a dudas, uno de los hitos más importante de la historia del libro, fue el invento que Gutenberg dedicó su vida a perfeccionar y difundir por el mundo occidental: la imprenta. Y aunque gran parte de los debates en torno a esta maravillosa tecnología, se han simplificado a lo largo de los años a las disputas del origen del invento, y de cómo su impacto no fue tan grande al conservar el libro una forma muy similar a la del códice. Pero es innegable que su masificación permitió el acceso de miles de personas más a los libros, y fue el primer paso de la popularización del conocimiento, ya no solo los ricos e intelectuales podían acceder a un libro. Gutenberg no fue un héroe solitario, el mundo entero estaba dando un paso hacia adelante, como menciona Martin Lyons:

«… hubo una convergencia de hechos que hicieron posible la invención del tipo móvil en la década de 1440. Uno de ellos fue la creciente demanda de conocimiento secular y humanista que se registró entre las elites sociales, junto con el auge de las universidades, que ya habían dado lugar a un aumento en la producción de libro manuscrito en las décadas anteriores a la invención de la imprenta. El incremento de la urbanización contribuyó a la aparición de un verdadero mercado del libro. Los avances en materia de producción de papel y el desarrollo de la metalurgia también fueron condiciones tecnológicas necesarias para la invención del tipo móvil».

La era digital:
  El estudio de la historia, así como de las tecnologías que han sido inspiradoras a la creación de otras nuevas, es vital para llegar hasta nuestros días. Comprender la magnitud de lo que significa que ahora contemos con computadores, e-readers, tablets y un sin número de dispositivos electrónicos. Tener consciencia del pasado nos hará ver como el ser humano ha ampliado su conocimiento, se ha especializado y ha intentado hacer llegar la riqueza de la escritura y la lectura a todos lados. Nicholas Carr hace hincapié a los cambios que la tecnología ha tenido sobre nosotros:

«La inmersión digital ha afectado incluso al modo en el que absorben información. Ya no leen necesariamente una página de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Puede que se salten algunas, buscando información pertinente».

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En esta inmersión por la historia del libro, nos encontramos con dos historias más que corrieron en paralelo: la historia de la lectura y de la escritura. ¡Qué importante es que las niñas y niños sean capaz de apreciar tener un libro en sus manos! Los costos y los siglos por los que la humanidad tuvo que cruzar no fueron en vanos. Hoy contamos con una enorme cantidad de acceso a la información plasmada en los libros, en la red, en publicaciones digitales. ¿No creen que sería interesante hacerse preguntas de cómo sería la vida posible si leer y escribir? Los invito a ser los lectores de los libros que dejo a continuación, y así descubrir junto a los pequeños más curiosidades sobre la historia del libro:

-Inkiow, Dimiter y Rolf Rettich. El libro del libro. Madrid, España: Ediciones Akal, 1992. Impreso
-Istvansch. Con todas las letras. La historia del libro. Buenos Aires, Argentina: Ediciones del Eclipse, 2014. Impreso
-Lyons, Martyn. Historia de la lectura y de la escritura en el mundo occidental. Buenos Aires, Argentina: Editoras del Calderón, 2012. Impreso.
-Carr, Nicholas. Superficiales ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? Barcelona, España: Penguin Random House Grupo Editorial S.A.U., 2015. Ebook.
-Chartier, Roger. La historia o la lectura del tiempo. Barcelona, España: Editorial Gedisa S.A., 2007. Ebook.
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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei