jueves, 16 de noviembre de 2017

Reseña del libro: "Látigo de cien colas"



El nombre de Fernando Krahn podría conocerse más en el ámbito de las artes y el diseño, y estar en la memoria colectiva de todos nosotros. Lamentablemente no es así, y uno de los tantos méritos de esta publicación es que le coloca en el presente, porque su obra es tan contemporánea como si estuviera ilustrando en la actualidad. Todo un artista chileno, pero que ejerció fuera de estos límites, trabajando para Estados Unidos y Europa en las décadas del setenta y ochenta, viviendo muchos años en Barcelona donde se editó por primera vez Látigo de cien colas en 1988.
Krahn tiene una importante labor como ilustrador en prensa tanto en el humor con un acercamiento a lo poético, como en la ilustración infantil junto a su esposa, la escritora María de la Luz Uribe. También fue diseñador de escenografía teatral y realizó animaciones, con una muy extensa e interesante obra que es necesaria revisitar. Grafito Ediciones toma esta labor y reedita esta publicación, con la diferencia que restó los textos que originalmente fueron escritos por Joan Brossa, y solo mantuvo las potentes imágenes de Krahn que hablan por si mismas.
Es desafiante publicar un libro sin palabras que oficialmente las tenía, pero este libro logra sortear esa prueba. Se requiere una gran capacidad de narrativa visual para comunicar efectivamente y en las imágenes de Krahn se puede observar con deleite cada detalle, cada intención, cada personaje, cada ambiente, y pareciera que los protagonistas de las escenas estuvieran en un dialogo constante, presente, terrible, y angustiante. No estamos presentes ante una película de terror, sino ante una simbolizada realidad que es más monstruosa que la ficción. Y Krahn lo presenta sin tapujos, sin color, sin esperanzas, ni empatías, un mundo de poder, lujo, política y estructuras sociales .
En Látigo de cien colas, tenemos una galería de bestias humanas en todos en sus ambientes, sus casonas, sus calles apocalípticas, sus fiestas, sus sinsentido, sus vanidosas estampas, sus monstruosas esencias. Krahn nos trae a la memoria a los personajes de Goya y El Bosco, en su oscuridad, en su vacío, en su perversidad. Deteniéndose en cada una de las imágenes, no son los rostros de cada individuo la monstruosidad imperante en las escenas, sino que son los gestos de vanidad, de desprecio, las posturas de ostentación de poder. Me imagino que habría sentido Krahn al dibujarlos, si una desagradable misión o una forma de expresar su desazón ante los acontecimientos que ocurren aún, en el mundo gobernados por estos especímenes.

Interior del libro Látigo de cien colas, Grafito Ediciones 2017.
Con esta galería monstruosa nos ocurren dos cosas, o rechazamos las imágenes por los desagradable rostros, o dejamos la primera impresión y nos sumergimos en una deliciosa muestra de virtuosismo que nos plantea una ácida crítica social. Pareciera que de cierta forma conocemos a cada uno de estos monstruos, los vemos en el diario, en revistas de papel couché, en la televisión, en las noticias, y nos cabe preguntarnos y darnos cuenta que lo terrible habita con nosotros, y que no estamos haciendo nada para que dejen de aparecer, multiplicarse, escondidos en sus casonas, fuera de los límites de nuestros barrios, embriagándose en sus fiestas, embriagándose en el poder de sus burocracias, en su redes de manejar la nueva esclavitud.
El libro cuenta con dos prólogos, uno escrito por el poeta Armando Uribe que nos da cuenta de la publicación como una profecía y una representación de los pecados capitales, y el escrito por Claudio Aguilera, investigador especializado en historia de la ilustración e historieta chilena, que nos contextualiza el tiempo del nacimiento de los dibujos hasta su publicación como libro y las diferentes aristas y anécdotas que implicó una creación de esa naturaleza, tal como la exhibición de estas ilustraciones en un revista de los ochenta, pero con la censura a las que aludían a la vestimenta militar, porque “podrían interpretarse mal” en plena dictadura. También nos cita palabras del propio autor y de diversos intelectuales para acercarnos al mundo de Krahn y su conceptualización y sentido de la obra expuesta.
Los dibujos están realizados en grafito sobre papel blanco, cada página está intercalada con una hoja contrastando con el color negro, simula como una galería de arte ante la cual observamos  retratos y simulan fotografías de un cotidiano, una galería oscura un álbum familiar del terror.  El gramaje de las hojas, el papel sin estucado y la encuadernación de tapa dura, también nos refuerza la densidad del tema.
Se agradece esta reedición, tanto porque el nombre de Krahn se merece ser reconocido en el ambiente de la ilustración y el editorial. Su legado es importantísimo, sobre todo con el peso intelectual que rondaba su obra, no solo es un virtuoso, sino que nos hace reflexionar, preguntarnos y remecer sobre todo las tibias aguas de la ilustración chilena, necesitamos más  de estos artistas ilustradores y estas publicaciones, no nos quedemos en solo la estética de lo bello y lo posible, la imposibilidad de estas imágenes es mas real de lo que vemos en cualquier vitrina de los medios.

Título: Látigo de cien colas
Autores (texto e ilustración): Fernando Krahn
Formato: Cartoné, 80 pp, 18 x 24 cm.
Grafito Ediciones, 2017
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

sábado, 21 de octubre de 2017

ILUSTRACIÓN E HISTORIETA CHILENA en FILSA 2017

Tenemos el agrado de contarles que nuevamente este año contaremos con un stand de varias editoriales independientes dedicadas a la ilustración e historieta chilena en FILSA 2017 (Feria Internacional del Libro de Santiago).


