lunes, 26 de junio de 2017

Reseña del libro: "¿Te acuerdas?"

Amigos para siempre.
Tengo la suerte de tener una amiga desde los 5 años. Cuando nos encontramos, a veces hablamos de algunos episodios de una infancia que transcurrió entre veredas de barrio, casa-clubs en árboles del patio, recorridos en bicicletas en el que nos imaginábamos grandes urbes, compartir chocolates de $1 peso derretidos en las manos, ponerle nombre a los chanchitos de tierra y dibujar toda un tarde bajo un parrón. 
  Al leer, ¿Te acuerdas? De Zoran Drvenkar y Jutta Bauer, me sentí de nuevo en esa infancia que se llenó de momentos, nada importantes para una visión adulta, pero que se cuelgan de nuestras memorias como un salvavidas, recordándonos que la esencia de algunas cosas no mueren nunca.
  Este libro tiene la característica de narrar simultáneamente dos historias: por una parte, el escritor, nos entrega el relato de recuerdos de un anciano que le pregunta a una amiga, o bien puede ser su hermana, acerca de un día completo de aventuras ocurridas hace muchos años. Salieron de casa y pasearon  por la colinas encontrándose con cabras que juegan a las cartas, topos dueños de praderas, sacaron la lengua para sentir el sabor de la lluvia, enfrentaron  los miedos de perros que ladran haciéndoles bailar, hicieron la posición invertida para ver el mundo al revés, se rieron de la actitud adulta de unas cabras de cerro, se entristecieron con la muerte, sobrevivieron a vacas voladoras y compartieron un pan añejo al finalizar el día, acurrucándose nariz con nariz juntos para dormir.
  La narración en primera persona de alguien recordando cosas simples y fantasiosas está dulcemente coronada por una poesía de viveza y absurdos, de metáforas que intensifican esos recuerdos, que los protagonistas vivieron sintiendo emociones intensas. Es así, como todo se percibe en la infancia, el miedo, el asombro, la alegría o la tristeza y nos hace sentir todo tan grande. Pero si tienes alguien con quien compartir, nunca se siente soledad, porque el cariño de una relación de infancia es de abrazos, diversión, contención y complicidad.
  A partir de las ilustraciones de Jutta Bauer, comprendemos que esos pequeños después de mucho tiempo, y ya siendo ancianos, todavía sienten de la misma forma, pero frente a otras cosas. Es precioso el talento gráfico de Bauer que en forma coral junto al texto, llena una página de color intenso, con texturas suaves en acuarela, de paisajes amplios con colinas verdes, soles luminosos y grandes lunas que puedes tocar. Se percibe la libertad en espacios naturales y la fantasía de personajes imaginarios. Y como tercera voz, unos viejecitos acompañándose el uno al otro, trazados en lo sencillo de un lápiz de grafito, mientras  pasean, juegan cartas, se abrazan, se acompañan en la enfermedad, enlazado al otro lado de la página  a las aventuras de un niño y una niña que corren, bailan, se toman de la mano, se acompañan.
Interior de "¿Te acuerdas?", material promocional de editorial Lóguez
  Sus personajes producen empatía, y hacen viva y presente esa narración de nostalgia. Y es aquí, que uno comprende que eso es la amistad, algo simple, libre, honesto. Compartir todo, momentos que no son rimbombantes, compartir el silencio, una comida, reírse y llorar juntos, no solo los cumpleaños o bodas, sino que lo simple, lo directo en lo esencial. Los gestos de los personajes nos conmueven y nos dan cuenta de lo férreo que puede ser una amistad que comienza a los 5 años y puede durar hasta los 80. Esta historia nos hace sentir que la frase "amigos para siempre" no es una idealización infantil, si no que puede ser real. Hasta el día de hoy me siento con mi amiga compartiendo un té y pan con palta, salimos a dar vueltas por la ciudad, conversamos durante horas sentadas en el banco de un parque, nos visitamos cuando estamos enfermas, seguimos apagando las tristezas con un abrazo y nos reímos en complicidad.
  No es solo un libro para niños, yo creo que al menos tres generaciones pueden disfrutarlo. Niños, padres y abuelos. Puede leerse solo en el silencio, como la mente nos ofrece la memoria, leerlo en voz alta como quien cuenta una anécdota, o para compartir y leerlo de a varios. Me imagino, una familia leyendo cada página que comienza con un ¿Te acuerdas?, haciendo propio ese recuerdo relatado, esas sensaciones tan puras, esas aventuras tan imaginarias, eso que es la infancia, imaginación viva, tan viva que se queda para siempre en el alma. Porque con la imaginación podemos salir a la aventura sin miedo, domo dicen los protagonistas, y luego llegar a casa y dibujarlo todo al final del día.
  La edición con una tipografía clásica y con un papel mate, nos evoca que estamos ante una obra que tendrá un tiempo largo en la biblioteca, que no aburre, que no pasa de moda, porque por cada frase metafórica, cada situación divertida, podríamos leer y releer y encontrar nuevas interpretaciones. Incluso nos invita tras cerrar el libro, seguir el relato, pero con nuestras propios metáforas, nuestros propios recuerdos.
  Ambos autores son alemanes, y mi amiga ahora está en Alemania, y terminando esta columna, veré qué horario hay en Munich la llamaré por Skype  y de seguro después de saludarla abriré mi conversación, con un ¿Te acuerdas?

