viernes, 31 de marzo de 2017

La crítica en la LIJ


Cuando me comentaron si quería escribir en el blog sobre libros ilustrados, me atrajo inmediatamente la idea, porque soy una lectora amante de las letras y de las ilustraciones. Cuando seguido de ello, me dijeron que mi labor sería hacer crítica sobre esos libros, me pregunté si aquello de ser “crítico de LIJ” no es algo innecesario, ya que no hay muchos criterios al momento en que un niño o niña elige un libro. Porque esta elección no está basada en lo que diga un adulto, sino lo que le guste o no, así de simple. 
Ya en la calma, y después de recibir la propuesta, reflexioné que finalmente no son los pequeños los que deciden, sino sus padres, tíos, abuelos, profesores, es decir, cualquier adulto. El criterio para adquirir un libro, la mayoría de las veces, lo obtienen del mercado: ya sea porque es el libro de moda, o por el nivel de ventas, la cantidad de premios, si está en la lista escolar o porque la editorial tiene una buena estrategia de marketing. El lector final es un niño, pero quienes deciden esa lectura, son los adultos que ejercen de intermediarios, de mediadores, de promotores.
Es injusto, creo yo, pero es la realidad. La excepción donde los niños pueden sentirse amos de sus elecciones son las bibliotecas con los estantes abiertos, o las librerías donde los dejan sentarse a leer tranquilos. Porque la lectura de un libro ilustrado requiere tranquilidad, un tiempo para detenerse y observar, contemplar y repetir, sobre todo repetir. Los niños miran, leen, hojean el libro una y otra vez, como si quisieran que esa historia se conectase con su memoria, para así no olvidarla. Se hacen dueños de las palabras, las imágenes, las emociones que les aparecen y se relacionan con los protagonistas, los dibujan, se disfrazan, los aman y es así como inician una relación distinta con el libro.
Los adultos no leemos así. Al terminar la lectura y cualquiera sea el número de páginas, lo comentamos con algún cercano, y lo olvidamos en la biblioteca o en un cajón. Salvo algunas excepciones, donde algunos libros terminan subrayados con citas o notas por el propio dueño, o casi como un objeto de culto de ediciones de lujo o exclusivas. Conozco varios casos, pero se remiten en su mayoría a escritores o editores. En el caso de los pequeños, cuando un adulto guarda el libro lo vuelven a pedir, hasta el cansancio de los padres, hasta el cansancio del propio libro que termina con las puntas dobladas, rayado, deshojado, desarmado, incluso mordido. Terminar casi como un desecho, se podría interpretar como el éxito del amor de un niño por un libro. ¿Cual es el misterio que se esconde, tras lo que puede parecer un estado de enamoramiento hacia un objeto de papel? 