EDITORIALES PARTICIPANTES (por orden alfabético)
-Acción cómics
-Anfibia Ediciones
-Arcano IV
-Ariete Producciones
-Cafuné
-Calcetines animados
-Caleuche / Cosmic
-Catacumba
-Dogitia
-Feroces Editores
-Fibra Creativa
-FIC Ediciones
-Galvarino
-Interiordía
-Karin Pipa
-Nautacolecciones
-Pánico Ediciones
-Pascualina
-Piedrangular
-Vasalisa
-Velero
-Visceral


EDITORIALES INVITADAS
-Petroglifo

-Visuales

ACTIVIDADES PÚBLICO EN GENERAL
-VIERNES 27 DE OCTUBRE
15:45 hrs.: ¿Cómo se hace una revista? - con Dannaé Álvarez, Claudio Rocco y Francisca Cárcamo - Pánico Ediciones
18:15 hrs.: ¿Cómo se hace una historieta? - Con Claudio Rocco - Pánico Ediciones
19:00 a 20:30 hrs: Firma de Escalas y 4 Esquinas con Claudio Rocco

-SÁBADO 28 DE OCTUBRE
14:30 hrs.: La historieta chilena del 2017 - con Carlos Reyes.
15:45 hrs.: Panel SDCC 2017 - con Germán Adriazola, Abel Elizondo, Fyto Manga y Francisca Cárcamo - Visuales, Visceral, Fyto Manga y Pánico Ediciones
18:00 hrs a 20:30 hrs: Firma de Germán Adriazola, Fyto Manga y Abel Elizondo.

-DOMINGO 29 DE OCTUBRE
15:00 a 16:30 hrs: Firma de El sueño de la máquina con Martín Cáceres.
16:30 a 18:00 hrs: Firma de El gran guarén Claudio Álvarez.
18:30 hrs.: Presentación Planner pinta y colorea tu semana - con Camila León - Vasalisa
19:30 a 21:00 hrs: Firma de Planner pinta y colorea tu semana con Camila León.

-MIÉRCOLES 01 DE NOVIEMBRE:
16:00 hrs.: Presentación los libros de Chilito - con Marcelo Contreras - Fibra Creativa
17:00 a 18:30 hrs: Firma de Chilito con Marcelo Contreras.
17:15 hrs.: Presentación Ariete - con Germán Valenzuela - Ariete Producciones
18:30 a 20:00 hrs.: Firma de La senda del errante con Germán Valenzuela

-SÁBADO 04 DE NOVIEMBRE:
15:00 a 16:30 hrs.: Firma de Calcetín con papa y Abandona toda esperanza con Gaiquel.
16:30 a 18:00 hrs: Firma de Galvarino con Sebastián Castro.
18:00 a 19:30 hrs.: Firma de Sátira política en Chile con Moisés Hasson.

-DOMINGO 05 DE NOVIEMBRE:
15:00 a 16:30 hrs.: Firma Volumen Negro con Nelson Dániel.
16:30 a 18:00 hrs: Firma Agenda Pascualina, con Francisca Solar y Miguel Ferrada.
18:00 a 19:30 hrs.: Firma Mateo sin risas y Me pasa a veces con Verónica Rodríguez.

-MARTES 7 DE NOVIEMBRE:

16:00 a 20:00 hrs: Firma de Franko y Justo una espada contra el imperio junto a su autor Angel Bernier.

-MIÉRCOLES 8 DE NOVIEMBRE:
16:00 a 20:00 hrs: Dibujo en vivo con Abel Elizondo

-VIERNES 10 DE NOVIEMBRE:
16:45 hrs.: Presentación calcetines animados - con Tamara Reyes - Calcetines animados
17:45 a 19:00 hrs: Firma de Corina la Gallina submarina con Tamara Reyes
18:00 hrs.: Presentación Neftalí es Pablo - con Patricia Casanueva - Cafuné
19:00 a 20:30 hrs.: Firma de Neftalí es Pablo Patricia Casanueva

-SÁBADO 11 DE NOVIEMBRE:
12:00 hrs.: Presentación historieta histórica - Pedro Prado 
15:00 hrs: Lanzamiento Alegría y Sofía 6 - con Daniela Thiers - Visuales
17:30hrs.: Lanzamiento de El imposible mono místico - con Sebastián Garrido - Piedrangular
18:30 a 20:00 hrs.: Firma de El imposible mono místico con Sebastián Garrido.

-DOMINGO 12 DE NOVIEMBRE:
15:30 a 17:00 hrs.: Firma Dichos chilenos ilustrados con Karin Pipa.

A continuación, las invitaciones a las charlas y presentaciones que se realizarán a público general. Imprimiendo o presentando en digital esta invitación podrás acceder gratis a la feria.














¡TE ESPERAMOS!
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Francisca Cárcamo Rojas (Santiago, 1987), es editora y librera de Pánico Ediciones, y creadora de la revista Marcapáginas. Se ha desempeñado como autora e ilustradora de historietas y libros infantiles, donde destacan "Chile en Viñetas", "Mandamientos de Mentira" y "Perros patipati perros", además de desarrollar su carrera en el área educativa. Twitter: @panchulei




viernes, 13 de octubre de 2017

Reseña del libro: "Una niña hecha de libros"


