viernes, 21 de abril de 2017

Un contador de historias

Foto del libro "El día en que los crayones renunciaron" de Oliver Jeffers,
fotografía tomada por Nicol Caro en librería Qué Leo Italia.
Tuve la suerte de crecer rodeado de libros, desde pequeño me acompañaron en todas mis aventuras infantiles. Los libros pop-up eran magia pura, las ilustraciones estimulaban mi imaginación y creaban mundos fantásticos en mi pequeño mundo personal. Mi casa se transformaba en todo un reino, con dragones, doncellas y un caballero con mucha energía para enfrentar nuevas aventuras todos los días.
Ya más grande, un día todo cambio; en el colegio nos pidieron leer "Perico trepa por Chile" de Alicia Morel, libro que al llegar a mis manos me mostró un mundo desconocido. Al leerlo me identifiqué profundamente con este niño que parte de viaje, y va conociendo personas y lugares.
Creo que ahí comenzó todo: mi gusto por la lectura fue creciendo cada vez más, y con el tiempo me convertí en actor, aunque yo ya venia actuando desde hace mucho rato, así que fue todo muy fácil, era como un juego.
Actué en muchas obras de teatro, en cine, como titiritero en 31 Minutos y en muchos otros proyectos. Pero algo me faltaba: ¿cómo podía trabajar directamente con la lectura? La vida se encarga mágicamente de que las cosas pasen en el momento adecuado, y fue que así como poco a poco comenzaron a surgir colaboraciones en bibliotecas públicas y colegios, donde poco a poco me fui transformando en un contador de historias.
Muchos colegios, bibliotecas y librerías ya han visto mi trabajo, y desde esta experiencia puedo hablar de los importante que es incentivar la lectura. La lectura en voz alta es muy importante para los niños: contar un cuento es un acto de amor, porque un libro puede cambiar la vida de un niño. El acto de contar una historia, ritual que se hace desde hace miles de años, crea un momento único, con el relato se abre la imaginación, se aprenden palabras nuevas, al escuchar en silencio y levantar la mano para poder participar se aprende el respeto por el otro.
Fotografía tomada por Nicol Caro en librería Lea + del GAM.
Además de llegar a contar relatos a todos estos lugares, hay otros momentos importantes y entretenidos en este proceso, como cuando selecciono un libro; tengo que saber como va a comenzar, en que momento voy a hacer partícipe al público, que voces voy a inventar y como va a terminar. Mis favoritos son los libros de Oliver Jeffers, ya que no solo sus ilustraciones son hermosas, la sensibilidad de sus relatos es conmovedora. La trilogía "Había una vez un niño" me ha acompañado en mis aventuras contando cuentos, tal como alguna vez me identifiqué con Perico, los niños lo hacen con los protagonistas de estas historias. Por ejemplo, en "De vuelta a casa"; ¿quién no se ha imaginado viajar a la Luna y conocer un marciano?, ¿o resolver problemas con los elementos que encuentras en el clóset y salvar la situación? O en "Perdido y encontrado", relato donde sorpresivamente llega alguien a tu vida y ambos emprenden un viaje juntos. En "Cómo atrapar una estrella", el protagonista quiere salir en búsqueda de una estrella.
También he tenido muy buenas experiencias con "El dia que los crayones renunciaron", es uno de mis favoritos; muy interesante para trabajar con grupos de niños, porque estos crayones plantean sus demandas y resuelven sus problemas, es un verdadero manual de como trabajar en equipo. En un colegio después de contarlo, la profesora me comentó que todos los niños llegaron a su sala a ordenar sus cajas de crayones, las cuales ellos llamaban sus "casas". Si en esos niños creció un poco el amor por la lectura, el hábito del orden y las ganas de dibujar, la misión estaba cumplida. Además me regalaron los dibujos que hicieron; fue su acto de agradecimiento y lo recibí con mucho amor.
Otros títulos que han sido una gran sorpresa para mí y un éxito en el público, son los de Sara Ogilvie; "Sir Nenúfar" es la historia de una rana diminuta, y habla de que no importan tu tamaño y como seas por fuera, lo importante es ser valiente y hacer las cosas de corazón. Otro de sus cuentos es "Mi rinoceronte también come crepes", toca el tema de la falta de comunicación entre padres e hijos; el rinoceronte llega a la casa de Dalia a cambiarlo todo. "La princesa rebelde" no es como todas. ella quiere aventuras y no estar encerrada en el castillo sin hacer nada. Un día aparece un principe, pero no era lo que ella esperaba. Y en "Mi perrito quiere bailar ballet" donde los adultos son muy prejuiciosos con los sueños de este tierno animal, pero un día todo cambia.
Todos estos relatos los he contado muchas veces en distintos lugares y la reacción del público ha sido muy buena, todos son personajes que se atreven a cambiar, crecer y enfrentar sus miedos. Y esa es mi labor, no solo crear un momento de entretención en torno al relato, sino crear instancias de reflexión en torno a las historias y personajes donde los padres pueden trabajar con sus hijos cuando vuelvan a casa.
Fotografía tomada por Nicol Caro en librería Qué Leo Italia
El año pasado vivi una de las experiencias mas hermosas de estos años de ser cuentacuentos, ganamos un fondo para fomento lector en escuelas rurales del norte de Chile, ¡cuando supe me puse tan feliz! Salir a recorrer lugares desconocidos para mi con mi mochila llena de libros fue hermoso. Estuve en un colegio que tenía 13 alumnos y un profesor. muchos de esos niños nunca habían visto un cuentacuentos y ahí fue donde confirmé lo importante de mi labor. Fue conmovedor conversar con estos niños y niñas emocionados de escuchar una historia; frases como "¡este es el mejor día de mi vida!" o "¡yo quiero viajar al espacio!" estarán en mi corazón por siempre, Ellos aprenden de mi y yo de ellos.
Los profesores también pueden aprender técnicas para contar una historia: la voz, la utilización de los libro álbum y del espacio son claves. Y así como Perico salió a recorrer Chile, yo también lo hice y lo seguiré haciendo. Somos muchos los quedo amamos los libros y trabajamos en torno a ellos día a día. Es un pequeño aporte a la imaginación y la creatividad, el campo es infinito, y este recién comienza.
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Nicolás Toro, actor que ha orientado su carrera hacia el público infantil. Fue conductor de "Científicos de otro mundo" (Cubox, Canal 13) y titiritero en 31 minutos. Hoy es un reconocido cuentacuentos. Parte de sus actividades permanentes se realizan en la librería del GAM, para FCE Chile, en las corporaciones culturales de Ñuñoa y Las Condes. Se ha presentado en FILSA, FILIJ, entre otras, y en librerías especializadas de niños en Santiago, como Niño Infinito, Qué Leo Italia y Pánico Ediciones. También ha participado en iniciativas de fomento lector en escuelas rurales, colegios de la Región Metropolitana y en bibliotecas públicas.

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