Una de las labores que he realizado es hacer libros, como diseñadora e ilustradora. Un libro para enamorar, requiere de un proceso largo en el que confluyen el trabajo de una cadena de profesionales que piensan en como lograr ese hechizo. Escritores, editores, ilustradores, diseñadores, confluyen en un proceso para que una historia sea publicada. El tiempo de producción siempre es extenso. Y cuando escucho la opinión de muchos adultos de que un libro con dibujos es simplemente bonito, educativo o útil, me decepciono por la falta de información que existe de lo que significa realmente hacer un libro ilustrado. Es un prejuicio, y es en contra de ese prejuicio que me entusiasma la idea de escribir sobre los libros que lleguen a mis manos desde ahora en adelante, aunque frente a esto también me encuentro con la información de que hay otras creencias. Se cree que la literatura para niños y niñas, así como también la función de la crítica de este tipo de publicaciones, está exclusivamente ligada a un objetivo práctico hacia la perspectiva educativa, como complemento de la formación escolar o aporte para el desarrollo psicológico de los niños, así como la clasificación por edades. Se cree que este tipo de libros, al presentar pocas líneas escritas tienen un contenido liviano y que no representan una apertura de conocimiento, exceptuando si es un libro informativo. Y es ahí cuando se subyuga la presencia de la importancia de la imagen.
Las imágenes también se leen, y desconocer eso parece una mala broma, porque se contrapone con una realidad inserta en un mundo extremadamente visual que nos hipnotiza cotidianamente, pero no sospechamos la amplia dimensión de su lectura y las posibilidades comunicativas de éstas de las imágenes presentes en un relato. Nos podemos dar cuenta que incluso los libros con dibujos ya no son un exclusivo placer para los más pequeños, sobre todo frente a la proliferación de libros ilustrados para adultos, oferta que se amplia diariamente en el mercado. Los prejuicios también generan desconocimiento e invisibilidad de las propuestas editoriales creativas, ya que éstas se desenmarcan de los márgenes establecidos, situándose en un contexto para niños, pero al mismo tiempo creativo o lúdico, encontrándonos con publicaciones llenas de ideas innovadoras, diversidad de formatos y del uso del lenguaje, con un gran acercamientos al objeto artístico, etc. Estos pueden entrar en una clasificación no solo de lectura, sino que de experiencia, y que generalmente se pierden frente a estos prejuicios y la desinformación.
Pero les aseguro que para la creación de un buen libro ilustrado no se toman en cuenta estas creencias, son otros los criterios y cada escritor, ilustrador y propuesta editorial tienen un mundo distinto que entregarnos. Quizás en las páginas de un buen libro ilustrado revelan ese misterioso poder de enamorar, que los niños al leer sus páginas pueden descodificar, solo porque los adultos no nos detenemos a repetir la lectura como ellos, a involucrarnos con la creatividad de esas páginas, y en eso, quizás, la crítica o análisis, puede hacer de puente hacia una apertura de posibilidades de nuevas lecturas en los adultos, quizás pronto sean cada día mas los adultos que tengan libros para niños y que compartan su lectura. Que ya no entreguen a un niño o niña un libro por su hermosa portada, por su mensaje educativo o lo útil que pueda ser para el colegio. Es probable que con la ayuda otorgada por la crítica, el lector niño y el adulto concuerden, y se escuche la hermosa música al abrir y cerrar un libro con amor.
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

jueves, 23 de marzo de 2017

Niñas y niños leyendo historieta: especial EL ROBOT EUSEBIO

Para mí la palabra Arte es muy difícil de abordar. Siento que es algo que no hace mucha gente, hay mucha gente dibujando, pero no hay gente comprometida artísticamente con ello, ¿está mal?, no lo sé. Creo al tener una visión panorámica de esto, prefiero que sigan dibujando a que vean tele.
En base a mi experiencia, vivir de esto conlleva el disfrute de hacerlo. Es difícil explicar lo bien que se siente inventar historias, pasear al perro con la oreja parada, anotando frases que solo vas a escuchar en la calle con gente de verdad. Ese es uno de los fundamentos de 4 Esquinas, sentir esa realidad tuya, yo he caminado por ahí. Bueno, ese “estanque de realidad” debe descansar, y pasemos al siguiente tema que nos convoca.

La premisa de El Robot Eusebio, historieta que se comenzó a publicar en enero en la revista Marcapáginas, es: un robot que es enviado desde el planeta “X” para limpiar la Tierra, al entrar en órbita hace un escaneo del planeta, y el resultado es pésimo. Eusebio se enfurece con el planeta y decide no limpiarlo, ya no tiene sentido. Justo ahí lo choca un meteorito y pierde la cpu donde guardaba toda la información, cayendo en la Tierra, donde por fin entendemos el tamaño real de este robot, ¡es de solo 1 cm de alto! Aterriza en un jardín, donde los insectos viven básicamente en armonía, y el resto sigue en el cómic… ¡¡¡chan, chan, chan!!!
Esto se los estoy escribiendo a mamás/papás: Eusebio es una historieta que no pretende “educar de acuerdo al modelo bla, bla, bla…” no creo en eso. Quiero que el niño te pregunte: “¿qué es una alcaparra?” Quiero que al leer esta historieta se hagan preguntas, se generen dudas, aprendan cosas como palabras con “A”. Todo esto ha sido un reto súper lindo, es simpático apagar la acidez normal, plantearse algo que un niño disfrutaría, no infantil, no vamos a hablar con ñah, ñah, ñah, ñah. Lo ideal (sueño alto) es que mamás/papás lo lean con sus hijas/hijos.


¡AQUÍ VA EL ESPECIAL DE EL ROBOT EUSEBIO PARA TODOS USTEDES!




¿Hacia dónde va El Robot Eusebio?, es indudable que su camino estará lleno de aventuras, estamos super claros que Eusebio va a aprender a hablar, y hablar bien, mientras eso pasa, comenzará la aventura… ¡pom, pom, pommm! (Segundo párrafo que termino con onomatopeyas).

Y bueno solté más de lo que deberían saber, sorry por el spoiler, pero es una historieta hecha para niños, no para ñoños, cuando lo lean finjan sorpresa y todo bien.
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Claudio Rocco Placencia (Valparaíso, 1979), ha tenido una destacada participación en el mundo de la animación e historieta nacional. Sus publicaciones más destacadas han sido Trolley, La vida en cómic y Escalas, esta última recibiendo una mención honrosa a mejor novela gráfica en la Medalla Colibrí 2016. Recién publicado su último libro 4 Esquinas, comenzó una nueva aventura junto a los más pequeños: El Robot Eusebio. Síguelo en su twitter @Roccotroko

jueves, 16 de marzo de 2017

La urgencia de una biblioteca en casa

Cuando era chica, uno de los misterios más grandes que tuve que afrontar fue: ¿por qué en algunas casas de mis amigas y amigos no hay libros? Chisteando se dice que el único libro de algunas casas es la guía telefónica. Por el contrario, las personas me bromean en la actualidad porque tengo muchos libros en el departamento, que ya no me va a quedar espacio y que es casi espacio malgastado.
Pero yendo a la misma edad donde surgió aquel misterio inicial, recuerdo cuan importante fue tener una biblioteca en casa. Tal vez mi caso puede ser un poco exagerado, ya que además de la biblioteca familiar, con mi hermana mayor teníamos nuestras propias bibliotecas en cada dormitorio, formada por nuestros propios intereses lectores, tesoros solo comparados con nuestras colecciones de casettes y discos de música. Con mi familia de origen, poco o nada nos preocupábamos por lo robos, ya que sentíamos que nuestros tesoros no tenían un valor comercial para un delincuente común (cuán equivocada estaba, ya que en la librería he tenido que vivir varios robos de libros). En fin, los libros siempre tuvieron un lugar privilegiado y de respeto para nosotras, existiendo espacio para lectura, y hasta el día de hoy, siendo motivos de regalos para las fechas importantes.

Estas son algunas fotos que logré encontrar de parte de mi biblioteca de
adolescente. Una de mis colecciones más preciadas es la de Julio Cortázar,
la cual al día de hoy tiene más de 50 títulos del y sobre el autor.
La situación, aunque a veces la sentí un poco atípica, sobre todo cuando chica, la agradecí de grande. Nunca nos fue tema leer o no leer, era algo que se hacía por gusto, a cualquier hora y si ya no había algo nuevo que leer en casa, los libros de la biblioteca del colegio fueron de gran goce, no solo en casa, si no que también en los recreos y después de clases. Ya de universitaria, el tiempo comenzó a escasear, pero siempre ahorraba para comprar algún libro, usado o nuevo, y los trayectos fueron mi mejor aliado en la lectura. De adulta, ya trabajando en oficina, era el bicho raro que siempre tenía un libro en el escritorio. Es que leer ha sido también fuente de escape en malos tiempos.