El reconocido ilustrador y autor de libros para niños y niñas Oliver Jeffers, se une al diseñador Sam Winston, para llevarnos a través de una historia con miles de historias dentro de sus breves páginas. Se trata de Una niña hecha de libros y podríamos decir que éste libro álbum, está realizado por un ilustrador, un diseñador y mas de 20 escritores.
La narración está realizada a partir de un monólogo de una niña que llega desde un océano de palabras hacia una ciudad, e invita a un niño a acompañarla a través de las historias. Al pasar las páginas podemos ver que lo que ella cuenta a su amigo mientras recorren el mundo, está relacionado con fragmentos de una historia de los libros clásicos, citas de Rapunzel, La isla del tesoro, Pinocho, canciones de cuna y más. Las citas funcionan como una meta relato, es decir el texto habla más allá de la propia historia, escapándose a otro contexto y haciendo referencia a otros autores. Se produce entonces la dinámica que al tener un niño o niña este libro en sus manos, de estar también siendo cautivados por los personajes y las palabras de siglos, de maravillosa literatura, esa inolvidable que leyeron nuestros padres y abuelos, esas historias que también fueron parte de nuestra infancia. A partir de estos textos los protagonistas viajan por ese mundo lleno de bosques encantados, lugares misteriosos, montañas empinadas y nubes acogedoras de sueños. La niña no llega al azar, sino que con la misión de preguntarnos y pedirnos que no la olvidemos porque el mundo actual da prioridad a otras cosas y a la inmediatez. El humor y la ironía están presentes en el texto de un diario simbolizado como las cosas serias e importantes, aludiendo a las empresas e instituciones . En la dedicatoria que comienza el libro, Jeffers cita a M. Rukeyser: “no estamos hechos de átomos, sino de historias”, y es una excelente adelanto de lo que nos damos cuenta en este libro, esas historias clásicas son parte nuestra, tanto como de nuestras células.
Interior del libro Una niña hecha de libros, FCE 2017.
Reconocemos el estilo de Jeffers: en su estilo minimalista, con trazos de dibujo en tinta e incorporación de elementos en fotografía, como hojas amarillas por el tiempo y libros viejos de empaste de un color de tapas duras y letras con folia dorada, similar a lo que había realizado en su anterior trabajo El increíble niño come libros. Pero en esta ocasión recurre a las herramientas digitales para unir su gráfica junto a la expertíz del diseño tipográfico de Winston, que se incorpora muy bien a los trazos ordenados de Jeffers. Winston con maestría utiliza las letras imprenta y trozos de texto como si fuera una línea de dibujo, y podemos apreciar que con ellas se pueden crear desde océanos hasta monstruos.
Es interesante como estos dos artistas nos acercan a la literatura y a los libros con gran masas de texto, a partir de un libro álbum, un tipo de formato que es muy popular pero muy criticado por algunos por su forma de contar una historia, ya que esta relacionado con la unión de dos códigos como es la palabra y la imagen para ser comprendida, y no por el canon establecido de solo palabras, por lo que creen muchos que la literatura está de baja popularidad entre los niños, porque se piensa que al ser seducidos por la imagen se quedan en este recurso y les da pereza leer más. Pienso que de cierta forma este homenaje es para invitarnos a reflexionar que esos libros de muchas páginas, detalladas escenas y profundos personajes no deben ser olvidada porque es la base y lo principal de nuestras propias infancias que nos estimulan la imaginación de mundos fantásticos.

El juego tipográfico de Winston también nos permite un acercamiento lúdico porque para leer los textos podemos hacerlo ladeando la cabeza o girando el objeto. Cada fragmento calza perfecto con la acción de los protagonistas, tanto en su forma que delicadamente está calculada por el diseño de los bloques de textos, como su contenido y nos deja la inquietud y el deseo de ir corriendo a la biblioteca abrir uno de esos ejemplares y continuar leyendo esas aventuras, como la búsqueda de un tesoro, de irnos volando con Wendy en Peter Pan o encontrarnos con los curiosos habitantes de un país maravilloso.
El formato de libro de tapa dura con páginas en papel hilado y con una cromática minimalista con preferencia por el negro, es otro homenaje. Jeffers usa tinta con tintero para sus dibujos, elemento esencial de los antiguos escritores para dejar impresas las invenciones de esos relatos que viven siempre en mundo de la literatura infantil.

Es un homenaje a los clásicos, a las palabras, a las letras.  Este libro nos invita a dejarnos llevar de viaje por la literatura resignificada en una niña que está hecha, no solo de palabras, sino de la imaginación de cientos de autores, que crearon historias para que los de este mundo no agoten nunca su posibilidad de imaginar.

Título: Una niña hecha de libros
Autores (texto e ilustración): Oliver Jeffers y Sam Winston
Formato: Cartoné, 40 pp, 25 x 26cm.
Fondo de Cultura Económica, 2017
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

jueves, 21 de septiembre de 2017

El retorno de una pionera a las librerías


Historias que pueden transcurrir en algún observatorio astronómico nacional, en alguna fábrica semi automatizada o en algún lejano lugar de la galaxia, los temas de Elena Aldunate como todo autor y autora relevante de ciencia ficción, mezclan con avidez realidad y ficción para especular sobre el estado de la humanidad y el futuro de esta.
Chilena nacida en Santiago (1925 – 2005) su literatura comenzó marcada por tópicos de género, avanzando hacia temas de ficción sin olvidar la mirada de la mujer a través de temáticas y personajes femeninos, insertándose dentro de la narrativa nacional desde un lugar propio y siendo pionera al incorporar estas temáticas en la ciencia ficción.
En el cuento Juana y la Cibernética, la protagonista encerrada en una fábrica un fin de semana largo de festividades, debe superar el hambre y los recuerdos que la atormentan, mientras las máquinas poco a poco comienzan a humanizarse y relacionarse con la angustia y la soledad de la protagonista. Es así como la cibernética en esta historia, no está expresada en máquinas que hablan o piensan sino en las características que la protagonista y autora le conceden al instrumental industrial que la rodea. Con un final angustiante y ascendente en tensión, el relato cuestiona y pone sobre la mesa la soledad de la protagonista y la relación mujer-máquina que el encierro puede generar.
Juana y la Cibernética es también el nombre de la reciente publicación de Imbunche Ediciones, que reúne 12 de las historias más representativas de la narrativa de la autora, y que junto a la novela Del cosmos las quieren vírgenes llegan a disponibilizar el material de este referente del género de la ciencia ficción en Chile.
Portada de Del Cosmos las quieren vírgenes, Imbunche Ediciones
Elena Aldunate estudió danza en la Universidad de Chile y teatro en la Universidad Católica, carreras que debió abandonar al casarse. En el contexto predominante masculino de la escena de ciencia ficción nacional de los años 60 y 70, Aldunate logró, pese a las brechas de género, jugar un papel destacado y participó activamente. Obtuvo dos reconocimientos literarios: el segundo lugar en el concurso de la Revista Nueva Dimensión del Club de Ciencia Ficción de Madrid en el año 1976, con Angélica y el delfín, y una mención honrosa del Premio Municipal de Literatura por su novela Del cosmos las quieren vírgenes.
Aunque no puede hablarse de una época de oro de la ciencia ficción en Chile, casi todos los entendidos coinciden en que el momento de mayor relevancia iría desde 1959 a 1979, periodo en que los libros de Aldunate se inscriben. Por ejemplo, en su cuento Navidad, un niño se dirige al centro de Santiago a pedir dinero. Se llama Francisco, igual que la iglesia ubicada en la Alameda. Son las 10 de la mañana, a las 11 el niño tendrá un puñado de monedas recogidas de limosnas. Al mediodía, un billete caerá en sus manos. Los juguetes que Francisco había visto en las vitrinas, exhibidos por Navidad, lo harán viajar por mundos paralelos. Un tren eléctrico es el motor de partida.
Las protagonistas de Aldunate, aparte de ser activas y deseosas, persiguen algo más grande que el hombre y externo a él, desde maquinas a extraterrestres, pasando por poderes sobrenaturales y la naturaleza misma en su vastedad: de la humedad del océano al calor del sol, capaces de embarazarlas, como también lo hacen las mariposas azules enviadas del espacio, que es lo que sucede en la novela Del cosmos las quieren vírgenes, ya que los maestros se dan cuenta que se equivocaron al darle al hombre el rol de gobernar la tierra, por lo que desean reparar el error al escoger a 7.000 mujeres puras, bellas e inteligentes que procrearan la descendencia de la humanidad al engendrar solamente a mujeres y que serán la salvación de la especie.

Portada de Ur e Isidora, Editorial Universitaria
También publicó una serie para niñas adolescentes de doce y trece años, protagonizados por Ur, un curioso personaje del espacio. Ur se le aparece a distintas niñas y les enseña a sensibilizarse con sus propios cuerpos que están creciendo. Y los diálogos son verdaderas reflexiones poéticas sobre el desarrollo de las protagonistas y la transformación de niña a mujer. Mezcla de fantasía y de suave ternura, este libro se inscribe en el género de la literatura de fantasía, pero partiendo de los problemas reales de una adolescente. 

Con un catálogo más accesible por las re-publicaciones anteriormente nombradas, esperamos que el universo literario de Elena Aldunate siga circulando, y que un público más amplio conozca su obra, considerando el creciente interés que ha despertado en los lectores la ciencia ficción y las temáticas feministas en los distintos géneros literarios.
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Dayanna Sobrevía es Diseñadora Industrial, oriunda de Concepción y dueña de Miskatonic, librería especializada en ciencia ficción, fantasía y terror, temas que le apasionan.

lunes, 28 de agosto de 2017

Reseña del libro: "Es tu turno, Adrián"

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EL TURNO DE LA EMOCIÓN
Este libro me ha sorprendido, su propuesta gráfica es arriesgada e interesante, su historia está contada desde la melancolía, la imaginación, la soledad, como un grito silencioso, como los que quiere dar Adrián cuando le piden leer en clases. Ojalá hubiesen más proyectos como los que nos entregan la ilustradora Kristin Lidström y la escritora Helena Öberg, ojalá sean más y muchos más a los que se arriesguen. Desde hace un tiempo que al mirar las estanterías de las librerías veo mucho de lo mismo, desde los títulos de las publicaciones hasta las portadas, todas inundadas de belleza o preciosismo, son todos lindos y atractivos, con mucho colorido, personajes simpáticos. Pero a veces y muchas veces, se quedan en eso nada más y no digo que sea algo erróneo  sino que a veces quiero algo distinto, que me sorprenda  y este libro es así.
  Primero llama la atención su título, Es tu turno, Adrián, generalmente leemos en libros para niños nombres como El mundo de Adrián o Adrián y Niebla, pero en esta ocasión el título está inteligentemente puesto, porque efectivamente cuando llega el  turno de Adrián, se desencadena en la historia el caos o finalmente la felicidad. Segundo, su portada; es un niño mirando puesto de revés y una perrita, que nos hace percibir que no fue un error de impresión, con una gráfica colorida de trazos fuertes, de trazos nerviosos, y colores que rondan la desaturación y el contraste. No es usual ver portadas donde el protagonista es de difícil reconocimiento, no estamos acostumbrados a ver las cosas al revés. Siguiendo con el juego del contraste  al abrir sus guardas pasamos a ver qué están casi todas las ilustraciones en grafitos sobre papel, con tipografía imprenta manuscrita y con dibujos llenos de detalles, como si fuesen bocetos de un cómic sin entintar, casi sin texto, con muy pocos globos de diálogo que van intercalados con dobles páginas de vigorosas ilustraciones a todo color con mezcla de técnicas desde el lápiz de color, lo digital y plumones.
Interior de Es tu turno, Adrián, material promocional de editorial Ekaré.
  ¿De qué se trata esto? me pregunté cuando lo abrí. Ahí parte el encanto y la bienvenida al alma de Adrián a tan disonante mundo como la primera impresión de esta publicación, pero que a medida que avanza en la historia, se vuelve todo muy coherente, realista y mágico al mismo tiempo, cómo es la vida. Este libro se trata de cómo viven algunos niños cierta etapa escolar.
  Adrián es un niño tímido, soporta el mundo del colegio plagado de preadolescentes sarcásticos acudiendo solamente al recurso de su imaginación. Sueña con estar en un circo, y su diversión solitaria es dar vueltas en el aire, hacer volteretas y ver el mundo al revés, porque también es un poco así su mundo familiar, su madre trabaja de día y su padre de noche, es solitario y no logra hacer amigos, y su mayor temor es cuando le piden leer en voz alta en clases, tanto que  le retumba el corazón de vergüenza y no logra articular palabra. Así transcurren sus días, acosado por el bullying hasta que llega Niebla una perrita solitaria. Ahí todo cambia y Adrián ya no se siente más solo, pero no es el final de la historia, de pronto da un vuelco drástico y luego culmina con un final esperanzador, no solo para el protagonista, sino que para un nuevo personaje, que tiene otra historia de soledad.
Interior de Es tu turno, Adrián, material promocional de editorial Ekaré.
  La narración esta realizada en primera persona, sin embargo no todo los detalles los entendemos por escrito, si no que tenemos que dedicarnos a leer las imágenes, que la ilustradora nos presenta con detalles en cada viñeta que relatan acerca del ambiente escolar y del contexto psicológico que vive Adrián y al momento de sus emociones se observan  imágenes a todo color con trazos orgánicos, espontáneos y más minimalistas, que se desvinculan de lo minucioso y detallista anterior. Es un tipo de ilustración que apela a nuestro criterio de discriminar la observación de las imágenes por su relevancia en las emociones que presenta. Está narrado en tres capítulos que dan a entender los cambios en la vida del protagonista hacia una transformación esperanzadora.
  “Es tu turno Adrián” es una breve novela gráfica para todo tipo de público excepto para niños muy pequeños, quizás con un mediador de por medio y puede ser también una introducción a novelas más largas. Los temas que se abordan en esta publicación están más que vistos en la literatura infantil y juvenil; como es la melancolía, la soledad, los personajes solitarios del mundo, la amistad, el bullying. Sin embargo estas dos autoras presentan una forma que se percibe mucho más profunda que un texto que sea de tipo  moralista. Es así como todos los personajes se nos clavan en el alma en su soledad en su  desarraigo y en la esperanza que tiene cada uno de una compañía; una presencia de un otro similar. Para no sentirse tan solo. Para estar más feliz.
Es una edición de tapa dura, impreso sobre páginas con acabado mate.  Originario de Suecia  fue editado en español por ediciones Ekaré. En el 2015 Es tu turno Adrián obtuvo la nominación al August Prize.

  Podría seguir hablando de lo que sigo encontrando cada vez que vuelvo a este libro, pero quiero que lean la historia y sobre todo que se detengan a leer como cada imagen nos traslada a un lugar que puede ser cualquiera que conozcamos, y observar, sentir las emociones y sentimientos de quienes lo pueblan. Este libro emociona.

Título: Es tu turno, Adrián
Autores (texto e ilustración): Helena Öberg y Kristin Lidström
Formato: Cartoné, 68 pp, 16,5x 22,5 cm.
Editorial Ekaré, 2017
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

martes, 22 de agosto de 2017

Los libros como legado


Dedicado a la memoria del tata Aliro

La idea primigenia de este texto iba por otro camino. Sin evitar la polémica, la pregunta inicial sobre las primeras lecturas se internaba en un escabroso terreno, difícil de responder sin mencionar intereses comerciales y libros que se venden en grandes cantidades, porque hay niños y jóvenes obligados a leerlos. Sin embargo, la reciente muerte de mi abuelo lo cambió todo.
  Viví mi infancia en la era preinternet, lo que para los niños de hoy debe ser como la Edad Media. Para realizar los trabajos encargados por los profesores, debíamos peregrinar por varias bibliotecas, acudir a familiares y vecinos en búsqueda de información, o coleccionar facsímiles educativos que se distribuían en los diarios. En ese contexto fue que, nuestro abuelo nos regaló a mi hermana y a mí, una colección de libros azules llamada Lectum Juvenil. El vendedor la presentó como una enciclopedia, pero era mucho más que eso: cada uno de sus tomos contenía secciones sobre botánica, zoología, geografía, relatos tradicionales, hechos históricos y más. Nunca nos dijeron que la leyéramos; nunca nos dijeron que la usáramos para hacer tareas. Solo la dejaron a nuestro alcance y eso fue suficiente para despertar nuestra curiosidad, para estimularnos a recorrer ávidamente sus páginas leyendo, disfrutando cada ilustración, cada dato extraño: ¿El mar muerto no es un mar ni está muerto? ¿Las cebras son blancas con rayas negras o al revés? ¿Por qué las sirenas y los dragones aparecen en mitos de diversas partes del mundo? ¿Qué idioma hablan en Katmandú? ¿Existió el Rey Arturo?
  Así fue como conocí relatos tradicionales africanos y leí por primera vez sobre Baba-Yaga, los episodios menos conocidos de Las mil y una noches y supe dónde quedaba la Troya histórica. Mientras mi abuelo leía sobre la Guerra del Pacífico o mi padre devoraba novelas de espionaje, con mi hermana tuvimos acceso a estos volúmenes que podíamos leer en desorden o volver a revisar cuántas veces quisiéramos. Ahí estaban los libros, ahí estaban los lectores. Si lo leído nos provocaba más preguntas, teníamos a quién preguntarle, un adulto que muchas veces no tenía la respuesta pero nos podía indicar dónde encontrarla. Así, y quizás sin proponérselo explícitamente, en mi familia se creó un ambiente que promovió el interés por leer más historias y conocer más sobre el mundo, disfrutar más relatos, apreciar nuevas ilustraciones y formas de representar la realidad o mundos imaginarios.
  Antes del funeral, mientras reviso documentos que mi abuelo tenía guardados en un baúl, encuentro la factura de estos libros que compró hace treinta años atrás. El monto que allí aparece no refleja para nada el valor que estos tuvieron (y todavía tienen) no solo en mi formación lectora, sino en el fomento de la curiosidad por el conocimiento, del aprendizaje y la apreciación de la cultura como una necesidad y no como una imposición.
  Tal vez de regreso a la idea original de este texto, más que denunciar lo que ya es conocido sobre el negocio de las lecturas obligatorias, se requiere revisar las raíces del problema, que no están necesariamente en el sistema educativo, sino en espacios más íntimos y cercanos a los jóvenes lectores. Entonces miro con humildad, nostalgia e infinito cariño hacia el pasado y descubro que muchos de los postulados sobre animación a la lectura y fomento lector que he leído o escuchado en charlas y seminarios promueven lo que viví en la infancia:
-Acceso al libro, es decir, la posibilidad de acudir las veces que se requiera a la lectura de diversas fuentes y tipos de textos.
-Posibilidades de elegir lo que se lee, no en un orden preestablecido, no por géneros canónicos, sino según itinerarios diversos regidos por la curiosidad. Recuerdo haber hojeado más de una vez un diccionario enciclopédico solo interesado por las ilustraciones que acompañaban a algunos términos.
-Acompañamiento y mediación cuando se requiere abordar temas complejos o resolver dudas.
-Establecer relaciones intertextuales, o sea, vincular un libro con otros libros, historias con la Historia, imágenes con referentes previos o posteriores.
  En síntesis, y siguiendo la línea autobiográfica de esta reflexión, el lector que soy en la actualidad, los intereses que me motivan, las imágenes que me persiguen y los relatos que se cuelan en mis relatos provienen de un momento en que abrí la biblioteca de la casa, saqué un tomo del Lectum Juvenil por primera vez y tracé rumbo hacia mis lecturas.
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Sebastián Garrido Torres es profesor, codirector y editor de Editorial Piedrangular, docente y director del Diplomado en literatura infantil y juvenil contemporánea de la Universidad Finis Terrae, con experiencia en edición de LIJ en empresas transnacionales y nacionales independientes. Realiza capacitaciones de animación a la lectura a través de la Corporación Cultural Creamundos. Autor de “Curatoría de espantos” (2015).     


lunes, 14 de agosto de 2017

Reseña del libro: "Mi amigo libro"

Quienes gustamos de los libros, lo expresamos de varias maneras. Primero, hablamos sobre libros, escribimos de ellos, tenemos varios en casa. Algunos los llevan consigo a todos lados, y así se pueden ver subrayados, con las hojas dobladas para marcar una hoja, doblados en la mitad para meterlos en bolsillos o mochilas, manchados con café y otros alimentos. Esto manifiesta la evidencia del paso del tiempo y la historia de ese libro junto a su dueño. Otros los cuidan al máximo, solo les leen en casa, usan marca páginas y no la boleta del supermercado, y generalmente exceptuando a algunas personas, no los prestan porque pueden estropearse, o peor, no volver nunca a sus dueños. Los niños en su mayoría son de los primer tipo, y se pueden sumar a la primera descripción, muchos rayones, mordeduras, páginas rotas, manchas de comida, etcétera. Pero la buena noticia es que siempre hay un recurso para mantener en buena forma nuestros libros, y la publicación a la que se refiere esta reseña, nos muestra a través de una historia como podemos hacerlo.
Lo primero que nos llama la atención de Mi amigo libro (originalmente llamado Jacket y que se refiere a la camisa de los libros), que es la misma sobrecubierta que tiene unos orificios para que el libro pueda mostrar que tiene ojos. Al sumergirnos en la historia ya sabremos porque este libro nos está mirando.
En el relato el protagonista es Libro, de aspecto simple pero de tapas resistentes y que alberga el deseo de querer ser amado. Intenta lograrlo, haciendo lo posible para ser el preferido entre muchos otros ejemplares, de tapas coloridas o publicaciones destacadas con premios y que son llevados por los niños en la librería donde habita. Luego de pasar un tiempo con ese afán es elegido por una niña que lo hace su amigo y lo lleva siempre con ella. Al fin Libro siente que ha cumplido su sueño, hasta que se da cuenta que la niña tiene otro mejor amigo, un perro muy desordenado, juguetón y torpe, un caos total, pero cariñoso y suave, entregándole a la pequeña días llenos de aventuras. Y ahí comienzan los problemas para Libro, porque se siente abandonado por su dueña cuando es distraída por el perro Natillas y sus travesuras.
La historia es sencilla, y al dar vuelta las primeras páginas se predice el final, pero es ahí que con sorpresa notamos que estamos ante un libro distinto, que implicará la realización de una acción para terminar la historia, que en realidad no termina, porque nos invita a seguir con otro libro. Es un libro que invita a los niños a ver de otra manera los libros, les invita a cuidarlos, a mantenerlos en el tiempo, a quererlos.
Interior libro "Mi amigo Libro" - Blackiebooks
La escritora Kirsten Hall, cuenta en una entrevista, que un día comprando en una feria, su hijo le pregunta que si había que mantener o no la camisa de un libro nuevo, y frente a elaborar una respuesta, se le ocurrió hablarle a su editora, la idea de Mi amigo Libro. Luego le propusieron a la ilustradora Dasha Tolstikova, para la cual este es su primer libro, que con imágenes muy espontáneas narrara las emociones de los protagonistas, la niña, el perro y Libro.
Las ilustraciones realizadas con acuarelas y lápices de colores, evocan a los dibujos infantiles, con una pintura irregular y colores en bloque, entregándole énfasis a las acciones mas que a los entornos, con desordenados trazos y contraste cromático, los cuales le dan energía y encanto a un sencillo relato. A veces pareciera que la niña es la que dibuja  la historia de su amigo Libro, pero no es una propuesta simplista, sino que Tolstikova utiliza diversos recursos de los libros álbum, desde la doble página, la secuencia sin viñetas y gráficos explicativos. El uso del color está ligado a las emociones, así como los trazos a las personalidad de cada personaje. Un ejemplo es como las líneas y el delineado para representar a Libro son rectas y ordenadas, y para Natillas es un caos de rayas de lápices grises, que simula el movimiento lúdico y constante del cachorro.
Junto a todo lo anterior, la gráfica de su portada y la intención que esconde su sobrecubierta, nos entrega una propuesta distinta a la mayoría de los libros de tapa dura para niños. Y siendo contingente con el conflicto actual de los libros de papel v/s libros digitales, nos refuerza el encanto y cercanía de lo que significa que continúen los libros de siempre.
¿Un libro puede ser el mejor amigo de una niña o niño? Claro que si, porque en su interior  podemos encontrar emociones, aventuras, podemos compartirlos, leerlos en todo horario, en cualquier estación del año, los podemos llevar de viaje o dejarlos en la mesa del velador, podemos encontrar, conocimiento, desafíos, plantearnos preguntas, nos hacen resurgir sentimientos que podemos revivir cada vez que los leemos, abrimos u hojeamos. Además cada vez que volteamos las páginas tienen un sonido que calma, es como un silencio, una pausa, tan necesaria en estos días. Esto, si bien es cierto, no lo cuenta esta historia, pero es la esencia de la misma, al otorgarle la característica de que un libro tiene sentimientos y emociones.
Por lo mismo el año el año 2014, fue considerado por el New York Times como el mejor libro ilustrado del año.

Título: Mi amigo Libro
Autores (texto e ilustración): Kristen Hall y Dasha Tolstikova
Formato: Cartoné, 48 pp, 20,5x 25 cm.
Editorial Blackiebooks, 2016.
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July Macuada, diseñadora de formación, artista de vocación. Ha tenido una destacada participación en la ilustración de libros y la realización de talleres. Algunos de los libros ilustrados son: "El espejo mágico", "La pasa encantada", "Los espejitos del Japón" y "Duerme niño duerme", este último recibiendo diversos reconocimientos y premios. Conoce más de su trabajo en https://www.julymacuada.cl/

lunes, 31 de julio de 2017

Todo comenzó leyendo historietas: Chilean comic mission SDCC 2017

Comitiva chilena en SDCC 2017. De izquierda a derecha: Abel Elizondo,
Alan Robinson, Fyto Manga, Francisca Cárcamo, Germán Adriazola
y Matthew Kolkin. Foto gentileza de Alejandra Sone, ProChile.
Entre los días 20 y 23 de julio recién pasados, una comitiva chilena fue parte de la San Diego Comic Con 2017, en EE.UU, uno de los eventos de cultura y artes populares más grandes del mundo. Esta comitiva de artistas y editores de la historieta nacional, fue conformadas gracias a ProChile por: Fyto Manga, Abel Elizondo, Germán Adriazola, Alan Robinson y Francisca Cárcamo. Cada uno de ellos lleva varios años trabajando en torno a la historieta, ya sea en la micro industria chilena, o bien para el extranjero.
Pero ¿qué llevó a estos adultos, que alguna vez fueron niños y adolescentes, a tomar este camino en sus vidas? Gran parte de esas respuestas se pueden encontrar en sus primeras lecturas, las cuales fueron descubiertas como guías para lo que hoy son. Te invitamos a descubrir sus primeras influencias.
Las revistas de historietas en la casa de la abuela - Fyto Manga
Foto de
Alejandra Sone
Siendo muy pequeño, con 8 o 9 años, descubrí unas revistas de historietas en un vieja habitación de la casa de mi abuela paterna en Vallenar. Gracias a estas publicaciones descubrí un mundo maravilloso. Se trataban de muchas revistas de historieta chilena de la década de los sesenta, que habían permanecido ahí durante muchos años, hasta que yo las redescubrí. Mi imaginación voló alto en esa época con la lectura de ese material. Pude deleitarme con los Condorito clásicos, con los Mampatos aventureros, con las publicaciones de Zig -Zag, como Dr. Mortis o Agente 007, Guerra o El Intocable.
Así fue como conocí el trabajo de varios autores, como el Themo Lobos, Mario Igor o Julio Berríos. Pero fue con Máximo Carvajal que la cosa cambió. Admiré su obra. Nunca imagine que años después yo sería su discípulo.

Un mundo paralelo que habita en el papel - Abel Elizondo
Foto de
Alejandra Sone

Antes de comenzar a leer historietas, me comunicaba con mi madre a través del dibujo. En mi curso durante la enseñanza básica, me comenzaron a reconocer porque dibujaba a mis compañeros e inventaba pequeñas historias con ellos. Mi encuentro con la historieta fue con Condorito y miraba con extrañeza a los grandes dibujantes de Mampato. Luego cayó en mis manos la revista Memín y un ejemplar de Conan. Lo que me envolvió finalmente fue la revista Cucalón, de ahí salté a seguir las publicaciones de Milo Manara en mis primeras masturbaciones adolescentes. De ahí vino toda  la avalancha de saldos de las revistas Zona 84, Alacrán, Fierro, Bandido, Matucana  y un largo etc.
Creo que mi placer por ver películas se mezcló con el dibujo, y quise ser parte de ello. Mi gran lucha fue no tener un maestro y por ende formarme solo. Me dejé vencer muchas veces,  por el miedo tercermundista que uno encarna: ser sudaca, pobre o cualquier estúpida excusa que no te deja concretar tus sueños. Pero poco a poco superé esa condición y comencé a  concretar mis proyectos, lo cual se ha vuelto una premisa.
El cómic para mi es un portal de viaje hacia un mundo que habita en el papel, y cuyo acceso es muy rápido. Hay algo pretencioso y poderoso en inventar una dimensión paralela por medio del dibujo, y cuando echas a andar la secuencia de viñetas, es imparable.

Ogú se transformó en mi compañero de aventuras - Germán Adriazola
Foto de
Alejandra Sone
No me gustaba leer, hacerlo era una tortura para mí. Mis padres tenían una librería y cada vez que iba al local me llenaban de libros para que los leyera; pero yo solo quería juguetes.
Un día, mi abuela me tenía un ejemplar de Pocas Pecas y uno de Mampato... fue en ese momento en el que todo cambió. La magia de los dibujos y su genialidad fue amor a primera vista. ¡Solo quería leer, leer y leer más! Mampato fue mi favorita, la esperaba todas las semanas; Ogú se transformó en mi compañero de aventuras y el cinturón de Mampato en mi pedido para que el viejo Pascuero me lo regalara. Sin más, pienso que si no fuera por la genialidad de Oskar (creador junto a Eduardo Armstrong de la revista Mampato), no sería un lector en la actualidad. Lo más importante, es que pude decírselo alguna vez en persona en su estudio.


Las historietas han estado presentes en mi vida - Alan Robinson
Foto de
Alejandra Sone
Desde que tengo memoria, las historietas han estado presentes en mi vida, y han tenido una estrecha relación con mi lectura y mis procesos de aprendizaje. Y lo digo literalmente, pues uno de mis primeros recuerdos es estar leyendo una revista de Los Pitufos, cuando tenía alrededor de tres años. 
Luego vinieron algunas cosas como la adaptación en comic de la serie Marco, Érase una vez el Hombre, y después recuerdo las revistas de Spiderman y Batman. Siempre leí comic, y siempre me encantaron por su arte.
No se qué vino primero, si mi pasión por los cómic o mi amor por el dibujo, pero siempre han estado relacionados, hasta que a los 14 años, y de forma consciente, tomé la decisión de ser dibujante de historietas por el resto de mi vida. De ahí en adelante, estudié Diseño Gráfico, pero nunca perdiendo mi norte final. A principios de siglo comencé a mostrar mi trabajo, hasta que en el año 2003, publiqué por primera vez en Estados Unidos, hecho que me unió a la historieta para siempre. Lo que vino después, es otra historia...

Es algo que heredé de mi abuelo - Francisca Cárcamo
Foto de
Alejandra Sone
Mi abuelo dibujaba. Por pasatiempo, pero dibujaba mucho y muy bien, tal vez mucho mejor de lo que yo alguna vez lograré dibujar en mi vida. Él tenía colecciones de Condorito y de la revista Topaze, con las que aprendí a leer. Cuando él murió, ese gusto comenzó a ser nutrido por mi madre, sobre todo con las historietas de Mafalda y Patorizú de Argentina, así como de las revistas que en esos años eran de alguna serie animada como Heidi, Los Pitufos La pequeña Lulú. Con los años fui descubriendo revistas antiguas de historietas de Disney y Súper Ratón que eran de mi mamá cuando niña. Ya de grande, encontré las revistas El Pingüino que eran de mi abuelo. Yo era una vieja chica que leía enciclopedias y literatura, pero nunca, ni de niña ni ahora adulta, me he sentido mejor que leyendo historietas.
He dibujado y he creado historias desde muy chica, pero me declaro también una apasionada lectora. Es una de las cosas que más me gusta hacer en esta vida. No podría vivir sin ello. A las historietas les debo hasta el día de hoy esa pasión por el mundo del libro, que con los años se ha hecho más extensiva.

La lectura puede influir enormemente en nuestras vidas. En este caso, influyó en todos los que formamos parte de esta comitiva. Leer historietas se transformó en algo que nos entregaba más que felicidad, también formó el camino de nuestras vidas.
Esta misión a la SDCC fue realizada gracias a ProChile, y esperamos que la presencia de Chile en este evento tenga una larga vida.
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Chilean comic mission SDCC 2017 fue conformada por Fyto Manga, Abel Elizondo, Germán Adriazola, Alan Robinson y Francisca Cárcamo durante el mes de julio de 2017.