jueves, 2 de marzo de 2017

La librería como un espacio de lecturas y aventuras

"Esto es una librería, porque aquí se siente LIBRE", fue lo que dijo un niño al entrar a nuestra librería a fines del año pasado. Quedé pasmada, el niño, sujeto a las órdenes que fueron acompañadas de tironeos y tonos de voz no muy favorables, se quedó unos minutos leyendo en nuestro pequeño espacio infantil. Una silla pequeña, un libro, un rato a solas para sumergirse en la lectura, le bastaron para encontrar una libertad pocas veces experimentadas; poder al menos por unos minutos leer lo que quisiera.
Es que las librerías no son un simple local comercial, el término en inglés book store que se emplea para este lugar y diferenciándose de library, deja bien en claro que aquí se compra, y da la sensación de que la estadía de un lector solo se remite a la elección del libro. Esto es solo en el terreno de lo lingüístico, sabemos que eso no es verdad en ninguna parte del mundo, y dependiendo el librero, además de la naturaleza de la librería, ese tiempo de disfrute se alarga, se acorta, se hace más o menos agradable y exploratorio.
Este post será mucho más "positivo" que los anteriores, y mostraré la experiencia librera que me ha brindado la capacidad de tener una observación más aguda de los diversos comportamientos lectores, así como las medidas que viniendo de nuestra voluntad hemos realizado, ya que creo firmemente que la librería es un espacio cultural en constante movimiento y también es una posibilidad de fomento lector para grandes y chicos, no solo un espacio para la adquisición de libros.

¿Para qué están esas sillas?
Espacio infantil en nuestra librería Pánico Ediciones
Apenas tuvimos la oportunidad de generar un espacio infantil, además de las repisas y libreros, pensamos de inmediato en las sillas, y la posibilidad que ellas brindaran el encuentro con la lectura. Son siempre solicitadas y agradecidas, en ellas hemos podido conmovernos con niños aprendiendo a leer, madres y padres generosos con el tiempo y dispuestos a explorar junto a sus pequeños.
Entender que la lectura no es una actividad que se pueda negar, si no que hay que por sobre todo motivarla, y que la posibilidad de leer no está sujeta de forma exclusiva a la compra, es algo primordial para generar una instancia de fomento a la lectura, ya sea en una librería, o incluso en alguna feria o muestra de libros.
Es urgente generar esa fascinación y la sensación de posibilidad, la actividad de leer no debe ser un privilegio ni un acto restrictivo, debe estar al alcance de cualquiera.

¡Hoy conocí a mi autor favorito!
De forma más explícita que la anterior, una de las actividades que realizamos cada cierto tiempo en nuestra librería, es la de invitar autores a realizar firmas de sus libros. Estas se realizan los fines de semana y en horarios peak, la idea es que tenga la mayor exposición posible, y no solo quienes vienen a conocer al autor tengan la posibilidad de compartir con ellos, si no que también quienes entran en modo exploratorio a la librería, siendo convencidos muchas veces por una conversación con los propios creadores para la compra del libro.
El dibujante de historietas Gonzalo Martínez compartiendo
con un futuro colega. Librería Pánico, día del niño 2015.
Esta es una actividad bastante común en librerías y ferias, pero ¿qué significa para las niñas y los niños?:
-La posibilidad de saber el contexto en el que fue creada la obra, de dónde proviene, cuales son las motivaciones, hace cuánto fue realizada.
-Permite comprender los procesos de producción de una obra, qué trabajos se tuvieron que realizar para completarla, de cuánta experiencia se requiere para completar una obra.
La autora Daniela Thiers en cada firma se da el tiempo de
conversar con sus seguidores, escuchándolas y contándoles
su vida y motivaciones. Librería Pánico, agosto 2016.
-Aterrizar la idea de quienes son los autores de libros, ya que son personas comunes y corrientes, viven en la misma ciudad, tal vez hasta en el mismo barrio, han tenido que estudiar y trabajar mucho para ser quienes son hoy en día, y probablemente partieron dibujando y escribiendo desde chiquitos, fascinados por el mundo del arte y los libros.
-Y lo más vanal pero no menos importante, el autógrafo y la fotografía de rigor, lo que hace que los pequeños atesoren aún más sus libros.

Es difícil pero no imposible
Los talleres sobre alguna de las disciplinas utilizadas en la creación de obras publicadas, como lo es el dibujo, el pop-up, la ilustración hecha con plasticina, entre un mar enorme de otras posibilidades, le permite a los niños entender los procesos creativos, asimilar su complejidad, pero también aprenderlos como algo posible de desarrollar, probablemente a menor escala y con un propósito personal dentro del terreno de lo doméstico. Entender como una creador trabaja, es también entregarle un valor agregado a sus lecturas y que no veían un libro como algo que apareció de la nada, que para que ese libro haya llegado hasta sus manos, muchas personas debieron trabajar en él, y muchas horas se dedicaron. Si con algunos de estos talleres logramos que al menos un solo niño entendiera que un libro es más que un montón de papel, nos damos por satisfechas.
-Tamara Reyes realizando taller de ilustración con plasticina. Librería Pánico, agosto 2015.
-Cristel Bauer realizando taller de pop-up. Librería Pánico enero 2016.
-Francisca Cárcamo realizando taller de historietas en tres actos. FILIJ, junio 2016.
Que ningún niño se vaya sin algo que leer
Y creamos la revista Marcapáginas hace casi un año. Como librería nos quisimos hacer responsables del fomento lector y no restringirnos a que ese fomento se hiciera solo en el caso de la compra de un libro. El impacto que tiene una publicación hecha para niñas y niños es insólito. Ellos se quieren sentir escuchados, correspondidos, entendidos y sobre todo respetados. Número a número, estamos en búsqueda de sus códigos, de los autores que les gustan, qué quieren leer. Si uno de ellos entra a la librería y es sacado de ella a la fuerza, que al menos se vaya con este regalito lleno de colores, letras e ilustración. En un próximo post ahondaré sobre el origen de la revista misma y de sus secciones, así como de la experiencia con su público.

Un ejemplar recibido por una feliz niña en FILIJ 2016.
Las formas de fomentar la lectura son variadas. Conocidos son los cuenta cuentos, concursos literarios y libros como productos comerciales de franquicias. Estas formas de promover la lectura han sido las que hasta el momento hemos explorado en nuestra librería y editorial. La tarea continúa por el tiempo que nos regale nuestros huesos, teniendo por objetivo el goce y el despertar curioso de estos pequeños pero grandes lectores, quién sabe, tal vez durante este año se nos ocurran otras nuevas y ya estaremos escribiendo sobre ellas.
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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei

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