Foto gentileza de Carla Salazar e Iván Martínez, amigos de la revista Lector.
La biblioteca es el tesoro de su pequeña hija Kiara.
Pero ahora estoy en dos veredas: la lectora y la promotora (o al menos intento hacerlo). Y he intentado escaparme de mi propia experiencia para ver que está pasando con las niñas y niños que visitan nuestra librería, que diferencias tangibles podemos marcar con el fomento lector hecho en casa. Y si, se puede marcar la diferencia, y esto se relaciona directamente con el primer post que escribí para este sitio Leer como necesidad, ya que la posibilidad de contar con libros al alcance de la mano y a cualquier momento, es una excelente herramienta para fomentar la lectura de forma natural y espontánea. No es una solicitud, no es momento especial o lejano. Una biblioteca en casa hace cotidiano tomar, ver, hojear y leer un libro, sin pedir permiso, sin enaltecer el ejercicio de leer, y haciéndolo tan normal como tomar y guardar los juguetes, algo tan necesario como vestirse, comer, ir al baño, comunicarse con la familia y sus pares.
Foto gentileza de Romina Aranda. En ella se puede ver muy
felices a sus hijas Isabela y Aurora junto a su biblioteca.
¡Qué importante es entregar estos espacios en casa! Es una oportunidad de validación y de despertar la curiosidad a los pequeños lectores. ¿Cuántos lectores adultos contaron con su propia biblioteca de niños y adolescentes?, creo que en su mayoría fueron y siguen siendo coleccionistas, probablemente replicando alguna conducta adulta que generó admiración, o bien buscando su propia identidad con títulos más rebeldes, releyendo los libros heredados, completando lecturas con regalos y compras de tiempo libre.
Vuelvo a repetirlo, aunque nunca sea suficiente: ¿quiere que su hija/o sea lector?, entonces entréguele la posibilidad de leer. Por eso encuentro que es una urgencia que debe ser cubierta, la de tener una biblioteca familiar, en el dormitorio infantil y juvenil denle un espacio a los libros, nuevos, usados o heredados. Aproveche las bibliotecas (y sus préstamos domiciliarios) y librerías, las feria del libro, los espacios de lectura. Lea usted también, la lectura es un hábito, y como tal, requiere de un espacio en casa, se imita, se replica, tal vez no siempre, pero en su mayoría es así.
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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei

viernes, 10 de marzo de 2017

Mujeres ilustradoras y lectoras

Mujeres en el terreno de la ilustración y creación, han sido invitadas a plasmar en nuestro sitio su experiencia como mujer lectora, de como los primeros años cerca a los libros y la lectura les cambió la vida. Creemos que estos testimonios son importantes, ya que muchos promotores de la lectura frecuentemente utilizan su propia experiencia lectora al momento de motivar a las niñas y niños, y es aún más enriquecedor poder contar con otras experiencias que ayuden a armar una visión de la importancia de la lectura en la vida de las personas. Más en estos casos, donde tres ilustradoras reconocen la influencia de los libros en su propia carrera. ¡Te invitamos a conocerlas!