Este libro ilustrado es novedad en la editorial Lóguez

Título: ¿Te acuerdas?
Autores (texto e ilustración): Zoran Drvenkar y Jutta Bauer
Formato: Cartoné, 40pp, 22,3 x 26,4 cm
Editorial Lóguez, 2017.
Puedes ver un adelanto del libro aquí.
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/


lunes, 19 de junio de 2017

Bibliotecas de historietistas

Siguiendo la conversación que comenzamos planteando en el post La urgencia de una biblioteca en casa, invitamos a dos historietistas chilenos a que nos contaran sobre sus bibliotecas personales, cómo se componen y el uso que se les otorga.

Claudio Rocco: "Mi biblioteca es un caos"
Parte de la biblioteca personal de Claudio Rocco
Aunque hubo un tiempo que no era así, mis libros estaban ordenados alfabéticamente, del más grande al más chico, y como el 90% de mi biblioteca es de cómic y los tamaños de las publicaciones varían demasiado, me fijaba que cada zona de la estantería tuviera una temática: cómic latinoamericano, europeo, chileno, etc. El polvo siempre es un tema en los libros, pasar el plumero hasta un pañito húmedo en las cubiertas que aguantan el agua.
  Pero comprendí que donde se encuentran mis libros, no es un lugar donde lleve a la gente para que los aprecie y estos me hagan ver como una persona "culta". Mis libros son aventuras, recetas, conclusiones, es el trabajo de años de muchos autores, que al igual que yo (imagino), es una ácida victoria que tus libros estén en la estantería de una casa. ¿Por qué ácida? Porque es lindo verlos ser parte de una colección, es lindo sentir que son apreciados, pero es más lindo verlos en las manos de la gente, verlos provocando sensaciones, sentimientos.
Parte de la biblioteca personal de Claudio Rocco
  Mi biblioteca tomó otro sentido en ese momento, y desde entonces ya no me preocupa que Jesús Cossio y Gustavo Sala estén en el mismo sector, o que el polvo ataque a esos libros quietos, porque ya no lo están. Hoy en día los uso y re uso, me nutro de ellos, los busco, les pregunto, acepto sus sugerencias, casi como conversando con ellos. Y los que estoy consultando se quedan cerca mio, entran en mi mochila y me acompañan en ese caro y fastidioso metro, otros se quedan en el baño, y no vuelven a su lugar original, vuelven al “sector de los libros”, otros los cubren, se forman columnas nuevas y algunas caen, otros se apoyan en otros, y ese remolino conlleva uno de mis momentos favoritos en la vida: re descubrir un libro con un  “¡Ooooh! No me acordaba que tenía este libro”.
  Un día veía una entrevista a Fito Páez, donde le preguntaban sobre su colección de guitarras, el respondía que no tenía una colección, las colecciones son para mirarlas, el tiene un montón de guitarras que usa, que toca, con las que compone, golpea, hasta las muerde si el proceso creativo lo pide.
  Y eso es lo que debe pasar en una biblioteca, deben volar los libros, debemos tomarlos como una luz, como comida, como algo que nos da la vida suficiente para aguantar estos tiempos que los humanos solo piensan en llenarse de cosas enchufables o conectables a internet, llenas de pantallas. Los libros no son encerrarse, son abrirse, son paz, son pan.
  Siento pena por la gente que no lee, siento pena por los libros perdidos en una estantería, pero no siento pena por un libro roto, al contrario, me da gusto, es como ver la sonrisa amplia sin dientes de una abuelita, bien arrugada, bien vivida.
  Yo no tengo una colección de libros, tengo mil portales a mil mundos fantásticos, tengo la receta del kuchen de manzana que me gusta, tengo el consuelo en versos, tengo la risa en plops, tengo tu olor, te tengo a ti.

Gonzalo Martínez: "No soy un coleccionista"

Parte de la biblioteca personal de Gonzalo Martínez y familia
  Qué difícil es hablar de la biblioteca personal. Sobre todo como en mi caso en que no compro libros con un sentido de colección, no soy un coleccionista, sino más bien un acumulador de libros, la mayoría para leerlos y algunos sólo para tenerlos porque significaron algo en mi infancia. 
  Cuando niño tuve libros que me regalaban mi madre y mis tíos pero esos libros se fueron perdiendo en los cambios de casa. También tenía la oportunidad de leer libros que se encontraban en casas de familiares.
  Debo aclarar que éramos una familia de recursos escasos, así que la compra de libros era un lujo, a pesar de ello se hacía un esfuerzo. Aún recuerdo tantos de esos libros en los mesones de la Feria Chilena del Libro de Huérfanos con Bandera que nunca pude tener.
  Mi biblioteca actual se empezó a formar en mi época universitaria. Desviando algunos fondos de trabajos que hacía aquí y allá, me iba a San Diego a comprar libros usados. Mis primeras compras eran ciencia-ficción clásica: Borges, Chesterton y Scott-Fitzgerald. Junto con eso trataba de comprar cómics, mayormente españoles y argentinos que eran posibles encontrar escarbando en las estanterías. Me enorgullece decir que buena parte de mi biblioteca está compuesta por material de segunda mano. La idea no es llorar tragedias, pero quiero recalcar que mi infancia, adolescencia y primera juventud fueron muy complicadas en términos económicos. Y si a esto le sumamos problemas familiares y una dictadura horrible; la literatura y los libros eran una ventana por donde entraba el aire fresco y la esperanza.

Parte de la biblioteca personal de Gonzalo Martínez y familia
  Me preguntan de que está compuesta ahora mi biblioteca. No puedo hacer un detalle exhaustivo, pero voy a tratar de indicar tendencias. Tengo un estante dedicado a la ciencia-ficción, la novela negra y las novelas de espías. Tengo mucha literatura chilena: Pedro Prado, Oscar Castro, González Vera, Coloane, Jaime Hagel, Luis Rivano, Oreste Plath, Ramón Díaz Eterovic (clásico viviente), además de muchos autores jóvenes, contemporáneos y amigos.
  Hay mucho de aventura clásica: Julio Verne (mucho Julio Verne), Stevenson, Karl May, mucha novela de navegación: Hornblower de Forester y Bolitho de Kent. Hay mucho libro de arte, artesanía, arquitectura y diseño, que son las tendencias principales en nuestro hogar. En mi biblioteca hay mucho libro recuperado de mi infancia, entre los que tuve y perdí, y los que quise tener y no pude.
  E Historieta, mucha historieta. Hay un estante completo dedicado a la historieta chilena. Tintín, Hugo Pratt, Carlos Giménez, Mampato y Jiro Taniguchi ocupan espacios importantes. Tengo mucha historieta argentina, española,  franco-belga y un poco de italiana, que es por donde se decantan mis gustos personales. La sección estadounidense está repartida entre material clásico, independiente y una selección del género de superhéroes.
  Finalmente, he acumulado un volúmen considerable de libros teóricos en torno a la historieta, partiendo por La Técnica de la Historieta (piedra fundacional de mi biblioteca) pasando por McCloud, Eisner, Coma, Saturain y otros, y terminando en una buena colección de monográficos dedicados a autores.


