viernes, 28 de abril de 2017

Una feria... ¡DE LIBROS!

Fachada de FIL Buenos Aires, en predio ferial La Rural
No es primera vez que visito la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, pero si es la primera vez que lo hago como parte de la delegación chilena, lo cual me honra y me hace sentir que gran parte del trabajo que he realizado durante estos últimos años (8 años como ilustradora, 5 como una especie de "editora en formación" y 2 años como librera) están comenzando a ser reconocidos y están siendo visto como un aporte, pequeño y novato aún, pero parte de algo más grande que se está gestando entre muchos actores del mundo de la ilustración e historieta local.
Presentación del catálogo de historieta chilena en FIL Buenos Aires
Fotografía de ProChile
Participé de las 6ta jornadas de ilustración a cargo de ADA (http://www.a-d-a.com.ar), las cuales fueron un agrado, sobre todo al ver la organización que varios ilustradores y dibujantes argentinos están trabajando para consolidar, promoviendo varias visiones del trabajo, como autor, de encargo y en distintos géneros, considerando espectros de forma muy interesante, cosa que se trató de realizar en Chile sin éxito, justamente por los sesgos que omitieron o desestimaron diferentes formas de realizar estos oficios.
A esto me refiero, tener en una sola mesa de conversación a Ariel Olivetti,
Sole Otero y la editora de Salamandra Graphic es abarcar desde distintos puntos
de vista los oficios de ilustrar, dibujar y editar.
Pero más que hablar de mi propia experiencia en esta, la 43° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, quiero referirme a lo maravilloso que puede ser vivir una experiencia como esta, ya sea de forma personal, profesional, en familia o con amigos. Vi este significado de la palabra feria:

"La palabra FERIA de significados tan diversos como fiesta o gran mercado"

Para mí, son los dos significados. Porque una feria del libro debe ser una fiesta, donde se celebra la posibilidad de tener accesos al libro y a la lectura, dónde tanto realizadores como lectores deben estar presentes intercambiando su diversidad entre ellos y para con el público. Una fiesta donde se celebren la existencia de nuevas publicaciones, y se recuerden las antiguas, teniendo presentes su impacto e influencia para el mercado actual. Un lugar donde recordemos el objeto tecnológico del libro, que no se nos olvide que muchísimas personas han dejado su vida en mejorarlo, es hacerlo más bello, funcional y con mayor valor.
Fotografía de parte del pabellón azul, uno de los 5 pabellones que conforman
FIL Buenos Aires
Si de experiencia se trata, visitar una feria del libro puede ser una experiencia grandiosa para las y los primeros lectores, ya que en poco espacio puedes encontrar una imagen general de esta industria cultural. Como cuando vas a un mercado lleno de frutas y verduras, vas mirando, tocando, oliendo, sintiendo esa vida a tu alrededor. Este también es un mercado, puedes hojear, sorprenderte, alegrarte, enojarte, apegarte tanto a un libro que tal vez lo compres.
Es un encuentro, porque te vas a topar con lectores que tienen ese mismo ímpetu que tú, en una firma con alguno de los autores que sigues, es una presentación, lanzamiento o charla. Es también un lugar de encuentro que muchas veces puede ser por primera vez, frente a espacios entregados a la lectura. Una feria del libro es esto y mucho más, otra forma de acercarse al mundo de los libros, una experiencia que se espera todos los años, o varias veces dependiendo de lo involucrado que estés en este mundillo.
En nuestro país también contamos con ferias como FILSA, Primavera del libro y la Furia del libro (en Santiago) y otras maravillosas como la de Viña del Mar, Chiloé, entre otras, por lo que te invito a participar de ellas, son una gran experiencia que te harán valorar la experiencia de leer desde otras perspectivas, valorando aún más la existencia de los libros en nuestro pequeño universo.
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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei

viernes, 21 de abril de 2017

Un contador de historias

Foto del libro "El día en que los crayones renunciaron" de Oliver Jeffers,
fotografía tomada por Nicol Caro en librería Qué Leo Italia.
Tuve la suerte de crecer rodeado de libros, desde pequeño me acompañaron en todas mis aventuras infantiles. Los libros pop-up eran magia pura, las ilustraciones estimulaban mi imaginación y creaban mundos fantásticos en mi pequeño mundo personal. Mi casa se transformaba en todo un reino, con dragones, doncellas y un caballero con mucha energía para enfrentar nuevas aventuras todos los días.
Ya más grande, un día todo cambio; en el colegio nos pidieron leer "Perico trepa por Chile" de Alicia Morel, libro que al llegar a mis manos me mostró un mundo desconocido. Al leerlo me identifiqué profundamente con este niño que parte de viaje, y va conociendo personas y lugares.
Creo que ahí comenzó todo: mi gusto por la lectura fue creciendo cada vez más, y con el tiempo me convertí en actor, aunque yo ya venia actuando desde hace mucho rato, así que fue todo muy fácil, era como un juego.
Actué en muchas obras de teatro, en cine, como titiritero en 31 Minutos y en muchos otros proyectos. Pero algo me faltaba: ¿cómo podía trabajar directamente con la lectura? La vida se encarga mágicamente de que las cosas pasen en el momento adecuado, y fue que así como poco a poco comenzaron a surgir colaboraciones en bibliotecas públicas y colegios, donde poco a poco me fui transformando en un contador de historias.
Muchos colegios, bibliotecas y librerías ya han visto mi trabajo, y desde esta experiencia puedo hablar de los importante que es incentivar la lectura. La lectura en voz alta es muy importante para los niños: contar un cuento es un acto de amor, porque un libro puede cambiar la vida de un niño. El acto de contar una historia, ritual que se hace desde hace miles de años, crea un momento único, con el relato se abre la imaginación, se aprenden palabras nuevas, al escuchar en silencio y levantar la mano para poder participar se aprende el respeto por el otro.
Fotografía tomada por Nicol Caro en librería Lea + del GAM.
Además de llegar a contar relatos a todos estos lugares, hay otros momentos importantes y entretenidos en este proceso, como cuando selecciono un libro; tengo que saber como va a comenzar, en que momento voy a hacer partícipe al público, que voces voy a inventar y como va a terminar. Mis favoritos son los libros de Oliver Jeffers, ya que no solo sus ilustraciones son hermosas, la sensibilidad de sus relatos es conmovedora. La trilogía "Había una vez un niño" me ha acompañado en mis aventuras contando cuentos, tal como alguna vez me identifiqué con Perico, los niños lo hacen con los protagonistas de estas historias. Por ejemplo, en "De vuelta a casa"; ¿quién no se ha imaginado viajar a la Luna y conocer un marciano?, ¿o resolver problemas con los elementos que encuentras en el clóset y salvar la situación? O en "Perdido y encontrado", relato donde sorpresivamente llega alguien a tu vida y ambos emprenden un viaje juntos. En "Cómo atrapar una estrella", el protagonista quiere salir en búsqueda de una estrella.
También he tenido muy buenas experiencias con "El dia que los crayones renunciaron", es uno de mis favoritos; muy interesante para trabajar con grupos de niños, porque estos crayones plantean sus demandas y resuelven sus problemas, es un verdadero manual de como trabajar en equipo. En un colegio después de contarlo, la profesora me comentó que todos los niños llegaron a su sala a ordenar sus cajas de crayones, las cuales ellos llamaban sus "casas". Si en esos niños creció un poco el amor por la lectura, el hábito del orden y las ganas de dibujar, la misión estaba cumplida. Además me regalaron los dibujos que hicieron; fue su acto de agradecimiento y lo recibí con mucho amor.
Otros títulos que han sido una gran sorpresa para mí y un éxito en el público, son los de Sara Ogilvie; "Sir Nenúfar" es la historia de una rana diminuta, y habla de que no importan tu tamaño y como seas por fuera, lo importante es ser valiente y hacer las cosas de corazón. Otro de sus cuentos es "Mi rinoceronte también come crepes", toca el tema de la falta de comunicación entre padres e hijos; el rinoceronte llega a la casa de Dalia a cambiarlo todo. "La princesa rebelde" no es como todas. ella quiere aventuras y no estar encerrada en el castillo sin hacer nada. Un día aparece un principe, pero no era lo que ella esperaba. Y en "Mi perrito quiere bailar ballet" donde los adultos son muy prejuiciosos con los sueños de este tierno animal, pero un día todo cambia.
Todos estos relatos los he contado muchas veces en distintos lugares y la reacción del público ha sido muy buena, todos son personajes que se atreven a cambiar, crecer y enfrentar sus miedos. Y esa es mi labor, no solo crear un momento de entretención en torno al relato, sino crear instancias de reflexión en torno a las historias y personajes donde los padres pueden trabajar con sus hijos cuando vuelvan a casa.
Fotografía tomada por Nicol Caro en librería Qué Leo Italia
El año pasado vivi una de las experiencias mas hermosas de estos años de ser cuentacuentos, ganamos un fondo para fomento lector en escuelas rurales del norte de Chile, ¡cuando supe me puse tan feliz! Salir a recorrer lugares desconocidos para mi con mi mochila llena de libros fue hermoso. Estuve en un colegio que tenía 13 alumnos y un profesor. muchos de esos niños nunca habían visto un cuentacuentos y ahí fue donde confirmé lo importante de mi labor. Fue conmovedor conversar con estos niños y niñas emocionados de escuchar una historia; frases como "¡este es el mejor día de mi vida!" o "¡yo quiero viajar al espacio!" estarán en mi corazón por siempre, Ellos aprenden de mi y yo de ellos.
Los profesores también pueden aprender técnicas para contar una historia: la voz, la utilización de los libro álbum y del espacio son claves. Y así como Perico salió a recorrer Chile, yo también lo hice y lo seguiré haciendo. Somos muchos los quedo amamos los libros y trabajamos en torno a ellos día a día. Es un pequeño aporte a la imaginación y la creatividad, el campo es infinito, y este recién comienza.
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Nicolás Toro, actor que ha orientado su carrera hacia el público infantil. Fue conductor de "Científicos de otro mundo" (Cubox, Canal 13) y titiritero en 31 minutos. Hoy es un reconocido cuentacuentos. Parte de sus actividades permanentes se realizan en la librería del GAM, para FCE Chile, en las corporaciones culturales de Ñuñoa y Las Condes. Se ha presentado en FILSA, FILIJ, entre otras, y en librerías especializadas de niños en Santiago, como Niño Infinito, Qué Leo Italia y Pánico Ediciones. También ha participado en iniciativas de fomento lector en escuelas rurales, colegios de la Región Metropolitana y en bibliotecas públicas.

viernes, 14 de abril de 2017

Educación en derechos humanos: Cómo logramos que los grandes se explicaran como niños

Una pregunta simple como ¿qué son los derechos humanos?, trae en su mayoría respuestas como: “no me interesa la política”, “yo no me meto en esas cosas”, o respuestas polarizadas desde su ideología. El desconocimiento sobre ellos se ha transmitido y hoy cada cual tiene su propio concepto. Sea porque se relaciona con lo legal y la madeja de términos jurídicos -que asustan a cualquiera- o por el peso de la historia. Pero hablar de derechos humanos es simple, tan simple como hablar de los valores y la dignidad intrínseca de los seres humanos, que no son sólo expectativas, sino que son la base de la paz y la justicia social.
Premiación del cuento ganador "MU"
Había una vez un estereotipo indetectable
Revisamos algo de la literatura infantil disponible y nos dimos cuenta de que si bien se tratan algunos temas valóricos, no siempre se abarcan temas complejos como los derechos humanos: la igualdad de género, la no discriminación, la inclusión, los derechos de los niños, niñas y adolescentes, del adulto mayor y los migrantes, entre otros. Son temas que a veces los adultos tratan de evitar, por subestimar el entendimiento de los niños.
ColaborArte nace de una inquietud compartida por nosotras: Javiera Sepúlveda, Laura Marinho y Karen Pavez, de la necesidad de educar desde la más temprana infancia a los niños y niñas sobre los derechos que son la base de la convivencia pacífica. Pero además, nace la voluntad de involucrar en esta educación a toda la sociedad y que, con su talento y agrupándose con otros, puedan crear un contenido para plasmar lo que queremos enseñar a los niños.
Así nació el concurso EducArte con Igualdad, que presentamos como proyecto a ComunidadMujer y que en esta primera versión abordó la igualdad de género. Nos adjudicamos el fondo concursable y lo utilizamos para llamar a concurso a ilustradoras, docentes, psicólogas, cuentistas y todas las profesionales o estudiantes que, uniéndose, crearan un cuento ilustrado para niñas y niños de entre 3 y 7 años, abordando la temática de la igualdad de género y los estereotipos.
El concurso convocó a mujeres de esas áreas a agruparse y presentar su cuento, también con la idea de crear una instancia de trabajo conjunto que les permitiera darse cuenta del aporte de cada una, y lo valioso y fructífero que es darse el tiempo de compartir sus talentos con un objetivo en común: educar con igualdad.
Muy felices vivimos el éxito del concurso, que nos permitió recibir increíbles aportes, y gratamente nos sorprendimos al recibir muchos más cuentos de los que esperábamos; comprendimos que somos muchas las que tenemos las ganas de empoderarse de la necesidad de educar a los niños y niñas de hoy.
El camino no fue fácil. Nos dimos cuenta de que a pesar de tener nuestra propia visión y noción sobre los derechos humanos, al enfrentarnos con la igualdad de género había muchísimo más que aprender. Y fue en este proceso en el que ComunidadMujer, y nuestra mentora, Paulina Valenzuela, nos prestaron un apoyo fundamental, compartiendo con nosotras sus conocimientos y enseñándonos a despojarnos de todos los estereotipos y micromachismos arraigados en lo más profundo de nuestra crianza y educación.
Tampoco fue fácil el proceso mismo de crear, editar e imprimir un libro, pero al ver los resultados que hemos ido logrando, entendimos que todo ha valido la pena y que somos muchos los que compartimos una visión en común.
De todas las concursantes, cuatro grandes cuentos fueron los premiados, y todos ellos estarán disponibles muy luego para su descarga gratuita en la página web de ColaborArte www.colaborarte.cl. 
Portada del cuento ganador "Mu"
Mu, la representante
El primer lugar lo obtuvo Mu, del equipo Trenzacuentos, compuesto por Nataly Herrera, Jessica Aguayo y Natalia Saavedra, que con bellísimas ilustraciones nos muestran a una alegre vaquita, llamada Mu, que vive en el campo junto a su gran familia llena de talentosas vacas lecheras, y está muy contenta porque se acerca el día en que dará leche como su mamá, tías y abuelas, pero, algo pasa y no puede. ¿Qué pasará con Mu si no puede ser como las demás? No les contaremos el final, porque podrán descargarlo gratuitamente para leer.
De este cuento ganador imprimimos 500 ejemplares, de los cuales 300 serán distribuidos gratuitamente en algunos colegios públicos ya elegidos, junto a una guía de actividades para trabajar con los niños en el colegio o en la casa.
El segundo lugar lo obtuvo el libro La Pregunta, de Educadoras para la Igualdad, compuesto por María Gracia Vásquez y Monserrat Solís de Ovando, que cuenta cómo Julia, una pequeña muy curiosa, se enfrenta a una difícil pregunta en el colegio: ¿Qué hace diferentes a hombres y mujeres?
El tercer lugar lo obtuvo Sólo son Colores, del equipo Wara-Kori, de Silvia Lepe y Muriel Cáceres. Un maravilloso cuento en rima que nos enseña que el rosado no es de niñas ni el azul es para varones, sólo son colores y para jugar no hay distinciones.
No teníamos contemplado entregar una mención honrosa, pero la historia de Mi Pequeño Cuento, del equipo Hortensia y Oliver, compuesto por Misha Perrot y Stefania Malacchini, nos cautivó por su increíble creatividad, con la que nos van enseñando qué es la igualdad a través de varios cuentos ilustrados y escritos  desde la imaginación y los ojos de niños y niñas.
Hoy ya estamos a punto de hacer la entrega de los libros en los colegios, acompañado de una guía de actividades que trabajamos en conjunto con las autoras y ComunidadMujer, que esperamos tenga la mejor recepción entre los pequeños.
Ahora nos queda seguir avanzando, aprender de esta experiencia magnífica que surgió como una simple idea y sacar el máximo provecho a lo obtenido en este concurso. Queremos crecer y convertirnos en una editorial infantil dedicada a la educación temprana sobre los derechos humanos. Así como Mu, tenemos tanto por hacer y no tenemos límites para lograr lo que queramos… ups, perdón el spoiler.