Dannaé Álvarez - "Me volví una lectora de trayectos"
Siempre me ha gustado leer aunque no leo mucho, me considero una lectora de casualidad, donde el libro me encuentra y no al revés. Recuerdo cuando niña ver unos libros ilustrados que mi mamá traía de su trabajo, eran antiguos y me gustaban mucho, narraban diferentes historias entorno a un barrio y chicos de diferentes nacionalidades. Recuerdo con cariño los cassettes de cuentos, donde escuche por primera vez la historia de “El Gato con botas” y otros más. 
Cuando entré a la Enseñanza Media me empezó a gustar el animé y fui a unos ciclos de animación que hacían en la Biblioteca Viva del mall Plaza Vespucio. Como llegaba temprano, aprovechaba la instancia para recorrer los estantes, leer cómics, mangas, revistas, compilados de Quino y Maitena. Ahí aprendí algunos datos curiosos que me acompañan hasta hoy: como que si ves una escultura de alguien arriba de un caballo y el caballo está apoyado con sus cuatro patas, significa que aquella persona murió por causas naturales. Recuerdo haber pasado muchas tardes refugiada en la biblioteca sentada en el suelo o en algún rincón, en ese espacio que no era como el colegio y donde leer a mis tiempos era muy entretenido. La primera vez que me di cuenta de que estaba enamorada de un chico, fue jugando con el libro “Buscando a Wally” en la biblioteca, cuando se volvió un desamor y una amiga de aquellos años me consoló, en medio del paseo llegamos al mismo lugar (la biblioteca), ella espero pacientemente varias horas mientras yo devoraba un libro con el cual me sentí bastante identificada en esos momentos.
Las profesoras que más admiraba, eran aquellas que sabían muchas cosas y siempre andaban con libros, yo anhelaba ser tan inteligente como ellas, pese a que en el colegio nunca me fue muy bien. Cuando descubrí la ilustración empece a redescubrir muchos libros, historias chiquitas que eran increíblemente retratadas, y con ello la literatura infantil y juvenil. Traer libros en la mochila se volvió un hábito, aunque me demorara mucho en leerlos, lo importante era que estuvieran ahí, listos para ser leídos en el momento oportuno. Me volví una lectora de trayectos, ya que resultaba muy cómodo leer mientras me desplazaba. Hoy en día me veo a mi misma y veo como el libro ha influenciado en mis momentos fuertes y débiles, sirviendo como apoyo o solo distracción, y sin olvidar como me ayudó a trazar metas profesionales en torno a la clase de libros y contenidos que me gustaría desarrollar en un futuro como autor, definitivamente leer fue una buena decisión.
July Macuada - "Siempre los libros fueron mi refugio"
Cuando era niña no tenía libros, pero si acceso a muchas bibliotecas. No estaban en mi hogar, sino en las casas de las vecinas, de amigos y familiares. Buscando en ellas podía pasar una tarde entera leyendo desde enciclopedias, libros clásicos, cuentos ilustrados, historias para adultos, y todo lo que podía encontrar. Generalmente elegía mis lecturas según los colores del lomo, la tipografía del título, o simplemente al tomar el libro y sentir la textura de la tapa, el tamaño, o al ver las figuras de las guardas. Si estaba empastado o solo eran de cartón, daba lo mismo, también si pertenecía a una publicación para niños, una enciclopedia o una colección exclusiva de cuentos ilustrados. Si tenía dibujos era para mí lo mejor, sino alguna foto, en blanco y negro o color. 
Es así como los adultos fascinados me prestaban sus ejemplares más preciados para llevarlos a casa y generalmente, para mi felicidad, esos tesoros eran ilustrados. Y el ver a una niña sentada devorando historias, era un gusto para esas señoras que por fin veían que sus libros no acumulaban más polvo en la biblioteca de la sala.

Creo que los dibujos de varios tipos de libros se insertaron en mi inconsciente para luego despertar el deseo de ser ilustradora siendo adulta. Los cuentos que venían ilustrados de la colección "Mi primer diccionario", ilustraciones sencillas pero muy coloridas, cuentos europeos empastado de cuero blanco, de gran formato y con ilustraciones a toda página en acuarela, y las obras de arte que aparecían en la enciclopedia "Monitor", mis favoritas eran las estampas y pinturas medievales con una deliciosa cantidad de detalles. Eran bellísimos para soñar despierta.
Siempre los libros fueron mi refugio, en tardes aburridas de señoras tomando té, cuando esperaba a mis primos que llegaran del colegio, o en las sobremesas familiares de fin de semana. Ese tiempo forjó en mi mente algo que de adulta se haría real; colocar forma y color a las palabras, y de cierta forma, ser parte de un libro. Nunca lo imaginé así a esa edad, porque quizás la realidad puede superar a los sueños. 
Daniela Thiers - "El alma es la que absorbe las historias"
Leer es una de las cosas más espectaculares que podemos experimentar como seres humanos. Creo que a todos nos gusta leer buenas historias, ese sentimiento de sentirse en otro mundo, fuera de tu realidad al sumergirse en un buen libro, es increíble.
Desde niña siempre me han gustado las buenas historias, jamás olvidaré "El jardín secreto" y "La historia sin fin", para mí fueron los libros más importante de mis niñez, gracias a esos libros me dije: yo también quiero hacer esto, que emoción sería hacer viajar a las personas a otros mundos. Es tan importante que los niños lean, las palabras tienen poder, un libro tiene poder, estimula tu imaginación de muchas formas y no solo tu cerebro trabaja en recrear las escenas, tu alma también está estimulándose con sentimientos y las historias entran ahí, en tu alma, no en tu cerebro.
Me encantaría lograr a través de mis cómics que más niños leyeran, ya que entre más lean, más desarrollarán su imaginación, su percepción, su intuición, serán mejores pensadores, observadores, exploradores. Todo niño que comienza una lectura será un nuevo aventurero de la vida y es muy probable que comiencen a soñar más, ya saben, el alma es la que absorbe las historias y curiosamente de ahí también provienen los sueños.