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Agradecemos a Claudio y Gonzalo, por permitirnos esta muestra y reflexión en torno a sus bibliotecas personales. Sin lugar a dudas, son parte fundamental de la vida de estos dos destacados historietistas.
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Claudio Rocco Placencia (Valparaíso, 1979), ha tenido una destacada participación en el mundo de la animación e historieta nacional. Sus publicaciones más destacadas han sido TrolleyLa vida en cómic Escalas, esta última recibiendo una mención honrosa a mejor novela gráfica en la Medalla Colibrí 2016. Recién publicado su último libro 4 Esquinas, comenzó una nueva aventura junto a los más pequeños: El Robot Eusebio. Síguelo en su twitter @Roccotroko
Gonzalo Martínez, arquitecto de la Universidad de Chile con un oscuro y mediocre pasado como trompetista de jazz. Desde el año 2004 se ha dedicado exclusivamente a la creación de historietas, las cuales han sido su pasión durante toda su vida. Sus libros han sido publicados en Chile, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, México, Centro América, el Caribe y próximamente en España. Entre sus títulos más destacados, están Road Story, basado en el cuento homónimo de Alberto Fuguet, las novelas gráficas de Quique Hache Detective junto a Sergio Gómez y Mocha Dick, la leyenda de la ballena blanca, realizado en conjunto con el escritor Francisco Ortega, obra ganadora del Premio Marta Brunet 2013.

lunes, 12 de junio de 2017

No ficción infantil y juvenil: Los libros informativos

Cuando era niña, una de mis lecturas favoritas era recorrer por horas y una tras otra las enciclopedias que se encontraban en mi familia. Probablemente gran parte del saber miscelaneo y de datos curiosos que hasta el día de hoy manejo, provenga de esas lecturas intensivas, repetitivas y en donde se daba rienda suelta a la oferta del conocimiento en los volúmenes que releí durante años.
Páginas de uno de mis volúmenes favoritos: Historia Antigua de
Enciclopedia Salvat.
  También hubieron otros tipos de lecturas de no ficción, más acordes a mi edad, ya que como comencé a leer alrededor de los 4 años, los libros infantiles se hacían poco para esta especie de obsesión por devorar libros. Entonces ahí apareció mi curiosidad científica, y los libros de la colección Érase una vez el cuerpo humano, publicación muy cercana al formato de libros informativos actuales,  fueron uno de mis mejores aliados. Aunque no lo crean, cuando niña quería ser veterinaria y me encantaba saber que era lo que pasaba al interior del ser humano y del resto de los seres vivos. Ese interés fue cambiando y direccionándose a otras áreas, pero el interés por la lectura y el hábito generado gracias a estos libros de no ficción me ha servido hasta el día de hoy.
  Cada vez que he querido profundizar sobre algún conocimiento, sumergirme en alguna área pedregosa o simplemente alimentar mi curiosidad, recurro a libros como éstos. Y aunque soy lectora literaria y de historietas, por sobre todo soy una súper lectora de libros divulgativos, de difusión, ensayos y de no ficción de múltiples áreas. Es por eso que con gran alegría conocí hace ya algunos años el término LIBRO INFORMATIVO, el cual se usa con especial énfasis en el segmento infantil.
  Tanto fue mi interés por promover la lectura de este tipo de libros, que para el catálogo de nuestra librería he ido solicitando distintas publicaciones de este tipo, así como decidí realizar mi tesis de Magíster en Edición sobre libros informativos infantiles. Comencé a leer libros sobre el impacto de la no ficción en el mundo de libro y para los lectores. Uno de los libros especializados en el tema es Leer y saber de la especialista en LIJ Ana Garralón, les entrega a los libros informativos gran valor a su lectura en la infancia y juventud:

«Transmiten el gusto por leer libros que fascinan a sus lectores no solo cumplen con su misión de divulgar y de formar, son libros que tienen en cuenta que sus destinatarios poseen ideas propias y no se limitan a repetir lo que leen».

  Porque a diferencia de lo que se piensa, la no ficción no está pensada para educar ni ser utilizada de forma pedagógica. Más bien estos libros están pensados como parte de la lectura personal y realizada por placer, dónde las niñas y niños tiene la posibilidad de ahondar en los conocimientos que son de su interés, sin mayores intermediarios que la figura del divulgador mismo, muchas veces autor y hasta editor de la publicación.
  ¿Qué pueden ofrecernos hoy el libro informativo? Su riqueza ya está comenzando a ser descubierta y valorada por los lectores. La llamada era de la información, se ha visto amenazada por la creación de contenido de libre demanda, y ya no es posible verificar fuentes de la misma forma en las que aparecen. El objeto libro ha tenido un nuevo papel, ya que está inserto en condiciones que le exigen mayores certezas y confirmaciones sobre su contenido, hay un equipo responsable y una editorial tras la publicación, y ofrece una organización del contenido pensada de forma multidisciplinaria.
  A continuación les dejaré algunas recomendaciones de maravillosos libros informativos para que puedan compartir con las y los más pequeños. Gran parte de estos títulos tienen ya sus años, y las novedades las dejaremos para nuestro espacio de reseñas, sin embargo quise entregar una muestra representativa integrando varias áreas del conocimiento.

LIBROS INFORMATIVOS INFANTILES
El Libro del Libro
Dimiter Inkiow y Rolf Rettich
Editorial Akal

Un libro que se complementa muy bien con ¿Cómo se hace un libro? de Aliki, ya que en esta publicación se relata la historia del libro, tomando en consideración parte de la historia de la lectura y de la escritura.
Chilito descubre el universo
Marcelo Contreras
Editorial Fibra Creativa

Con una mirada localista, el personaje Chilito viaja por el universo descubriendo sus singularidades y compartiendo en primera persona, a través de la narración, lo que va conociendo con sus lectores. Este el segundo libro de ya tres publicados del personaje Chilito.


Exploradores urbanos
Catalina Mekis y Juan Luis Celis
Editorial Santillana

Como una guía de campo, este libro te invita a conocer flora y fauna cercana a Santiago, entregando datos curiosos para acercar y apreciar de mejor forma las especies que a través de este libro, y de la exploración puedas conocer.







¡Oh, música!
Aliki
Editorial Juventud


Aliki es por lejos mi divulgadora favorita, porque ha demostrado plasticidad y cercanía con el público infantil de una manera asombrante. En este libro ahonda sobre la música, desde sus orígenes, hasta la actualidad, pasando por como las sentimos, hasta las partes más técnicas de esta disciplina artística.


Maní confitado
Ignacio Valenzuela
Editorial Pehuén


No solo el conocimiento más especializado es parte de los libros informativos, sino que también la cultura popular. En este libro se recorre la historia del fútbol chileno, revisando el orígen de los estadios y equipos de fútbol.
100 Cosas que saber sobre ciencia
VV.AA.
Editorial Usborne

Este es uno de los libros informativos más dinámicos y arriesgados que he conocido. Su diseño y la presentación de la información en estas 100 cosas que no sabías, dinamiza el conocimiento científico que muchas veces puede ser un poco denso de asimilar.
Ven a ver arte chileno
Agustina Pereira e Iván Larraguibel
Editorial Ekaré

Libro que rescata parte del arte visual chileno, dónde también hay espacio que dar a conocer elemento de composición y color. Un gran libro divulgativo, muy entretenido para complementar el desarrollo del arte.

LIBROS INFORMATIVOS PARA JÓVENES Y ADULTOS:
Las mujeres y los hombres
Equipo plantel y Leti Gutiérrez
Editorial Media Vaca

Este libro es parte de una colección que trata temas como la dictadura, las clases sociales y la democracia. En mi opinión este es el título mejor logrado y que probablemente va a ser el que continúe teniendo mayor vigencia. Desmitificar las labores de género es algo de lo que la humanidad entera se deberá hacer cargo por muchos siglos más.

Grito y plata
Nicolás Rojas
Editorial Letra Capital

La editorial Letra Capital se ha preocupado de la divulgación del patrimonio chileno. En este libro se puede hacer una entretenida revisión de nuestro patrimonio a través de las historias presentes en los casinos, en la hípica y los juegos de azar en Chile.
El jardín de Chile
Carolina Moya y Loreto Salinas
Editorial Hueders

La relación entre la flora y fauna nativa chilena ha sido retratada con hermosas ilustraciones, en esta publicación que yo he categorizado como "familiar", ya que puede ser disfrutada por grandes y chicos, y mezclados también.
Mujeres chilenas inolvidables
VV.AA.
Editorial Confín

Mujeres destacadas a los largo de la historia de Chile y en ámbitos tan diversos como: arte, política, deportes, ciencias, etc. Ilustrado de forma representativa por diversos artistas, logra una atmósfera sumamente interesante para quienes quieran reivindicar la figura de la mujer en nuestra historia.



  La invitación ya está realizada, y estas recomendaciones son solo una pequeña muestra de los libros informativos que aún se pueden encontrar en librerías, y de los cuales nos hemos llevado una grata sorpresa al ver la solidez con la que presentan cada temática.
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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei

viernes, 2 de junio de 2017

Cuentos de miedo

Nunca tuve problemas para leer los libros exigidos en la asignatura de castellano y si bien me entretenían, ninguno me cautivó tanto como para comenzar mi exploración personal y definir mis gustos literarios. Todo comenzó en 6to básico cuando se implementó iniciar la jornada de clases con 15 minutos de lectura obligada en mi escuela. Sonaba el timbre y todos teníamos que acercarnos al escritorio de la profesora y asomar nuestras cabezas a una caja llena de libros y seleccionar el que quisiéramos leer. De entre todos escogí uno titulado Mitología griega, no recuerdo su edición ni su autor, pero este libro me abrió las puertas de la fantasía y del terror. Me acompañó todo el año y al final la profesora tuvo que pedírmelo para que otros niños lo pudieran leer. Me provocaban mucha intriga y susto, lo terrible y despreocupados que llegaban a ser estos dioses, lo desenfrenado que eran en su actuar, como la fantasía parecía acompañar todas sus acciones y como el destino del hombre no era controlado por él mismo. Por primera vez sentí el placer de leer y no me detuve ahí. Me adueñé de la biblioteca de mi casa, ordené y desordené los libros a mi antojo y separé mis nuevos libros favoritos hasta que llegaron a mis manos dos de los libros que me acompañarían para siempre.
  El primero, El Hobbit de J.R.R. Tolkien, que pasó a ser mi libro de cabecera, y aunque requería mayor concentración y disponer de un diccionario cerca para leerlo, me permitió percibir algo que nunca antes había experimentado: una buena descripción en la narración tiene la capacidad de hacernos sentir los mismos estímulos que está sintiendo el personaje, por lo que si la escena se refiere a los días que llevan sin comer y sin beber, termino el capítulo, cierro el libro y atacó el refrigerador.
  El segundo, El Color que cayó del cielo de H. P. Lovecraft, lo leí en 8vo básico y me cautivó por su relato sencillo y fácil de leer, pero que te deja una sensación de total preocupación. Este relato me maravilló porque en él no hay sangre, no hay un ser horroroso, ni monstruos, no es una forma a la que hay que temer, si no que es un color que se describe como frío y húmedo, pero que quema y absorbe la vida de todas las cosas. La esencia del miedo, la oscuridad, lo desconocido, lo que intuyes, pero no puedes ver. Mezcla de ciencia ficción y terror a la perfección, que puedes personificar según tus propios miedos, lo que funciona mucho mejor.
  Son estas emociones las que los padres y profesores, en general, rechazan a la hora de seleccionar un libro para niños, ya que los cuentos que producen miedo son utilizados como mecanismo de defensa para alertar a los niños frente a situaciones peligrosas y no como una forma de experimentar, de forma segura, la tensión, ansiedad y angustia que pueden encontrar en la historia. La psicóloga Emma Kenny dice:

 “...solemos envolver a los niños entre algodones, cuando el riesgo y el miedo son algo que necesitamos durante la infancia...”

  La literatura de terror es un subgénero dentro de la novela, y su principal característica es evocar miedo y las emociones asociadas como principal objetivo literario. Para mí el terror, está en cualquier aspecto de nuestras vidas, en una situación que no podemos controlar, en un detalle fuera de lugar, posible en un mundo sin monstruos y repleto de seres humanos.
  Mientras más leo, me doy cuenta que el miedo no es sólo atribuible a este subgénero, si no que se encuentra presente en toda la narrativa, por lo que el rasgo más característico, a mi parecer, es el tipo de reacciones y sentimientos que genera la atmósfera descrita, en donde siempre están presentes la angustia, el miedo, el desasosiego, la tensión y el horror. Cuando crecemos, nuestros miedos se vuelven más sofisticados y mucho más personales. El terror está ligado muy íntimamente a la condición humana.

A continuación, algunas recomendaciones de literatura de terror para niños:

Encender la noche
Ray Bradbury e ilustraciones de Noemí Villamuza
Editorial Kókinos

Se trata de un niño que tiembla de miedo cuando llega la noche y enciende lámparas, velas, linternas y, de haber podido, hubiese dejado al sol brillar sin descanso. Hasta que un día, una niña misteriosa le ayuda a descubrir que la noche tiene escondida una luz muy especial. 



Donde viven los monstruos
Maurice Sendak
Editorial HarperTrophy

Libro ganador de la Medalla Caldecott por mejor libro ilustrado del año. Max es un niño pequeño, que cuando se disfraza de lobo, se apoderan de él las irrefrenables ganas de hacer pequeñas maldades en la escalera con el perro o en su pieza construyendo un fuerte, y lo que es aún más el colmo, intenta comerse a su madre, amenazándola con un gran mordisco. Esa fue la gota que rebalsó el vaso, así que su madre molesta con tanto desorden le grita: “¡Eres un monstruo!”, y lo manda castigado a la cama, sin comer. En su pieza, Max nota una extraña y particular metamorfosis cuando empieza a aparecer un bosque tupido y salvaje, y luego un océano por el que navega hasta llegar a la Tierra de los Monstruos. 

¡El lobo ha vuelto!
Geoffroy de Pennart
Editorial Corimbo

En esta historia se reúnen personajes conocidos de cuentos clásicos con un marco común, el lobo y el miedo que suscita su presencia. Todos se unen para protegerse y hacerle frente en la cálida casa del señor Conejo, que los acoge con generosidad. Cuando el lobo llega todos los personajes unidos le hacen frente y logran amedrentarlo. La proximidad de unos y otros les sirve para vencer el miedo y así consiguen transformar al personaje peligroso y temido en un invitado más a la cena, y que, además, les contará cuentos de miedo sobre lobos.

No puedo dormir
Stein Erik Lunde e ilustrado por Oyvind Torseter
Bárbara Fiore Editora

Historia de un niño que trepa a los brazos de su padre, buscando consuelo en una noche fría de insomnio. Juntos, salen al maravilloso mundo invernal cuando el niño pregunta sobre los pájaros rojos que se posan en el árbol que su padre quiere talar a la mañana siguiente, y sobre el zorro que caza en los alrededores, y por qué su madre no despertará nunca. Con sus cálidas y reconfortantes respuestas, el padre vigila que su hijo de sentido a este extraño mundo que nos rodea, donde amar y perder van de la mano.

Grandes amigos
Linda Sarah e ilustrado por Benji Davies
Editorial Zigzag

Benja y Emilio son mejores amigos y juegan juntos todos los días en la colina. ¡Son expertos en hacer clubs, transformarse en reyes, piratas, astronautas y hasta pueden construir un cohete cibernético con cajas de cartón! Un día llega un nuevo niño que quiere sumarse a jugar con ellos, se llama Seba y los ha observado durante días mientras ellos juegan y se divierten. ¿Podrán dos convertirse en tres? Un cuento que muestra la imaginación de los niños y la capacidad de adaptación entre ellos, sobreponiéndose al miedo que genera el cambio, destacando la imaginación y la amistad.

  La invitación que les dejo es a beneficiarse y a desmitificar estos cuentos, ya que el sentir miedo tiene una función de vital importancia en el desarrollo de los niños y que mejor que hacerlo a través de una ficción literaria que nos permite, sin riesgo y en una zona de confort, enfrentar e identificar estos sentimientos.
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Dayanna Sobrevía es Diseñadora Industrial, oriunda de Concepción y dueña de Miskatonic, librería especializada en ciencia ficción, fantasía y terror, temas que le apasionan.