viernes, 2 de junio de 2017

Cuentos de miedo

Nunca tuve problemas para leer los libros exigidos en la asignatura de castellano y si bien me entretenían, ninguno me cautivó tanto como para comenzar mi exploración personal y definir mis gustos literarios. Todo comenzó en 6to básico cuando se implementó iniciar la jornada de clases con 15 minutos de lectura obligada en mi escuela. Sonaba el timbre y todos teníamos que acercarnos al escritorio de la profesora y asomar nuestras cabezas a una caja llena de libros y seleccionar el que quisiéramos leer. De entre todos escogí uno titulado Mitología griega, no recuerdo su edición ni su autor, pero este libro me abrió las puertas de la fantasía y del terror. Me acompañó todo el año y al final la profesora tuvo que pedírmelo para que otros niños lo pudieran leer. Me provocaban mucha intriga y susto, lo terrible y despreocupados que llegaban a ser estos dioses, lo desenfrenado que eran en su actuar, como la fantasía parecía acompañar todas sus acciones y como el destino del hombre no era controlado por él mismo. Por primera vez sentí el placer de leer y no me detuve ahí. Me adueñé de la biblioteca de mi casa, ordené y desordené los libros a mi antojo y separé mis nuevos libros favoritos hasta que llegaron a mis manos dos de los libros que me acompañarían para siempre.
  El primero, El Hobbit de J.R.R. Tolkien, que pasó a ser mi libro de cabecera, y aunque requería mayor concentración y disponer de un diccionario cerca para leerlo, me permitió percibir algo que nunca antes había experimentado: una buena descripción en la narración tiene la capacidad de hacernos sentir los mismos estímulos que está sintiendo el personaje, por lo que si la escena se refiere a los días que llevan sin comer y sin beber, termino el capítulo, cierro el libro y atacó el refrigerador.
  El segundo, El Color que cayó del cielo de H. P. Lovecraft, lo leí en 8vo básico y me cautivó por su relato sencillo y fácil de leer, pero que te deja una sensación de total preocupación. Este relato me maravilló porque en él no hay sangre, no hay un ser horroroso, ni monstruos, no es una forma a la que hay que temer, si no que es un color que se describe como frío y húmedo, pero que quema y absorbe la vida de todas las cosas. La esencia del miedo, la oscuridad, lo desconocido, lo que intuyes, pero no puedes ver. Mezcla de ciencia ficción y terror a la perfección, que puedes personificar según tus propios miedos, lo que funciona mucho mejor.
  Son estas emociones las que los padres y profesores, en general, rechazan a la hora de seleccionar un libro para niños, ya que los cuentos que producen miedo son utilizados como mecanismo de defensa para alertar a los niños frente a situaciones peligrosas y no como una forma de experimentar, de forma segura, la tensión, ansiedad y angustia que pueden encontrar en la historia. La psicóloga Emma Kenny dice:

 “...solemos envolver a los niños entre algodones, cuando el riesgo y el miedo son algo que necesitamos durante la infancia...”

  La literatura de terror es un subgénero dentro de la novela, y su principal característica es evocar miedo y las emociones asociadas como principal objetivo literario. Para mí el terror, está en cualquier aspecto de nuestras vidas, en una situación que no podemos controlar, en un detalle fuera de lugar, posible en un mundo sin monstruos y repleto de seres humanos.
  Mientras más leo, me doy cuenta que el miedo no es sólo atribuible a este subgénero, si no que se encuentra presente en toda la narrativa, por lo que el rasgo más característico, a mi parecer, es el tipo de reacciones y sentimientos que genera la atmósfera descrita, en donde siempre están presentes la angustia, el miedo, el desasosiego, la tensión y el horror. Cuando crecemos, nuestros miedos se vuelven más sofisticados y mucho más personales. El terror está ligado muy íntimamente a la condición humana.

A continuación, algunas recomendaciones de literatura de terror para niños:

Encender la noche
Ray Bradbury e ilustraciones de Noemí Villamuza
Editorial Kókinos

Se trata de un niño que tiembla de miedo cuando llega la noche y enciende lámparas, velas, linternas y, de haber podido, hubiese dejado al sol brillar sin descanso. Hasta que un día, una niña misteriosa le ayuda a descubrir que la noche tiene escondida una luz muy especial. 



Donde viven los monstruos
Maurice Sendak
Editorial HarperTrophy

Libro ganador de la Medalla Caldecott por mejor libro ilustrado del año. Max es un niño pequeño, que cuando se disfraza de lobo, se apoderan de él las irrefrenables ganas de hacer pequeñas maldades en la escalera con el perro o en su pieza construyendo un fuerte, y lo que es aún más el colmo, intenta comerse a su madre, amenazándola con un gran mordisco. Esa fue la gota que rebalsó el vaso, así que su madre molesta con tanto desorden le grita: “¡Eres un monstruo!”, y lo manda castigado a la cama, sin comer. En su pieza, Max nota una extraña y particular metamorfosis cuando empieza a aparecer un bosque tupido y salvaje, y luego un océano por el que navega hasta llegar a la Tierra de los Monstruos. 

¡El lobo ha vuelto!
Geoffroy de Pennart
Editorial Corimbo

En esta historia se reúnen personajes conocidos de cuentos clásicos con un marco común, el lobo y el miedo que suscita su presencia. Todos se unen para protegerse y hacerle frente en la cálida casa del señor Conejo, que los acoge con generosidad. Cuando el lobo llega todos los personajes unidos le hacen frente y logran amedrentarlo. La proximidad de unos y otros les sirve para vencer el miedo y así consiguen transformar al personaje peligroso y temido en un invitado más a la cena, y que, además, les contará cuentos de miedo sobre lobos.

No puedo dormir
Stein Erik Lunde e ilustrado por Oyvind Torseter
Bárbara Fiore Editora

Historia de un niño que trepa a los brazos de su padre, buscando consuelo en una noche fría de insomnio. Juntos, salen al maravilloso mundo invernal cuando el niño pregunta sobre los pájaros rojos que se posan en el árbol que su padre quiere talar a la mañana siguiente, y sobre el zorro que caza en los alrededores, y por qué su madre no despertará nunca. Con sus cálidas y reconfortantes respuestas, el padre vigila que su hijo de sentido a este extraño mundo que nos rodea, donde amar y perder van de la mano.

Grandes amigos
Linda Sarah e ilustrado por Benji Davies
Editorial Zigzag

Benja y Emilio son mejores amigos y juegan juntos todos los días en la colina. ¡Son expertos en hacer clubs, transformarse en reyes, piratas, astronautas y hasta pueden construir un cohete cibernético con cajas de cartón! Un día llega un nuevo niño que quiere sumarse a jugar con ellos, se llama Seba y los ha observado durante días mientras ellos juegan y se divierten. ¿Podrán dos convertirse en tres? Un cuento que muestra la imaginación de los niños y la capacidad de adaptación entre ellos, sobreponiéndose al miedo que genera el cambio, destacando la imaginación y la amistad.

  La invitación que les dejo es a beneficiarse y a desmitificar estos cuentos, ya que el sentir miedo tiene una función de vital importancia en el desarrollo de los niños y que mejor que hacerlo a través de una ficción literaria que nos permite, sin riesgo y en una zona de confort, enfrentar e identificar estos sentimientos.
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Dayanna Sobrevía es Diseñadora Industrial, oriunda de Concepción y dueña de Miskatonic, librería especializada en ciencia ficción, fantasía y terror, temas que le apasionan.

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