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La influencia de los libros tiene una infinidad de resultados, como la infinidad de personalidades y contextos que pueden existir. Esperamos en otra ocasión invitar a más colaboradores a seguir contando su experiencia lectora, pero de lo que sabemos que no hay duda, que leer si importa, que no es una actividad sin repercusiones, si no que todo lo contrario, nos puede cambiar la vida.
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Dannaé Álvarez
 (Santiago, 1988), también conocida como Rojito Escarlata, es diseñadora de profesión, pero se ha dedicado a la ilustración y a la creación de objetos ilustrados. Además de participar en varios proyectos, es la portadista oficial de la revista Marcapáginas. Puedes conocer más de su trabajo en 
http://www.dannaealvarez.com.
July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/
Daniela Thiers (Santiago, 1986), es ilustradora apasionada por el dibujo y la literatura. Su primer libro publicado es "El color de las mariposas" dirigido a niñas y niños que se atreven a soñar. Actualmente se encuentra publicando "Alegría y Sofía", éxito editorial que ya cuenta con 5 tomos publicados, captando la atención del público infantil y juvenil. Ha mostrado sus trabajo en países como EE.UU., Francia y España. Conoce más de su trabajo en http://www.vainillita.com

jueves, 2 de marzo de 2017

La librería como un espacio de lecturas y aventuras

"Esto es una librería, porque aquí se siente LIBRE", fue lo que dijo un niño al entrar a nuestra librería a fines del año pasado. Quedé pasmada, el niño, sujeto a las órdenes que fueron acompañadas de tironeos y tonos de voz no muy favorables, se quedó unos minutos leyendo en nuestro pequeño espacio infantil. Una silla pequeña, un libro, un rato a solas para sumergirse en la lectura, le bastaron para encontrar una libertad pocas veces experimentadas; poder al menos por unos minutos leer lo que quisiera.
Es que las librerías no son un simple local comercial, el término en inglés book store que se emplea para este lugar y diferenciándose de library, deja bien en claro que aquí se compra, y da la sensación de que la estadía de un lector solo se remite a la elección del libro. Esto es solo en el terreno de lo lingüístico, sabemos que eso no es verdad en ninguna parte del mundo, y dependiendo el librero, además de la naturaleza de la librería, ese tiempo de disfrute se alarga, se acorta, se hace más o menos agradable y exploratorio.
Este post será mucho más "positivo" que los anteriores, y mostraré la experiencia librera que me ha brindado la capacidad de tener una observación más aguda de los diversos comportamientos lectores, así como las medidas que viniendo de nuestra voluntad hemos realizado, ya que creo firmemente que la librería es un espacio cultural en constante movimiento y también es una posibilidad de fomento lector para grandes y chicos, no solo un espacio para la adquisición de libros.

¿Para qué están esas sillas?
Espacio infantil en nuestra librería Pánico Ediciones
Apenas tuvimos la oportunidad de generar un espacio infantil, además de las repisas y libreros, pensamos de inmediato en las sillas, y la posibilidad que ellas brindaran el encuentro con la lectura. Son siempre solicitadas y agradecidas, en ellas hemos podido conmovernos con niños aprendiendo a leer, madres y padres generosos con el tiempo y dispuestos a explorar junto a sus pequeños.
Entender que la lectura no es una actividad que se pueda negar, si no que hay que por sobre todo motivarla, y que la posibilidad de leer no está sujeta de forma exclusiva a la compra, es algo primordial para generar una instancia de fomento a la lectura, ya sea en una librería, o incluso en alguna feria o muestra de libros.
Es urgente generar esa fascinación y la sensación de posibilidad, la actividad de leer no debe ser un privilegio ni un acto restrictivo, debe estar al alcance de cualquiera.

¡Hoy conocí a mi autor favorito!
De forma más explícita que la anterior, una de las actividades que realizamos cada cierto tiempo en nuestra librería, es la de invitar autores a realizar firmas de sus libros. Estas se realizan los fines de semana y en horarios peak, la idea es que tenga la mayor exposición posible, y no solo quienes vienen a conocer al autor tengan la posibilidad de compartir con ellos, si no que también quienes entran en modo exploratorio a la librería, siendo convencidos muchas veces por una conversación con los propios creadores para la compra del libro.
El dibujante de historietas Gonzalo Martínez compartiendo
con un futuro colega. Librería Pánico, día del niño 2015.
Esta es una actividad bastante común en librerías y ferias, pero ¿qué significa para las niñas y los niños?:
-La posibilidad de saber el contexto en el que fue creada la obra, de dónde proviene, cuales son las motivaciones, hace cuánto fue realizada.
-Permite comprender los procesos de producción de una obra, qué trabajos se tuvieron que realizar para completarla, de cuánta experiencia se requiere para completar una obra.
La autora Daniela Thiers en cada firma se da el tiempo de
conversar con sus seguidores, escuchándolas y contándoles
su vida y motivaciones. Librería Pánico, agosto 2016.
-Aterrizar la idea de quienes son los autores de libros, ya que son personas comunes y corrientes, viven en la misma ciudad, tal vez hasta en el mismo barrio, han tenido que estudiar y trabajar mucho para ser quienes son hoy en día, y probablemente partieron dibujando y escribiendo desde chiquitos, fascinados por el mundo del arte y los libros.
-Y lo más vanal pero no menos importante, el autógrafo y la fotografía de rigor, lo que hace que los pequeños atesoren aún más sus libros.

Es difícil pero no imposible
Los talleres sobre alguna de las disciplinas utilizadas en la creación de obras publicadas, como lo es el dibujo, el pop-up, la ilustración hecha con plasticina, entre un mar enorme de otras posibilidades, le permite a los niños entender los procesos creativos, asimilar su complejidad, pero también aprenderlos como algo posible de desarrollar, probablemente a menor escala y con un propósito personal dentro del terreno de lo doméstico. Entender como una creador trabaja, es también entregarle un valor agregado a sus lecturas y que no veían un libro como algo que apareció de la nada, que para que ese libro haya llegado hasta sus manos, muchas personas debieron trabajar en él, y muchas horas se dedicaron. Si con algunos de estos talleres logramos que al menos un solo niño entendiera que un libro es más que un montón de papel, nos damos por satisfechas.
-Tamara Reyes realizando taller de ilustración con plasticina. Librería Pánico, agosto 2015.
-Cristel Bauer realizando taller de pop-up. Librería Pánico enero 2016.
-Francisca Cárcamo realizando taller de historietas en tres actos. FILIJ, junio 2016.
Que ningún niño se vaya sin algo que leer
Y creamos la revista Marcapáginas hace casi un año. Como librería nos quisimos hacer responsables del fomento lector y no restringirnos a que ese fomento se hiciera solo en el caso de la compra de un libro. El impacto que tiene una publicación hecha para niñas y niños es insólito. Ellos se quieren sentir escuchados, correspondidos, entendidos y sobre todo respetados. Número a número, estamos en búsqueda de sus códigos, de los autores que les gustan, qué quieren leer. Si uno de ellos entra a la librería y es sacado de ella a la fuerza, que al menos se vaya con este regalito lleno de colores, letras e ilustración. En un próximo post ahondaré sobre el origen de la revista misma y de sus secciones, así como de la experiencia con su público.

Un ejemplar recibido por una feliz niña en FILIJ 2016.
Las formas de fomentar la lectura son variadas. Conocidos son los cuenta cuentos, concursos literarios y libros como productos comerciales de franquicias. Estas formas de promover la lectura han sido las que hasta el momento hemos explorado en nuestra librería y editorial. La tarea continúa por el tiempo que nos regale nuestros huesos, teniendo por objetivo el goce y el despertar curioso de estos pequeños pero grandes lectores, quién sabe, tal vez durante este año se nos ocurran otras nuevas y ya estaremos escribiendo sobre ellas.
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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei