viernes, 12 de mayo de 2017

Otro boom, otro afán

Es difícil evitar la controversia al referirse al reconocimiento (o la falta de este) a los autores nacionales que se desenvuelven en el ámbito de la LIJ. Hay premios, no muchos, pero al menos uno o dos por semestre, organizados ya sea por alguna transnacional, por una agrupación que cuenta con representantes de reconocidas editoriales en su directivo, o bien por especialistas, invitados recurrentes a los seminarios que auspician las mismas empresas de lecturas escolares.
En este sentido, es natural que surja desconfianza ante instancias que solo reafirman a autores dentro de un catálogo, conferencias que repiten los mismos rostros y temas, y que destacan obras que son la reiteración de propuestas que llevan consigo la “responsabilidad” de educar a través de la literatura. De esta forma, es inevitable que crezca la errónea impresión de que el panorama de producción de obras de LIJ es monótono y cerrado, cuando en realidad la oferta de los planes lectores orientados a los colegios, con su maquinaria de representación y penetración en los establecimientos educacionales, eclipsa la producción de obras generadas en otros contextos más alejados del mercantilismo, y más enfocados en constituirse en aportes literarios y culturales, obras que los niños y jóvenes eligen y que nadie obliga a leer.
En la reciente versión de la Feria del Libro Infantil de Boloña, se premió a La mujer de la guarda (Babel, 2016), de Sara Bertrand y Alejandra Acosta, con el galardón New Horizons. Un reconocimiento tanto para la escritora, quien también es autora de la exquisita novela Álbum familiar (Seix Barral, 2016), como para la ilustradora, que ha tenido un destacado trabajo en diversas editoriales, especialmente por el trabajo realizado para libros de la editorial Sexto Piso. 
A los pocos días, un diario destacó el premio. Se habló de un “Boom de la LIJ chilena”, también incluyendo otras dos obras que obtuvieron reconocimientos en dicha feria. Sin embargo, resulta más apropiado hablar de un reconocimiento internacional a autoras chilenas por su aporte a la LIJ mundial, como es el caso de las autoras de La mujer de la guarda, libro publicado por una editorial en Colombia. No es necesario inventar otro boom, pues resulta injusto y desproporcionado para la realidad chilena en el ámbito de la LIJ: las obras que se atreven a abordar temas que tradicionalmente se le han hecho el quite, poseedores de una propuesta estética que se aleja del formato típico y de la ornamentación para el relato, fueron editadas y publicadas fuera de Chile.

Resulta más que necesario abrir el abanico de posibilidades, de lecturas, de experiencias significativas a través del texto literario a niños y a jóvenes. Basta de inventar explosiones abruptas de notoriedad, que no dan crédito al trabajo por años realizado por escritores e ilustradores chilenos, quienes muchas veces debieron enfrentar la negativa de la publicación de su obra, porque no se apegaban a la perspectiva conservadora de quienes dominan el mercado chileno. En otras palabras, resulta imperioso que quienes sirven como mediadores de la lectura no perpetúen la idea "pedagogizante" de la obra literaria, sino que transmitan, junto con el goce de la lectura, la importancia del libro como experiencia estética, enmarcada dentro de un determinado contexto.
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Sebastián Garrido Torres es profesor, codirector y editor de Editorial Piedrangular, docente y director del Diplomado en literatura infantil y juvenil contemporánea de la Universidad Finis Terrae, con experiencia en edición de LIJ en empresas transnacionales y nacionales independientes. Realiza capacitaciones de animación a la lectura a través de la Corporación Cultural Creamundos. Autor de “Curatoría de espantos” (2015).

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