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ColaborArte fue creado por tres mujeres, amigas y colegas con varios proyectos en común. Coautoras de blogs e incluso un libro de humor llamado Jotes y Pasteles, juntaron sus conocimientos e ideales para dar vida a este proyecto. Laura Marinho en edición y RRPP, Karen Pavez sobre derechos humanos e infancia y Javiera Sepúlveda sobre comunicaciones, y el mundo digital y social. Juntas crearon ColaborArte,  la primera editorial social para la enseñanza de los derechos humanos en la primera infancia.


viernes, 7 de abril de 2017

Primer año de revista Marcapáginas: una oportunidad para reflexionar sobre el contenido infantil


Y si, en abril del año pasado comencé junto a un grupo de jóvenes MUY creativos, una de las más grandes aventuras que he tenido el placer de encabezar: la publicación de Revista Marcapáginas, una revista pensada para niños entre 4 a 10 años (incluso se sale de ese margen tan redondito), dónde la consigna principal es que las niñas y niños lean contenido realizado exclusivamente para ellas y ellos. Con entrega gratuita de 1.500 ejemplares y su versión digital liberada, busca que la lectura sea sinónimo de entretención y que se cole en sus actividades habituales. Sus lectorcitos ya la reconocen y se hicieron seguidores, lo que ha sido algo maravilloso. Si lo hemos hecho bien, mal o más o menos, es algo que debemos ir afinando con los años y número tras número en el que se trabaje. Solo en el 2016 se publicaron 9 números y lo que llevamos de este 2017 ya son 2 números publicados (esperamos llegar a un total de 6 de aquí a diciembre).
Pero más que la celebración misma de esta pequeña proesa, quise usar esta fecha para dar un espacio de reflexión sobre el contenido que las niñas y niños tienen al alcance de su mano. Es lamentablemente en ese punto donde las cuentas no son tan alegres. En el mundo multimedia la oferta puede ser un poco más sabrosa que en el mundo de los libros, y probablemente nuestra sensación del mundo infantil como adultos, es que ahora existen muchos más contenidos que antes. ¿Pero cantidad es equivalente a calidad? ¿La calidad percibida en el contenido por el mundo adulto es equivalente a ser contenidos atractivos para los niños? Es allí dónde quiero abrir el debate, y al menos bajo mi percepción, encontré algunas inquietudes que me encantaría resolver, sobre todo en el mundo infantil de la lectura, donde revistas, libros y sitios web tienen cabida:

A la fecha revista Marcapáginas ya cuenta con 11 números publicados.
-La oferta infantil de revistas es casi nula.
Cuando realicé un pequeño "estudio de mercado", no pude encontrar más publicaciones periódicas infantiles que la revista Nintendo, Princesas (de Disney) y Condorito (publicación transversal, o sea no está hecha de forma exclusiva para los niños). El resto de la oferta y que solo pude encontrar en bibliotecas, fueron publicaciones extranjeras, que eran como cuentos pero en revistas, de una factura de dudosa calidad, anticuadas y pensadas por personas que no tenían una cercanía a los niños, al menos en el terreno de lo que es entretenido o no.
La escasez de oferta de revistas infantiles ha convertido el terreno de la lectura en algo formal. Los libros son tomados como una instancia solemne. Recuerdo de niña tomar del kiosko alguna revista de historietas o miscelánea, recortar el suplemento del diario de turno (creado para los chicos) y rayarlo. Las revistas también forman parte de lo habitual o no habitual que se hace la lectura para las personas, sobre todo porque el formato permite esa informalidad en lo material y en su periodicidad.
-Los subproductos de las licencias comerciales.
De lo que si está poblado nuestra parte del mundo, es de los subproductos fruto del éxito de diversas marcas provenientes del cine, tv y videojuegos. El peluche, la polera, el llavero, el babero, el pañal, el juguete de turno, forman parte del merchandising propio de una licencia comercial exitosa proveniente de la industria del entretenimiento. Los libros, revistas y álbumes de láminas coleccionables, no son otra cosa que otro subproducto, donde en muchas ocasiones se descuida de la calidad del contenido. No es símbolo inmediato de baja calidad, pero es una calidad supeditada a los resultados comerciales. Es ahí dónde pongo en duda: ¿las niñas y niños se merecen leer contenidos hechos puramente con un fin comercial? Dejo abierto el debate.
Lo que como revista hemos intentado hacer, es crear desde cero, tomando elementos propios de nuestra cultura. Y al tomar elementos de nuestra cultura no quisimos poner al indígena súper héroe, si no que jugamos con nuestro imaginario y simbolismos sutilmente, haciendo algo local pero no panfletario. Los niños quieren ver y leer otras cosas, no solo lo que es popular o está de moda.
-La esnobización de la estética infantil.
Autores integrales (texto e ilustración) como Aliki, Kimiko, Satoshi Kitamura u Oliver Jeffers, son populares porque crean pensando como cuando eran pequeños. No basta simplemente con tener una estética hermosa, un texto bien escrito, es necesario sentir, pensar y soñar como ellos para llegar a ser atractivos. No es raro que tantos ilustradores de "libros infantiles" finalmente estén siendo seguidos por adultos, dónde la técnica tiene mayor predominio que la parte emocional que atraviesa el relato. Muchas veces he visto como las madres y padres cercanos al mundo del arte, impiden a sus retoños a tomar un libro solo por el hecho de que a ellos no les gusta estéticamente. Tampoco quiero plantear que hayan estéticas y estilos adecuados o inadecuados, ¿pero no será que estamos llevándonos por el preciosismo políticamente correcto y no por lo que nos atrae naturalmente? Las niñas y niños, y a pesar de su carga cultural y contexto de desarrollo, son sinceros y espontáneos, no están pensando en el estatus ni en el que dirán, les gusta o no les gusta, punto.
-Lo pensado/creado realmente para niños.
La doble lectura inteligente que puede ser interpretado de una forma por las niñas y niños, pero que finalmente busca la atracción adulta es lo que denomino "El efecto Shrek". No es minorizar la inteligencia crear contenidos que sea realmente para ellos, personitas que se están formando en un mundo ya dominado por adultos. Sus miedos, preocupaciones y deseos también deben ser considerados para la creación de este contenido. Dicen que una buena historia puede ser apreciada por cualquier persona, sin importar la edad, sexo u otras variables, pero lo que nos hace reír a los 40 años probablemente no es lo mismo que nos hizo reír a los 5 años.
¿Es una necesidad comercial o una idea genuina hacer contenidos con dobles lecturas? Me inclino más por lo primero, porque apuntan a quienes tienen el dinero y el poder de adquisición, y no a lo que realmente toca el corazón de los chiquitos. Que esto resulte ser atractivo porque se hizo moda o tiene una maquinaria comercial gigante atrás, no me es suficientemente convincente como argumento.

Aún quedaron muchos terrenos por explorar, pero como creadora y editora, me puse en el lugar de esa Panchita de hace 20 años atrás cuando inventé la revista Marcapáginas; la niña que leía revistas, que descubrió la historieta gracias a las publicaciones baratas que podía encontrar en los kioskos, que me hice partícipe del correo de las brujas, que interactué con editoriales enviando dibujos, la chiquita que esperaba esa fecha donde aparecía otra revista, para apropiarme de ella, la que hizo una revista para su curso del colegio con hojas de cuadernos y la pegaba en el diario mural (se llamaba Bufolandia), la que leía revistas hasta el cansancio y luego las atesoraba o las dejaba botadas, sin ninguna obligación, porque no era un contenido sagrado, simplemente había sido creado para pasar por mí y entretenerme un rato.
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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei